A pocos días de la Conferencia de las Partes del Convenio sobre Cambio Climático (COP31), el representante residente del Programa de las Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD) Alessandro Fracassetti animó al país a asumir un papel activo en las negociaciones para posicionar sus prioridades.
En un artículo publicado el lunes, Fracassetti destacó que la cumbre, que se celebrará del 9 al 20 de noviembre en Antalya, Turquía, representa una oportunidad para que Honduras exponga sus necesidades y promueva acuerdos que le permitan fortalecer su capacidad de respuesta frente al cambio climático.
"Más allá de asistir a una cumbre multilateral, es una oportunidad para que Honduras plantee con claridad sus prioridades y necesidades frente al cambio climático", expresó.
El llamado se produce en medio de la prolongada sequía que atraviesa el país este año y que mantiene en riesgo la seguridad alimentaria de miles de familias, especialmente los municipios del Corredor Seco. El Gobierno declaró emergencia en 233 municipios.
A esto se suma la alta exposición a fenómenos extremos. Según el Índice de Riesgo Climático de Germanwatch, Honduras es el tercer país más afectado por estos eventos durante los últimos 30 años, mientras que el Informe Mundial de Riesgo 2026 lo ubica en la posición 11 entre 193 países por su riesgo de desastres.
No obstante, la vulnerabilidad no es la única razón que tiene para buscar mayor apoyo internacional, sino también los instrumentos técnicos que respaldarían sus compromisos.
En el escrito, Fracassetti destacó la actualización de la Contribución Determinada a Nivel Nacional (NDC, por sus siglas en inglés), presentada en este 2026, que establece las metas y compromisos adquiridos por Honduras para 2030 y 2035, en sectores como energía, agricultura, ganadería baja en emisiones, gestión de residuos y protección de los bosques.
El documento también contempla las bases para establecer un mecanismo nacional de pérdidas y daños hacia 2035. A este se suman el Primer Informe Bienal de Transparencia, el Plan Nacional de Adaptación y la actualización de la Estrategia Nacional de Biodiversidad y Plan de Acción 2026-2030.
Instrumentos elaborados con el apoyo del PNUD y que permiten identificar las prioridades ambientales de Honduras. No obstante, contar con una planificación definida no garantiza su cumplimiento, por lo que el acceso a recursos constituye uno de los principales desafíos señalados por reconocido diplomático.
Uno de los asuntos prioritarios planteados es que Honduras pueda optar a mayor financiamiento para la adaptación climática y facilitar los mecanismos para acceder a este fondo.
Durante la COP30 en Brasil, uno de los temas principales fue la necesidad de triplicar los recursos mundiales destinados a la adaptación a 2035, por lo que la próxima conferencia (COP31) abriría un espacio para avanzar hacia compromisos más concretos que respondan a las necesidades de los países más vulnerables.
Para Honduras, según explicó, disponer de estos recursos permitiría ampliar las inversiones destinadas a reducir los efectos de las sequías, inundaciones y deslizamientos. De ahí que insistiera en la importancia de contar con financiamiento transparente, predecible y accesible, que permita llevar estas soluciones a las comunidades.
Otra de las prioridades es agilizar el acceso al fondo para responder a pérdidas y daños, destinado a atender las consecuencias del cambio climático que no han podido evitarse. Fracassetti advirtió que en Honduras estos impactos no solo generan pérdidas económicas, sino que también afectan las finanzas públicas y las condiciones de vida.
Además del financiamiento, el representante del PNUD destacó que el país tiene potencial para convertirse en un referente en la integración de sus compromisos climáticos con la conservación de biodiversidad.
Según dijo, la protección de los bosques, manglares y el Sistema Arrecifal Mesoamericano puede contribuir a fortalecer la resiliencia de las comunidades y generar oportunidades económicas, como empleos verdes. Este enfoque también contempla el respeto a los derechos de los pueblos indígenas y afrohondureños, cuyo vínculo con los recursos naturales es fundamental para su desarrollo.
Ahora bien, uno de los principales retos será convertir las metas nacionales en proyectos concretos. Fracassetti explicó que la COP31, denominada como la “COP del Futuro”, pondrá especial atención en pasar de los compromisos a la implementación, lo que abre posibilidades para que Honduras aproveche los mecanismos del Acuerdo de París y movilice recursos públicos y privados hacia las iniciativas contempladas en los NDC.
En su análisis, también resaltó que el país ya cuenta con experiencias de adaptación, como la protección comunitaria de cuencas, la instalación de reservorios para captar agua de lluvia, la restauración de paisajes productivos y desarrollo de sistemas de alerta temprana, pero que es necesario que estos esfuerzos trasciendan los cambios de gobierno y se consoliden como una política de Estado.
Como parte de los preparativos para la COP31, el PNUD, junto al Centro de Colaboración Regional para América Latina de la Convención Marco de las Naciones Unidas sobre el Cambio Climático, facilitó dos jornadas informativas para la delegación oficial hondureña, debido a que varios de sus integrantes participarán por primera vez.
Fracassetti insistió en la importancia de llegar a Antalya con una posición estratégica, considerando que las decisiones adoptadas en la conferencia pueden repercutir directamente en comunidades del Corredor Seco, los bosques de La Mosquitia y las costas, donde los efectos del cambio climático ya representan importantes desafíos.