San Pedro Sula, Honduras. Las denuncias se repiten, las autoridades anuncian medidas, pero no las cumplen. Las empresas continúan instalando cables y las marañas de alambres siguen formando parte del paisaje urbano de San Pedro Sula.
Ya sea colgando de los postes, atravesando aceras o tirados sobre las calles, los cables abandonados evidencian un problema que, lejos de resolverse, se agrava ante la falta de control efectivo, particularmente por parte de las autoridades municipales.
La situación no es nueva ni desconocida para las autoridades. Durante años, LA PRENSA ha documentado el desorden provocado por las empresas de cable, telefonía e internet, cuyos tendidos saturan los postes del sistema eléctrico y dejan material en desuso sin retirar.
“Usted recorre todos los bulevares, colonias y mira como están de recargados los postes algunos hasta comienzan a doblarse pareciera que nadie está previniendo lo que puede pasar”, dice Carla Méndez, vecina de la colonia Trejo.
María Mondragón también se queja porque en muchas aceras y medianas hay cables tirados y maleza, lo que genera problemas para los peatones. “No solo afecta la imagen de la ciudad, sino que representa un riesgo y peligro”, dice Mondragón.
Pese a las denuncias ciudadanas y los anuncios de la Municipalidad de San Pedro Sula sobre operativos de limpieza y aplicación de multas, el problema continúa afectando diferentes sectores de la ciudad.
El exceso de cables no representa únicamente un problema estético. Los tendidos que cuelgan a baja altura, los alambres que obstruyen las aceras y los postes sobrecargados representan riesgos para peatones, conductores y residentes.
En sectores como el barrio Guamilito, la problemática ha sido denunciada por vecinos que encuentran dificultades para caminar por las aceras debido a los cables caídos y los restos de instalaciones abandonadas.
“Llevamos meses denunciando que tenemos un problema en la segunda avenida entre la 6 y 7 calles de Guamilito, hay escuelas y colegios por esa acera pasan niños, padres de familia y profesores, sumado a los cables tirados hay basura por todos lados y nadie hace nada”, dice Victoria Guardado.
Guardado lamentó que el problema se extiende a las medianas, los bulevares y las calles de la ciudad, donde los rollos de alambre permanecen adheridos a los postes o se acumulan en espacios destinados al tránsito peatonal.
La Municipalidad ha reconocido el problema y ha anunciado acciones para ordenar el cableado. En mayo de 2024, se anunciaron trabajos de limpieza de postes y la intención de sancionar a las empresas que incumplieran las disposiciones municipales.
Sin embargo, en octubre de 2025, LA PRENSA volvió a documentar cables derribados que impedían el paso de peatones en el centro de la ciudad.
En mayo de 2026, nuevas denuncias evidenciaron que las llamadas telarañas de cables continuaban en distintos sectores, pese a las instrucciones de las autoridades para intervenir el problema.
La reiteración de estos informes deja al descubierto la distancia entre los anuncios oficiales y los resultados que perciben los ciudadanos.
Un operativo puntual puede retirar algunos cables, pero no resuelve el problema si después se permite que las empresas instalen nuevos tendidos sin supervisión, dejen materiales abandonados o incumplan las disposiciones vigentes.
La solución requiere inspecciones permanentes, identificación de los responsables, retiro del cableado en desuso y aplicación efectiva de las sanciones.
También exige coordinación entre la Alcaldía, la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) y las compañías que utilizan los postes y las vías públicas.
El Plan de Arbitrios municipal contempla disposiciones para regular la instalación de infraestructura de telecomunicaciones y el uso de los espacios públicos.
Por tanto, la discusión no debería limitarse a anunciar nuevas limpiezas, sino a establecer cómo se supervisará su cumplimiento y qué medidas se adoptarán contra quienes incumplan.
Desde la misma Alcaldía, se señala que la Gerencia de Tecnología es la encargada de resolver la situación, pero que no ha tomado medidas para ordenar el cableado.
El relacionador público municipal, Josué Cover, explica que la situación cambiará a partir del próximo año, debido a que se están haciendo cambios relacionados con este tema en el Plan de Arbitrios municipales y las multas aumentarán.
"Con el nuevo Plan de Arbitrios se están dejando sanciones e incremento de multas desde 50 mil a 200 mil lempiras para poder disminuir la contaminación visual y el desorden con esos cables", dijo Cover.
San Pedro Sula aspira a consolidarse como una ciudad moderna, competitiva y un polo de desarrollo para la inversión. Sin embargo, esa imagen resulta difícil de sostener cuando sus calles y avenidas exhiben postes saturados de alambres, cables colgantes y restos de instalaciones que nadie parece asumir como propios.
La contaminación visual deteriora el entorno urbano, pero el problema va más allá de la apariencia. Las denuncias publicadas por LA PRENSA a lo largo de los años demuestran que el problema ha sido identificado y expuesto en reiteradas ocasiones. Lo que sigue pendiente es una solución sostenida y verificable.
“No podemos acostumbrarnos a ver como normal este tipo de situaciones tal como está ocurriendo con la basura y con deterioros puntuales en la ciudad”, dice Marlen Mendieta, especialista en turismo.