San Pedro Sula, Honduras. ¿Qué proyecto desea usted como sampedrano y cuál considera prioritario para beneficio de todos? Esa fue una pregunta que Roberto Contreras, alcalde de San Pedro Sula, lanzó en sus redes sociales un día después de asumir la alcaldía por segunda vez, el 26 de enero de 2026.
Los sampedranos se volcaron a contestar, esperanzados en tener una ciudad moderna y segura, con megaobras, menos congestionamiento y capaz de convertirse en referente en América Latina.
Entre esos ciudadanos estaba Max Medina, arquitecto, quien se entusiasmó al leer la pregunta porque consideró que podía aportar desde su experiencia y su participación en eventos y programas relacionados con movilidad urbana y urbanismo.
También se dio a la tarea de revisar los comentarios de los sampedranos para conocer su sentir y, a partir de esas opiniones, elaboró una propuesta apoyándose en herramientas digitales, su conocimiento y experiencia.
Medina, director de LAVA Honduras, que forma parte de una red internacional de arquitectura con presencia en Australia, Alemania, Italia y Vietnam, preparó una propuesta para Roberto Contreras y buscó la manera de entregársela, pero asegura que nunca logró obtener una cita.
“Es más fácil reunirse con autoridades de otros países que el de mi ciudad”, dice el arquitecto meses después de lanzada la pregunta y elaborada la propuesta.
En conversación con LA PRENSA, Medina, quien ha participado en el desarrollo conceptual de proyectos de gran escala, resalta que San Pedro Sula tiene algo extraordinario: su gente.
"Es una ciudad llena de talento, iniciativa y emprendedores. Nuestra ciudad física debería representar esas mismas virtudes. Deberíamos tener una ciudad dinámica, creativa, eficiente y con la ambición de generar prosperidad", dice.
Medina considera que el principal desafío es contar con una visión suficientemente clara y ambiciosa sobre hacia dónde se quiere llevar a San Pedro Sula.
Si no sabemos qué ciudad queremos ser en 20 o 30 años, sostiene, es muy difícil tomar buenas decisiones hoy. Existen instrumentos y planes, pero considera que se puede aspirar a una visión mucho más integral, que conecte movilidad, crecimiento, espacio público, naturaleza, arquitectura y desarrollo económico bajo una misma idea de ciudad.
El arquitecto manifiesta que, al trabajar actualmente en Expo 2030 Riyadh, en Arabia Saudita, ha podido observar el impacto que puede tener una ciudad cuando utiliza el diseño como herramienta para darle forma a su futuro.
“Yo creo firmemente en eso, el mundo puede ser cambiado a través del diseño que permite tomar problemas complejos y convertirlos en posibilidades”.
A juicio de Medina, es primordial preguntarse: ¿qué queremos que represente San Pedro Sula en 2050? A partir de esa respuesta, señala, se puede construir un verdadero plan para llegar hasta allí.
Desde su perspectiva como urbanista, considera que se debe comenzar por la conexión. Antes de pensar en grandes monumentos urbanos, plantea que hay que mejorar la experiencia cotidiana del sampedrano y la manera en que las personas se relacionan con su ciudad.
Recuerda que una ciudad moderna no se mide solamente por sus grandes edificios, sino también por la calidad de vida que ofrece todos los días.
“Para mí, la prioridad debería estar en conectar mejor movilidad, espacio público, naturaleza y comunidad Hay que mejorar los sistemas de transporte, recuperar corredores naturales, crear espacios de encuentro y construir una estrategia clara de crecimiento urbano”.
Medina explica que una ciudad no es únicamente infraestructura, sino una red de relaciones entre personas, y que el diseño puede facilitar que esas relaciones ocurran.
“Cuando creamos espacios donde la gente camina, se encuentra, convive y se reconoce, también construimos comunidad y una ciudad con fuertes es una ciudad más segura, más activa y más próspera”, dice.
El potencial del Ferrocarril Nacional
“En referencia al Ferrocarril Nacional, para mí, ahí hay una oportunidad muy poderosa: aprender del pasado para diseñar el futuro, es probablemente uno de los activos urbanos más subestimados que tenemos”, dice.
Para Medina, no se trata de reconstruir exactamente el sistema que existió en el pasado, sino de reconocer que existe un corredor que atraviesa zonas estratégicas de San Pedro Sula y el Valle de Sula y preguntarse cómo puede convertirse nuevamente en infraestructura útil para la ciudad.
“Tomar una infraestructura que fue determinante para el desarrollo de San Pedro Sula y reinterpretarla con nuevas tecnologías, nuevos sistemas de transporte y una visión contemporánea de movilidad", indicó.
Medina sostiene que una ciudad que no está diseñada para conectarse de múltiples formas está destinada a colapsar con el tiempo.
"San Pedro Sula necesita un modelo de movilidad multimodal, donde el vehículo deje de ser prácticamente la única opción eficiente para desplazarse. Eso significa integrar transporte público de calidad, ciclovías estratégicas, aceras continuas, cruces seguros, corredores peatonales y, eventualmente, sistemas de mayor capacidad como el ferroviario", dijo.
Hace énfasis en que las ciudades, por naturaleza, crecen, se expanden, se densifican y se vuelven más complejas. Si ese crecimiento no está acompañado por distintas formas de conexión, advierte, la ciudad termina colapsando. De todas esas formas de movilidad, considera que la más importante continúa siendo la peatonal, porque caminar es la base de cualquier sistema de transporte.
Como ejemplo menciona a Tegucigalpa. Según Medina, trayectos que antes podían tomar minutos hoy pueden convertirse en horas. Cuando una ciudad depende demasiado del automóvil y no construye alternativas a tiempo, agrega, recuperar esa eficiencia se vuelve mucho más difícil.
“Afortunadamente, San Pedro Sula todavía está a tiempo de actuar. Estamos en un momento en el que podemos rediseñar cómo se conectan sus habitantes antes de que el problema alcance una escala mucho más difícil de revertir, porque recordemos que si para participar plenamente en la ciudad una persona necesita obligatoriamente un automóvil, entonces el sistema todavía no está funcionando para todos”.
Parques lineales y la recuperación de espacios públicos
"Un parque lineal puede ser mucho más que un lugar bonito. Puede funcionar al mismo tiempo como infraestructura ambiental, corredor peatonal, ciclovía, espacio recreativo, mecanismo de manejo del agua y punto de encuentro para la comunidad", explica Medina.
San Pedro Sula tiene ríos, quebradas y corredores naturales que, según el arquitecto, durante mucho tiempo han sido tratados como espacios residuales, casi como la parte trasera de la ciudad.
"Esa falta de atención también genera ocupaciones informales, construcciones en zonas vulnerables y una relación cada vez más entre la ciudad y sus sistemas naturales, pero se pueden convertir esos espacios débiles en protagonistas"
Medina imagina corredores verdes donde las personas puedan caminar o movilizarse en bicicleta durante kilómetros de forma segura.
Para el arquitecto hay, además, una idea fundamental: "La naturaleza debe ser tratada como infraestructura y también como manual de diseño, van millones de años resolviendo problemas de adaptación, eficiencia, clima, crecimiento y resiliencia. Si aprendemos de ella, podemos construir una ciudad mucho más inteligente".
Para elaborar su propuesta, Medina se apoyó en los comentarios que los sampedranos dejaron en la publicación del alcalde, con la expectativa de que sus planteamientos fueran conocidos por la administración municipal.
"Tomé ideas que los sampedranos plantearon al alcalde Contreras en ese post. Lo que más me revelaron esas respuestas es que piden algo muy concreto: más espacios para vivir en la ciudad, no solamente para atravesarla. Se repitieron mucho las áreas de recreación, los espacios de encuentro, la creación de comunidad y los espacios culturales. La comunidad añora estos espacios".
Según su lectura de los comentarios, también apareció con fuerza la necesidad de mejorar la movilidad y aumentar la inversión en infraestructura.
Una visión de largo plazo
"Creo que la administración del alcalde Contreras debe ser ambiciosa: pasar de resolver las consecuencias a diseño sobre las causas. Si tenemos tráfico, no solamente debemos preguntarnos dónde abrir otra calle, sino por qué tantas personas están obligadas a utilizar el automóvil.
Si tenemos inseguridad, no solamente debemos pensar en vigilancia, sino también en por qué existen sectores sin actividad, sin espacios públicos y sin comunidad además si faltan oportunidades culturales, debemos preguntarnos qué espacios estamos creando para que esas actividades puedan ocurrir dice el profesional de la arquitectura.
Medina considera que una verdadera agenda de ciudad debería unir esas dos escalas: continuar resolviendo los problemas inmediatos y, al mismo tiempo, construir las condiciones necesarias para evitar que esos problemas se sigan reproduciendo.
También sostiene que la planificación de largo plazo necesita dos elementos: continuidad técnica y escucha permanente.
"Creo que todas las alcaldías deben rodearse de un equipo de arquitectos y urbanistas, como ocurre en muchas ciudades del primer mundo", enfatiza.
El arquitecto señala que los profesionales pueden ayudar a convertir el conocimiento de quienes viven la ciudad todos los días en soluciones viables y en una visión capaz de sostenerse durante décadas.
Medina recalca que ningún plan urbano funcionará si quienes habitan la ciudad no se sienten parte de él. A partir de esa premisa, propone cinco proyectos:
1. Sistema Metropolitano de Movilidad: Una red integrada de transporte público, ciclovías, corredores peatonales y recuperación progresiva del corredor ferroviario. La prioridad, plantea, debe ser ofrecer opciones reales a las personas y reducir la dependencia del automóvil.
2. Red de Parques Lineales y Corredores Verdes: Recuperar ríos, quebradas y espacios naturales para convertirlos en infraestructura ambiental, recreativa y de movilidad. La propuesta no contempla únicamente parques, sino sistemas que conecten comunidades, permitan un mejor manejo del agua y aumenten la resiliencia de la ciudad.
3. Programa de Espacios de Encuentro, Cultura y Comunidad: Plazas, centros culturales, parques de barrio y espacios públicos distribuidos por toda la ciudad.
Según la propuesta, si se quiere una ciudad más segura y cohesionada, deben diseñarse lugares donde las personas puedan encontrarse, convivir y apropiarse positivamente de su entorno.
4. Plan San Pedro Sula 2050: Un plan maestro técnico, público y medible que establezca hacia dónde debe crecer la ciudad, qué zonas deben protegerse, dónde densificar, cómo conectar nuevas centralidades y qué infraestructura será necesaria durante los próximos 20 o 30 años.
5. Red de Nuevas Centralidades Urbanas: La propuesta plantea crear distintos polos donde vivienda, trabajo, educación, comercio y recreación convivan en proximidad, de manera que los habitantes no estén obligados a desplazarse grandes distancias para resolver su vida cotidiana.
Para Medina, estos cinco proyectos deben entenderse como un solo sistema. Movilidad, naturaleza, comunidad, planificación y crecimiento no son temas separados, sino capas de una misma ciudad.
El arquitecto explica que ve el diseño de una ciudad en dos capas. Una de ellas es intangible y está constituida por las políticas, regulaciones e incentivos que determinan qué tan fácil es emprender, invertir y construir. Según su planteamiento, si la ciudad quiere atraer prosperidad, esas reglas deben ser claras, ágiles y lo más abiertas posible.
"Hoy todavía tenemos procesos de permisos de construcción demasiado lentos e ineficientes, y eso también limita el desarrollo, es la arquitectura misma. topografía, la economía y, sobre todo,a las virtudes de su gente. Una arquitectura que no solo funciona, sino que inspira y haga visible la ambición de un nuevo mañana".
“Si esta es la ciudad de los emprendedores, esto debería estar impreso en la forma de cómo gobernamos y cómo se mira y funciona la ciudad", concluye.