La situación de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) en la zona norte del país continúa deteriorándose. Representantes del sector alertaron que unas 3,000 empresas se encuentran al borde de la quiebra debido a la crisis energética, la devaluación gradual del lempira y el incremento sostenido de los costos de operación, factores que también mantienen en riesgo miles de empleos.
El representante del sector Mipyme, Victorino Carranza, aseguró que los constantes apagones y racionamientos eléctricos han golpeado directamente la capacidad de producción de las empresas, obligando incluso al cierre de numerosos negocios.
"Una empresa necesita energía para funcionar. Sin electricidad difícilmente se puede producir, y los apagones están afectando a todo el país", expresó.
Carranza explicó que la falta de planificación en los cortes de energía obliga a suspender jornadas laborales, retrasa la entrega de pedidos y ocasiona la pérdida de clientes, especialmente en sectores como el textil y la confección, donde el cumplimiento de los tiempos de entrega resulta determinante para conservar contratos y mercados.
Añadió que las interrupciones en el suministro eléctrico no solo reducen la productividad, sino que también incrementan los costos de operación y limitan la competitividad de las micro y pequeñas empresas.
El dirigente cuestionó que, pese a las inversiones anunciadas en subestaciones eléctricas durante los últimos años, los racionamientos continúan afectando al Valle de Sula, región donde se concentra más del 60 % de las mipymes del país y uno de los principales motores de la actividad económica nacional.
Devaluación agrava el panorama
Por su parte, el empresario y analista económico Menotti Maradiaga manifestó a los medios de comunicación que la continua devaluación del lempira representa una nueva carga para las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes), que ya enfrentan un entorno económico complejo.
"El presidente del Banco Central ya nos había informado que continuarán las devaluaciones graduales. Es otro obstáculo más para el sector, que se suma al aumento de la energía eléctrica, los racionamientos, los apagones, la extorsión y el ingreso de productos provenientes de China", señaló.
Maradiaga sostuvo que el aumento de los costos de operación, sumado a la pérdida de competitividad, está dificultando la permanencia de miles de pequeños negocios.
Además, advirtió que esta situación está impulsando el crecimiento de la economía informal, donde, según indicó, más de 1.2 millones de hondureños laboran sin acceso a un salario digno ni a las prestaciones que ofrece el empleo formal.
Miles de empleos en riesgo
Ante esta situación, Victorino Carranza hizo un llamado al Gobierno para atender de manera urgente la crisis energética y fortalecer la administración del sistema eléctrico nacional, al considerar que la estabilidad de las mipymes es fundamental para sostener la economía y el empleo en Honduras.
Indicó que el sector genera alrededor de dos millones de empleos permanentes en el país; sin embargo, aseguró que la crisis ya ha provocado la pérdida de unos 40,000 puestos de trabajo.
"Si no se garantiza un suministro eléctrico estable y no se crean condiciones que permitan a las empresas seguir operando, la cifra de cierres y despidos continuará aumentando", advirtió.
Los representantes del sector coincidieron en que la supervivencia de las mipymes dependerá de la adopción de medidas que reduzcan los costos de operación y garanticen un suministro eléctrico confiable.
Advirtieron que, de mantenerse las condiciones actuales, más empresas podrían cerrar sus puertas, con consecuencias directas para el empleo, la inversión y la economía nacional.