Comprender los cambios que provoca el Alzheimer y aprender a afrontarlos es una de las principales preocupaciones de los familiares de quienes padecen esta enfermedad.
De hecho, la pregunta que más suelen plantear a los especialistas es: “¿Qué puedo hacer para ayudarle?”. María Pérez Castellanos, psicóloga de la residencia y figura clave en la red de centros Bouco (www.boucomayores.es) del grupo Emeis, señala que los allegados buscan entender cambios como la irritabilidad, la repetición constante de preguntas, el rechazo a ciertas actividades o la aparente dificultad para reconocer a sus seres queridos.
El caso de Josefa, “Pepi”, una mujer de 84 años refleja esta realidad. Los primeros síntomas aparecieron con pequeños despistes que derivaron en lagunas de memoria y episodios de desorientación en las calles de su barrio. También acusaba a su marido de esconderle objetos cuando no lograba encontrarlos.
La evolución de la enfermedad llevó a su ingreso en una residencia de Madrid con una Unidad especializada en Alzheimer y otras demencias (UPAD). Nueve años después, su hija María Teresa sigue preguntándose cómo ayudarla.
Pérez Castellanos explica que muchas conductas del paciente responden a necesidades que ya no puede expresar con claridad. Por ello, los profesionales buscan despertar recuerdos relacionados con personas, lugares y experiencias significativas de su vida para preservar su identidad y reforzar el vínculo con su entorno.
Rutinas para aportar seguridad.
Entre las herramientas utilizadas para estimular a las personas con Alzheimer destacan las actividades de reminiscencia, orientadas a despertar recuerdos sobre personas, lugares y momentos significativos de su vida.
Estas actividades permiten trabajar con experiencias que resultan familiares para el paciente, reforzando su identidad y favoreciendo la conexión emocional con su entorno.
Los profesionales fomentan conversaciones sobre antiguos oficios, aficiones, experiencias personales y acontecimientos importantes, elementos que ayudan a mantener activos recuerdos significativos.
El papel de la familia
Asimismo, subraya que la familia forma parte esencial del proceso y recuerda que no debe afrontar sola la enfermedad. Los encuentros grupales permiten compartir experiencias, resolver dudas y comprender mejor la evolución del Alzheimer.
“A pesar del olvido y de los cambios que le provoca el Alzheimer, en esa persona permanece la necesidad de sentirse querida, comprendida, respetada y acompañada”, afirma Pérez Castellanos.
Cada demencia es diferente
La especialista añade que mantener rutinas, fomentar la autonomía, trabajar con la historia de vida de cada paciente y acompañar a las familias son principios útiles tanto para el Alzheimer como para otras demencias, aunque cada caso requiere una atención adaptada.“Nunca debemos olvidar que detrás de la enfermedad sigue estando la persona, con su historia, sus gustos y su forma de ser”, concluye