Norte y litoral, epicentro de las masacres en Honduras

En los últimos nueve años, Honduras ha registrado 349 masacres que han dejado 1,346 personas muertas. Cortés, Yoro, Atlántida y Colón encabezan la lista de los departamentos con más fallecidos en homicidios múltiples

Norte y litoral, epicentro de las masacres en Honduras
San Pedro Sula, Honduras.-

A cuatro meses de la masacre que dejó muertos a cinco agentes de la unidad antiextorsión de la Policía Nacional, las autoridades continúan sin identificar ni capturar a los responsables del ataque, un caso que se suma a la larga lista de masacres en Honduras que permanecen en la impunidad.

En teoría, el hecho de que las víctimas fueran funcionarios públicos debería haber acelerado la investigación y movilizado equipos. Sin embargo, el caso parece encaminarse a convertirse en otra masacre sin responsables ni justicia.

De la masacre de los cinco agentes de la desaparecida Dirección Policial Anti Maras y Pandillas Contra el Crimen Organizado (Dipampco) se conoció que la operación que realizaron el 21 de mayo fue ilegal y que el objetivo era hacer un “quite” de droga en una vivienda de la comunidad de Corinto, en Omoa.

Los funcionarios vestían uniformes policiales y utilizaron el equipo, las armas y la logística de la Policía, pero no hubo responsabilidades para ninguno de los encargados.

El hecho solo derivó en la eliminación de la Dipamco, que pasó a denominarse División Antiextorsión y Asociaciones Antiterroristas (Daet).

El asesinato de los cinco agentes policiales es una de las masacres ocurridas en Cortés, que encabeza la lista de departamentos con mayor número de víctimas y homicidios múltiples.

A Cortés le siguen Yoro, Atlántida y Colón, que este año han reportado un incremento en los homicidios y la violencia en general, a tal grado que muchos alcaldes de las principales ciudades han alzado su voz para que el Gobierno y la Secretaría de Seguridad tomen medidas.

Un análisis de la Unidad de Datos de LA PRENSA Premium, a partir de información facilitada por la Secretaría de Seguridad ante la solicitud de información SOL-SSSS-3237-2026, indica que los departamentos de la zona norte y el litoral concentran la mayor cantidad de masacres desde 2018 a la fecha.

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En el análisis también se estableció que, tras registrar una fuerte caída en 2020 y luego en 2024, Honduras mostró un estancamiento en la reducción de los homicidios múltiples entre 2025 y 2026.

Según las estadísticas, en 2018 fueron asesinadas 133 personas en 39 masacres, pero en 2019 se reportó un aumento de las cifras, cuando se registró el fallecimiento de 252 personas en 60 hechos de muertes múltiples.

En 2020, se reportó un notable descenso, con 157 muertes violentas en 43 matanzas.

El otro gran descenso ocurrió en 2024, con 92 decesos en 29 masacres, cuando un año antes el reporte había alcanzado 193 fallecidos en 37 homicidios múltiples.

Este año, en cambio, se reporta un alza: hasta el pasado 7 de septiembre, este medio contabilizó la muerte de 89 ciudadanos en 18 homicidios múltiples, una cifra que ya se aproxima a los registros de 2024 y 2025, sin contabilizar la reciente masacre de cinco personas en Sulaco, Yoro, del pasado viernes 11 de septiembre.

En los últimos nueve años han ocurrido 349 masacres que han dejado 1,346 hondureños muertos.

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Violencia desatada en el norte y el litoral

Los departamentos del norte y el litoral acumulan el 46% de los fallecidos por matanzas en los últimos nueve años.

En el departamento de Cortés se han registrado 90 masacres desde 2018 hasta el 7 de septiembre, siendo el departamento con más hechos violentos, seguido por Francisco Morazán, con 62 muertes múltiples que dejaron 295 víctimas.

Para los analistas, en esos dos departamentos se registran más hechos violentos debido a la mayor concentración de población y a que son las zonas de mayor crecimiento económico. Además, no se puede desconocer que las grandes ciudades sirven como rutas para los carteles del narcotráfico.

Otro de los departamentos que aún mantiene altos índices de violencia es Yoro, donde en los últimos nueve años han ocurrido 32 masacres que han dejado 119 víctimas.

89

fallecidos

en masacres registraba Honduras hasta el pasado 7 de septiembre, sin incluir la matanza en Sulaco, Yoro

En esa zona, las muertes múltiples se han producido, en su mayoría, en comunidades donde operan estructuras ligadas al tráfico, venta y distribución de drogas y, según la Policía, en muchos de los casos el principal móvil es la disputa por el territorio.

La masacre más reciente ocurrió el pasado viernes 11 de septiembre, cuando en la comunidad de Las Cañas, en Sulaco, Yoro, fueron asesinados José Antonio Escobar, Cruz Márquez Murillo y una niña de dos años dentro de una vivienda. Otras dos personas fueron asesinadas a tres kilómetros de ese lugar. Este hecho no se incluyó en este análisis periodístico.

Wilber Mayes, portavoz de la Policía Nacional, informó que investigarán si el denominado Cartel del Diablo está involucrado en este último hecho criminal, luego de que personas de la zona indicaran a las autoridades que uno de sus miembros participó en el hecho.

El 90% de las masacres en Honduras están en la impunidad

Dijo que esa organización ha sido identificada en otros hechos múltiples en la zona, por lo que en operativos que se realizan desde hace varios meses han sido capturados unos 15 miembros de esa estructura criminal.

También Olancho registra cifras altas por muertes múltiples: en nueve años se han contabilizado 29 masacres en las que perdieron la vida 119 ciudadanos.

La estadística analizada por el equipo de LA PRENSA Premium señala que más de la mitad de las muertes violentas en homicidios múltiples corresponden a jóvenes y que la violencia desatada en las matanzas se ha ensañado con los hombres.

Imperio de la impunidad en Honduras

El analista Leonardo Pineda es del criterio de que, aunque las muertes múltiples no son un fenómeno nuevo, sino que se vienen registrando desde hace más de diez años, lamentablemente no se observa una disminución porque muchas veces están relacionadas con el crimen organizado y el control de territorio.

Afirmó que la impunidad en Honduras sigue siendo alta, por lo que de diez casos tal vez uno llega a judicializarse y a terminar con una condena: “Al haber una impunidad el delincuente siente que no hay una parte punitiva de sus actos, muchas veces vuelven a participar en esos actos sobretodo en las estructuras criminales a las que pertenecen”.

Cortés y Francisco Morazán siguen con altos índices de violencia porque son los lugares de mayor concentración económica, donde se mueve más dinero, mientras que otros departamentos como Yoro, Atlántida y Colón son corredores de la droga y se han asentado plantaciones de diferentes tipos de drogas, analizó.

Pineda explicó que cuando un grupo criminal no solo trafica con droga, sino que empieza a explotar el territorio para la siembra y producción de droga, se genera una dinámica de control territorial y, para eso, necesita ejercer violencia. Cualquiera que interfiera puede ser respondido con muertes.

Por otra parte, esos grupos criminales también se dedican al lavado de activos y utilizan personas para que realicen transacciones. Quienes incumplen o quedan mal terminan siendo víctimas de asesinatos.

Pineda dijo que, además de los casos relacionados con el crimen organizado, las masacres en Honduras han ocurrido por la grave problemática de ocupación de tierras, algunas veces entre grupos campesinos, otras por grupos criminales, e incluso se han llegado a plantear sospechas sobre miembros de las propias fuerzas de seguridad.

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Por su parte, Nelson Castañeda, director de Seguridad de la Asociación por una Sociedad más Justa (ASJ), consideró que uno de los mayores problemas en Honduras es que el fenómeno de las muertes múltiples no se ha estudiado, por lo que no se sabe cómo resolver el problema: “Cuando eso no sucede es como una enfermedad que no sabrán que medicamentos es el que necesita para resolver el problema”.

Se está hablando de un ataque sistemático cometido por una o varias personas que usualmente pertenecen a una estructura criminal y que actúan de manera violenta.

“Lamentablemente no ha sido estudiado ese fenómeno, se ha atribuido una reducción de los homicidios, pero este fenómeno nuevamente está dando de qué hablar porque está creciente y solo en este año se han registrado entre 24 a 25 muerte múltiples en el país y esto tiene un impacto porque, aunque no ocurra cerca, tiene un golpe anímico en la gente, porque son uno de hechos criminales que generan temor y amenaza en la población, porque las estructuraras criminales demuestran su poderío”, apuntó.

Recalcó que las masacres representan una de las expresiones más graves de la violencia y la criminalidad en el país. Sin embargo, Castañeda afirmó que otro de los aspectos que aún no se termina de entender es por qué, si hay menos homicidios, la impunidad se mantiene por encima del 90%: “Esos son los cuestionamientos que nosotros hacemos cuando los gobiernos intentan vender que el tema del éxito se debe a la reducción de lo homicidios, pero respuesta estatal es muy débil.

Afirmó que Honduras sigue siendo el país más violento de Centroamérica, “por lo que seguimos estando en una posición nada favorable todavía, pero se debe destacar los positivo que ya no se tienen las tasas de homicidios de 2011 y 2012”.

  • Metodología
  • El reporte de homicidios múltiples, con su respectivo saldo de víctimas, fue facilitado por la Secretaría de Seguridad mediante la solicitud de información SOL-SSSS-3237-2026 e incluye datos correspondientes al período comprendido entre enero de 2018 y agosto de 2026. Al registro de 2026 se incorporaron varios casos identificados mediante un monitoreo independiente, debido a que no figuraban en el listado oficial.
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Redacción web
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