Los constantes apagones y racionamientos eléctricos impactan la productividad de las micro, pequeñas y medianas empresas (Mipymes) del valle de Sula, lo que se traduce en pérdidas económicas para miles de negocios.
Representantes del sector señalan que las interrupciones en el suministro eléctrico dificultan el cumplimiento de los procesos productivos, provocan retrasos en las entregas y elevan los costos operativos.
Efraín Rodríguez, representante de la Asociación Nacional de la Mediana y Pequeña Industria de Honduras (ANMPIH), expresó a LA PRENSA que la problemática energética ha frenado el desarrollo de las mipymes durante décadas.
"Ya tenemos casi tres décadas de estar con esta situación. Es uno de los factores que provocan un estancamiento en el desarrollo de la micro y mediana empresa", manifestó.
Según Rodríguez, los cortes programados por la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), que en algunos sectores alcanzan hasta seis horas diarias, afectan a unos 20,000 negocios en el valle de Sula y causan pérdidas cercanas a los 15 millones de lempiras cada día.
Explicó que las empresas más perjudicadas son aquellas que dependen de energía eléctrica para operar maquinaria, equipos de producción, sistemas de refrigeración y plataformas de atención al cliente, ya que las interrupciones reducen su capacidad operativa y sus ingresos.
Entre los afectados también figuran los artesanos y sastres, cuyas actividades dependen en gran medida del uso de maquinaria y equipos eléctricos. Rodríguez señaló que la mayoría de las microempresas no cuenta con plantas generadoras para enfrentar los apagones debido a los altos costos de adquisición y operación.
A esto se suma el incremento en los precios de los combustibles, que encarece aún más los gastos de funcionamiento y dificulta que los pequeños negocios puedan invertir en sistemas alternativos de energía.
Por su parte, Victorino Carranza, líder del Gremio de la Micro, Pequeña y Mediana Empresa de Honduras (Gremipe), expresó a LA PRENSA su preocupación por la continuidad de contratos energéticos que, a su criterio, han representado una carga económica para el país durante años.
Carranza sostuvo que los elevados costos de la energía eléctrica, los cobros indebidos, las pérdidas financieras derivadas de contratos desfavorables para el Estado y la falta de transparencia terminan afectando a los sectores productivos y reduciendo la competitividad de las pequeñas y medianas empresas.
Las mipymes generan entre el 60% y 70% del empleo en el valle de Sula. Rodríguez destacó que este sector constituye uno de los principales motores de la economía nacional y aporta una parte importante de los más de 1.2 millones de puestos de trabajo existentes en actividades como comercio, industria, manufactura y servicios.
Asimismo, advirtió que los racionamientos eléctricos continúan generando pérdidas económicas y podrían tener un impacto negativo mayor en el empleo si la situación persiste.
Ante este panorama, los representantes del sector reiteraron el llamado a las autoridades para implementar medidas que garanticen un suministro eléctrico más estable, al considerar que la sostenibilidad de miles de micro, pequeñas y medianas empresas depende de la reducción de los cortes y de mejores condiciones para la actividad productiva.