San Pedro Sula, Honduras. La expansión de los comercios chinos en Honduras ha abierto un debate entre los representantes de las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes), que advierten sobre las dificultades para competir con los precios de los productos importados, y empresarios que consideran que la presencia de estos negocios debe aprovecharse para atraer inversiones y fortalecer la producción nacional.
Victorino Carranza, representante de la Gremial de la Micro y Pequeña Empresa (Gremipe), manifestó su preocupación por las condiciones en las que operan los negocios nacionales frente a los establecimientos extranjeros. A su criterio, existe una desventaja para los pequeños empresarios hondureños, quienes enfrentan dificultades para acceder al crédito y sostener sus actividades comerciales.
A esta preocupación se suma el debate sobre las condiciones legales, tributarias y migratorias bajo las cuales operan los establecimientos extranjeros en el país.
Carranza cuestionó que, mientras los empresarios locales tienen limitaciones para financiar sus negocios, las empresas extranjeras cuentan con una mayor capacidad para introducir productos en el mercado.
Asimismo, señaló que los fabricantes nacionales enfrentan dificultades para competir con la producción a escala industrial. Explicó que un taller artesanal trabaja con pedidos pequeños y una capacidad limitada, mientras que las empresas extranjeras pueden colocar miles de unidades en el mercado.
El representante de Gremipe sostuvo que una de las principales preocupaciones del sector es la comercialización de productos terminados importados, debido al impacto que, según indicó, puede tener en los negocios y fabricantes locales.
El pasado 26 de mayo, el Congreso Nacional aprobó una moción orientada a supervisar y regular los negocios chinos que operan en Honduras, con el propósito de verificar el cumplimiento de las leyes tributarias y migratorias.
Desde otra perspectiva, el empresario de la zona norte Carlos Kattán manifestó ante un medio de comunicación que considera que Honduras debe aprovechar el establecimiento de relaciones diplomáticas con China para negociar inversiones que permitan instalar fábricas, fortalecer la industria nacional y generar nuevas fuentes de empleo.
Kattán señaló que el problema no radica necesariamente en la llegada de comercios chinos, sino en la falta de una estrategia que permita convertir la relación con el país asiático en oportunidades de desarrollo productivo.
“Honduras necesita trabajo, Honduras necesita inversión”, manifestó, al plantear la necesidad de establecer acercamientos entre el Gobierno y representantes chinos para explorar proyectos industriales.
El empresario mencionó sectores como la fabricación de fertilizantes, paneles, cemento, hierro, textiles y maquila entre las áreas en las que Honduras podría buscar inversiones para ampliar su capacidad productiva, reducir la dependencia de las importaciones y crear oportunidades laborales.
A su criterio, el país necesita una política de Estado y un plan de nación que definan qué tipo de inversiones extranjeras convienen a la economía hondureña y bajo qué condiciones deben desarrollarse.
Kattán también reconoció que la expansión de los establecimientos chinos ha intensificado la competencia comercial, particularmente para los negocios tradicionales que anteriormente adquirían productos asiáticos a través de grandes importadores nacionales.
Sin embargo, consideró que estos comercios ofrecen alternativas de compra a precios más accesibles para los consumidores, especialmente en un contexto en el que los hogares enfrentan mayores costos de vida.
Como ejemplo, mencionó una licuadora que podría venderse a 3,000 lempiras en un establecimiento tradicional y a 2,000 lempiras en un comercio chino. Según ese ejemplo, la diferencia sería de 1,000 lempiras para el comprador.
No obstante, reconoció que existen diferencias de calidad entre los productos, por lo que recomendó comparar los precios y las características de los artículos antes de realizar una compra.
El empresario instó a la Cámara de Comercio, las alcaldías y el Gobierno Central a abrir espacios de diálogo para establecer condiciones que permitan aprovechar las relaciones comerciales con China, sin descuidar las alianzas de Honduras con otros países.
El debate refleja dos preocupaciones dentro de la economía nacional: las dificultades de las mipymes para competir con productos importados y la necesidad de atraer inversiones que fortalezcan la producción local. El desafío para Honduras será definir políticas que favorezcan la generación de empleo y la competitividad, al tiempo que garanticen condiciones claras para los negocios nacionales y extranjeros.