San Pedro Sula, Honduras. Una supuesta amenaza de atentado con explosivos contra puentes e instalaciones portuarias encendió las alarmas en Puerto Cortés, el principal puerto de Honduras, entre el viernes 30 y el sábado 31 de octubre.
La advertencia llegó desde el FBI, movilizó a las autoridades hondureñas y provocó que la Embajada de Estados Unidos recomendara a sus ciudadanos evitar la ciudad. Sin embargo, las investigaciones terminaron descartando la existencia de una amenaza real e inmediata contra la infraestructura portuaria.
La preocupación aumentó cuando la representación diplomática estadounidense emitió una alerta de seguridad para el fin de semana, recomendando evitar los desplazamientos hacia Puerto Cortés desde las 6:00 de la tarde del viernes hasta la misma hora del domingo 1 de noviembre.
El aviso mencionaba posibles ataques contra puentes, vías de acceso e instalaciones portuarias, especialmente durante las primeras horas del sábado. La advertencia internacional dio mayor dimensión a un caso que ya estaba bajo investigación de los organismos de seguridad hondureños.
Detrás de la alerta había un joven hondureño de 21 años, originario y residente de Puerto Cortés, quien presuntamente utilizó una plataforma de inteligencia artificial para escribir mensajes en los que manifestaba su intención de colocar explosivos en uno de los puentes de acceso al puerto.
Según explicó Gerzon Velásquez, secretario de Seguridad, la información fue trasladada por funcionarios del FBI destacados en Tegucigalpa, luego de identificar comunicaciones que señalaban el 31 de octubre de 2026 como la fecha de un posible atentado.
La información activó una investigación conjunta de la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), su oficina de Interpol y el Ministerio Público. Los equipos especializados realizaron labores de vigilancia, seguimiento y análisis informático hasta identificar al sospechoso.
El jueves 29 de octubre allanaron su residencia, ubicada en el barrio La Roma de Puerto Cortés, donde examinaron computadoras, teléfonos celulares y otros dispositivos electrónicos para establecer si existían preparativos concretos para ejecutar el supuesto ataque.
Pero los resultados de las primeras diligencias cambiaron el panorama. Velásquez explicó que los investigadores no encontraron elementos que demostraran que el joven tuviera conocimientos técnicos, experiencia, recursos económicos o capacidad logística para fabricar y colocar un artefacto explosivo de esa naturaleza.
Tampoco se obtuvieron, según lo informado por Seguridad, indicios suficientes de un plan operativo que permitiera establecer la existencia de un atentado en preparación.
Dato
Motor logístico
Puerto Cortés movilizó alrededor de 805,000 TEU (contenedores equivalentes a 20 pies) en 2025. Para 2026 se proyectaba alcanzar unos 900,000, consolidando su importancia para las importaciones y exportaciones de Honduras.
Ante la falta de pruebas, el Ministerio Público y los investigadores determinaron que no había elementos suficientes para proceder con su detención. El joven fue requerido e investigado, pero no quedó arrestado.
Las autoridades aclararon que esta conclusión no significa el cierre del expediente, pues continúan examinando la información recopilada para determinar el origen y la verdadera intención de los mensajes que provocaron la alerta internacional.
El secretario de Seguridad sostuvo que las autoridades comunicaron los resultados de las investigaciones a la Embajada de Estados Unidos, pero explicó que la representación diplomática mantiene protocolos propios para advertir a sus ciudadanos sobre riesgos potenciales.
Por ahora, la conclusión oficial es que no se encontraron elementos que acreditaran una amenaza real e inmediata contra Puerto Cortés. La Policía mantuvo medidas de vigilancia y seguimiento, mientras la investigación continúa abierta.
El episodio dejó en evidencia la importancia de verificar cualquier advertencia contra infraestructura estratégica, pero también de distinguir entre una amenaza expresada y la capacidad real de ejecutarla, especialmente cuando una alerta internacional puede provocar inquietud mucho antes de que se conozcan todos los resultados de una investigación.