San Pedro Sula, Honduras. La producción artesanal de calzado y la confección textil atraviesan una de sus etapas más difíciles en San Pedro Sula y municipios del valle de Sula, donde unos 300 talleres habrían cerrado en los últimos 24 meses ante la reducción de las ventas y la creciente competencia de productos importados, principalmente de China y Panamá.
Representantes de la micro y pequeña empresa estiman que el cierre de estos negocios ha afectado a más de 1,500 trabajadores, en un escenario marcado por el ingreso de calzado, ropa y otros artículos que llegan al mercado hondureño en grandes volúmenes y a precios difíciles de igualar por los productores locales.
Victorino Carranza, directivo de la Agrupación de Micro, Pequeños y Medianos Empresarios (Agremipyme), aseguró que la situación se ha agravado durante los últimos tres años.
“Ha disminuido la venta y eso ha obligado a muchos negocios a cerrar”, manifestó a LA PRENSA.
Carranza sostuvo que la caída de las ventas se suma a la falta de generación de empleo, maquilas y financiamiento para las mipymes. A su criterio, el sector podría generar decenas de miles de puestos de trabajo si contara con mejores condiciones de producción y acceso a recursos.
Los fabricantes locales enfrentan una desventaja frente a los productos fabricados a escala industrial. Mientras un taller artesanal trabaja con pedidos pequeños y una producción limitada, los fabricantes extranjeros pueden colocar miles de unidades en el mercado.
Samuel Girón, artesano dedicado a la fabricación de calzado, explicó que la diferencia en los volúmenes de producción dificulta competir en precio.
“Nosotros somos artesanos, no somos industrializados. Ellos lo hacen por órdenes de 1,000 o 2,000 pares y aquí hacemos de 50 a 100 diarios. Es una competencia desleal”, señaló.
Los productores también cuestionan que la mercadería importada haya reducido el espacio disponible para los artículos fabricados en Honduras, no solo en el sector calzado, sino también en la confección y otros rubros de la economía local.
Para los microempresarios, la solución no pasa únicamente por facilitar préstamos. Una de sus principales demandas es tener acceso directo a materias primas e insumos a precios competitivos.
Los productores plantean eliminar intermediarios y crear mecanismos que les permitan adquirir los materiales necesarios para fabricar calzado y prendas de vestir en mejores condiciones.
También proponen que el Estado utilice parte de sus compras para fortalecer la producción nacional. Entre las iniciativas planteadas está la posibilidad de asignar contratos para la confección de uniformes escolares a talleres textiles locales.
“Nosotros somos artesanos” y necesitamos condiciones para producir y vender, sostiene el sector, que también reclama asistencia para modernizar su maquinaria sin perder el carácter artesanal de sus productos.
Otro de los problemas señalados por los representantes de las mipymes es la dificultad para acceder al sistema financiero formal.
20%
semanal
pueden alcanzar las tasas que pagan algunos pequeños empresarios a prestamistas informales, a los que recurren ante las restricciones para acceder a financiamiento, aseguró Carranza.
A la falta de capital se suma el deterioro de los ingresos. El dirigente señaló que cerca del 30% de los negocios que conoce tienen atrasos en el pago de alquileres, una situación que amenaza con provocar nuevos cierres.
Carranza informó que en los próximos días sostendrán una reunión con el presidente del Congreso Nacional, a la que también se sumarian representantes del sindicatos de la Tercera Avenida afectados por la crisis.
Mientras los pequeños empresarios buscan alternativas para mantener sus negocios, Senprende anunció un fondo nacional de financiamiento por L85 millones, destinado a diferentes actividades productivas, entre ellas el sector calzado.
Jorge Velásquez, director de Senprende, informó que los microempresarios podrán acceder a créditos con tasas preferenciales cercanas al 10% anual, además de acompañamiento técnico.
La expectativa de las autoridades es comenzar con estos mecanismos de financiamiento a finales de agosto.
Sin embargo, los productores consideran que el crédito debe estar acompañado de medidas que permitan reducir sus costos de producción y mejorar su capacidad para competir.
La dirigencia de Agremipyme prepara una propuesta para presentarla ante representantes políticos, con medidas relacionadas con financiamiento, acceso a insumos, contratación estatal y modernización de los talleres.
Los microempresarios sostienen que las decisiones deben tomarse con rapidez para evitar que más negocios desaparezcan.
El desafío para el sector artesanal del valle de Sula no solo es recuperar las ventas, sino también encontrar mecanismos que le permitan mantenerse en un mercado cada vez más dominado por productos importados.
Para los productores, contar con financiamiento accesible puede ayudar a sobrevivir, pero disponer de materia prima a precios competitivos y garantizar oportunidades de comercialización resulta indispensable para volver a producir y generar empleo.