Brittany Boltinhouse se siente orgullosa de sus raíces hondureñas y de haber representado al país en el certamen internacional Miss Global, donde logró clasificar en el Top 25 de semifinalistas.
En esta entrevista, la reina de belleza habla sobre su experiencia en el concurso, la importancia de mantener vivas las raíces culturales, sus proyectos empresariales y su deseo de volver a representar a Honduras en una competencia internacional.
¿Qué significó representar a Honduras en Miss Global y lograr un lugar en el Top 25?
Para mí fue un honor. Cuando me dieron el título de Miss Global Honduras, solamente tenía tres semanas de preparación. Ya estaba entrenada, pero cuando me dijeron que iba a representar al país y que el certamen sería en Tailandia, pensé: «¡Oh, my God!, ¿por dónde voy a empezar?».
Sentí mucho orgullo, pero también presión, porque iba a ser la primera en representar a Honduras en este certamen y, además, era mi primer concurso internacional.
¿Cómo surgió la idea de utilizar el ave nacional en tu traje típico?
Quiero que sepan que, tanto como candidata como en mi vida personal, soy una persona muy detallista. Para mí, los pequeños detalles son importantes, porque muchas personas no conocen realmente lo que es Honduras. A veces solo nos identifican por la punta, las baleadas y nuestra comida, pero somos mucho más que eso: somos un país con una gran riqueza cultural.
Quería mostrar esa riqueza a través del traje de la guacamaya, nuestra ave nacional. Para mí, era importante presentarla como una diosa y mostrar la grandeza de Honduras en una plataforma internacional como Miss Global, que tiene mucha proyección, especialmente en Asia.
La guacamaya es un ave muy bonita y tiene un significado importante para Honduras. Quería que el vestuario y sus movimientos transmitieran ese orgullo y mostraran un detalle especial de nuestra identidad.
¿Cuáles son tus próximos proyectos?
Muchas personas me preguntan si voy a participar en otro certamen, y claro que sí. Por ahora no sé en cuál país, porque también han surgido oportunidades en México. Mi mayor aspiración es tener la oportunidad de participar en una plataforma internacional importante.
Soy empresaria en Estados Unidos. Tengo dos compañías dedicadas a la instalación de pisos, con dos tiendas: una en la capital de Carolina del Norte y otra en Wilmington. También me dedico a la instalación de césped artificial.
Sin embargo, me encantaría volver a representar a Honduras. Algo que muchas personas no reconocen es el apoyo que necesitan las candidatas para participar en estos concursos. El vestuario, los vuelos, la preparación y las prácticas representan gastos y requieren dedicación diaria.
Espero que en el futuro haya más apoyo, no solamente para mí, sino también para las demás candidatas. Por ejemplo, Luisa representará a Honduras en Miss Universo y considero que es una candidata muy fuerte, con mucho potencial.
Me gustaría que el público apoyara más a nuestras representantes, ya sea mediante diseñadores, maquillistas u otras personas que puedan contribuir a su preparación.
Me encantaría volver a representar a Honduras, aunque todavía no sé en qué certamen. Como soy casada, también debo tomar en cuenta que algunas competencias aceptan mujeres casadas y otras no. Aun así, quiero volver a llevar el nombre de Honduras con orgullo.
Eres una mujer de muchas facetas: esposa, empresaria y modelo. ¿Cómo surgió tu deseo de participar en los certámenes de belleza?
Durante los últimos años me he dedicado a mi matrimonio, a mi vida personal y a mis negocios. Poco a poco sentí que, debido a la industria en la que trabajo, que es bastante masculina, había dejado de lado una parte de mi feminidad.
Quería hacer algo para mí, así que decidí participar en certámenes de belleza para descubrir cómo podían ayudarme a crecer personalmente y cambiar mi vida.
Recomiendo estos concursos a las mujeres que buscan superarse y desarrollar esa parte de sí mismas. Te ayudan a mejorar la postura, el carácter, la oratoria y la manera de desenvolverte en diferentes situaciones. También te motivan a luchar por una meta.
No importa si clasificas o no; lo importante es dar lo mejor de ti.
Muchas personas también me preguntan cómo logro equilibrar mis negocios y los certámenes. Es difícil, pero la vida no es fácil y esa es parte de la razón por la que estamos aquí. Para mí, también es un plan de Dios. Las dificultades son importantes porque nos permiten apreciar las cosas que conseguimos.
Una de las lecciones más importantes que aprendí en los certámenes es que la identidad propia es fundamental.
¿Cómo fue crecer entre dos culturas, la hondureña y la mexicana?Nací en Carolina del Norte, Estados Unidos. Mi mamá es mexicana, de Ciudad de México, y mi papá es de Choluteca, Honduras. Mi familia paterna es de la zona sur del país.
Al crecer en Estados Unidos, mi papá me enseñó sobre la comida hondureña, a bailar punta y sobre nuestra manera de hablar. Mi mamá también contribuyó a esa formación. Le doy muchas gracias porque, aunque es mexicana, nos cocinaba comida hondureña y supo enseñarnos a valorar ambas culturas.
En Estados Unidos, las personas de ascendencia hispana podemos perder parte de nuestras raíces si no las cultivamos. Yo soy estadounidense, pero reconozco que mi español no es perfecto. Es natural que algunas cosas se vayan perdiendo cuando no forman parte de la vida cotidiana.
Aun así, Honduras me recibió con mucho cariño. Me aceptaron tal como hablo y aquí podemos seguir practicando juntos.
Mis padres me enseñaron a luchar por mis sueños y estoy muy agradecida porque sus principios me han permitido llegar hasta donde estoy. Mi papá siempre me ha dicho que debo demostrar lo que significa la H y sentir orgullo por mis raíces.
También me enseñó a valorar quién soy y mis principios, porque siento que vivimos en un mundo en el que poco a poco se pierde el aprecio por la cultura y las creencias.
Estoy orgullosa de ser latina y también de ser estadounidense. Mis padres llegaron a Estados Unidos en busca de una vida mejor, pero siempre me enseñaron a luchar por lo que quiero y a sentir orgullo de mis orígenes.
Además de la belleza física, el porte y la elegancia, ¿qué cualidades debe tener una reina de belleza?
Puedo decir que la belleza también está relacionada con tu identidad y con la manera en que te presentas ante los demás. Cuando entro a un lugar, sé quién soy y me presento con orgullo, con mis experiencias y con todo lo que forma parte de mi historia.
A veces, cuando competimos, nos comparamos con otras candidatas: pensamos que una es más alta, que otra tiene una figura diferente o que alguien más tiene ciertas cualidades que nosotras no tenemos. Pero lo más importante es tu presencia y la seguridad con la que te presentas.
Un gran ejemplo es Sheynnis Palacios, de Nicaragua. Cuando llegó al escenario, cambió la percepción de muchas personas. Su presencia demostró que una mujer puede destacar sin importar de dónde venga.
Eso es lo que necesita una mujer: reconocer su identidad y sentirse orgullosa de ella. Yo representé a Honduras y jamás imaginé que lograría ese reconocimiento ni que tantas personas hablarían de mi participación.
Les recomiendo a todas las mujeres que no se comparen con las demás, porque la comparación puede generar ansiedad y hacer que pierdan de vista su propia identidad. A mí me tomó años aprenderlo.
A veces nos comparamos por el dinero, nuestro origen, la estatura o la apariencia, pero cada persona tiene algo único que ofrecer. Todas tenemos cualidades que nos hacen diferentes.
Creo que Dios tiene un propósito para cada mujer y que debemos luchar por nuestros sueños sin dejar de ser nosotras mismas.
Además de Luisa, nuestra representante hondureña, ¿quiénes son tus favoritas para Miss Universo 2026?
Además de Luisa, me gusta mucho la representante de Nicaragua. Me parece diferente y me llama la atención su historia, porque no necesariamente ha seguido el camino tradicional de los certámenes de belleza.
Otra candidata que me inspira es Jennifer Barreto. Es madre y mujer casada, y me identifico con su historia porque comenzamos nuestra preparación en los certámenes en una etapa similar de nuestras vidas. Tenemos la misma edad y he visto su esfuerzo, su evolución en la pasarela y el desarrollo de su presencia escénica.
También me gusta Bella, la representante de Filipinas. Su historia tiene similitudes con la mía: nació en Estados Unidos, pero fue a Filipinas para representar al país y ganó.
Hay muchas mujeres con historias parecidas que luchan por alcanzar sus sueños, y me parece importante reconocer ese esfuerzo.
Sin embargo, me encantaría ver a Honduras clasificar nuevamente en Miss Universo, porque hace años que el país no consigue esa clasificación. Para mí sería un sueño poder contribuir a que Honduras vuelva a destacar en ese escenario.
Espero que Luisa tenga una gran participación y logre sus objetivos. Pero, más allá de eso, mi sueño es ver a Honduras clasificar y demostrar el potencial que tienen nuestras representantes.