Yoro se convierte en el departamento más violento de Honduras

Hasta finales de abril de 2026 se registraban 98 homicidios en Yoro, la cifra más alta de los últimos cuatro años. El Cartel del Diablo mantiene atemorizados a sus habitantes, aunque la Policía reporta la captura de ocho de sus miembros

Yoro, Honduras.-

La violencia azota sin piedad en Yoro, que en los primeros meses de 2026 se ha convertido en el departamento más violento de Honduras, superando a otros que históricamente han tenido los índices más altos de homicidios en Honduras.

Con 14.4 homicidios por cada cien mil habitantes (pccmh), Yoro registra la tasa parcial más alta del país, según un cálculo elaborado por la Unidad de Datos de LA PRENSA Premium a partir de datos del Sistema Estadístico Policial en Línea (Sepol) al 26 de abril y proyecciones demográficas del Instituto Nacional de Estadísticas (INE) para este año.

El registro de Yoro es preocupante, porque duplica la media nacional parcial, que es de 7.3 muertes violentas pccmh.

La tasa de Yoro es producto de los 98 homicidios registrados en los primeros cuatro meses en una región de 680 mil habitantes.

Con estas cifras, Yoro, incluso, supera a otros departamentos históricamente con alta criminalidad, como Cortés, Olancho y Colón.

Violencia al alza

La comparación de los últimos nueve años, correspondiente al período comprendido entre el 1 de enero y el 26 de abril, evidencia un repunte de la violencia en 2026, tras una caída sostenida entre 2023 y 2025, cuando los homicidios descendieron de 81 a 69 casos.

Yoro supera así otros períodos marcados por altos niveles de violencia, como 2019 y 2020 —con 97 y 90 homicidios, respectivamente—, aunque todavía se mantiene por debajo de 2018, cuando 122 personas murieron de forma violenta.

Los registros reflejan además que nueve de cada diez víctimas de homicidio son hombres.

Sin embargo, para los habitantes de Yoro la criminalidad no comenzó este año. Desde hace más de un año, los pobladores perciben cómo los grupos delictivos operan con mayor libertad, mientras la venta y distribución de drogas en calles y espacios públicos crecía sin acciones contundentes de las autoridades de Seguridad.

La extorsión, un fenómeno que anteriormente golpeaba principalmente a las grandes ciudades, también se expandió hacia distintos municipios del departamento. Jóvenes provenientes de aldeas y barrios son utilizados para cobrar cuotas a negocios y comerciantes.

Al mismo tiempo, las estructuras criminales consolidaron un mayor control territorial. Entre ellas destaca el denominado Cartel del Diablo, cuya presencia se hace visible mediante hombres armados y amenazas difundidas públicamente en redes sociales.

La problemática se ha intensificado en municipios como Sulaco y Yorito, e incluso ha trascendido las fronteras departamentales hacia zonas como Marale, en Francisco Morazán.

No obstante, la criminalidad se extiende prácticamente por todo Yoro. Aunque los municipios más poblados y urbanizados, como El Progreso y Olanchito, concentran la mayor cantidad de homicidios —28 y 20, respectivamente—, también sobresalen Yoro, con 14 casos, y Sulaco, con 11 muertes violentas. Este último es considerado una de las zonas bajo influencia del Cartel del Diablo, según investigaciones.

El control de las organizaciones criminales es tal que muchos habitantes prefieren permanecer encerrados en sus casas durante las noches para evitar circular por las calles.

Los registros del Sistema Estadístico Policial en Línea respaldan ese temor: casi la mitad de los homicidios registrados en Yoro (48 casos) ocurrieron entre las 6:00 de la tarde y las 11:59 de la noche. El segundo horario con mayor incidencia corresponde a la tarde, entre las 12:00 del mediodía y las 5:59 de la tarde, con 21 casos.

Pelea de territorio

El analista sampedrano Leonardo Pineda ratificó que la violencia en el departamento de Yoro no es reciente, sino resultado de disputas territoriales entre bandas criminales que operan en la zona. Según explicó, entre estas estructuras figuran grupos vinculados a pandillas como Los Mojados, Los Cheles y otras células relacionadas con la Mara Salvatrucha.

Otro de los factores que agravan la situación, amplió Pineda, es la escasa presencia policial en sectores montañosos y de difícil acceso, lo que facilita que las organizaciones criminales se oculten y operen con mayor libertad. Además, indicó que en esas áreas recientemente se han detectado plantaciones de hoja de coca.

“Donde existen esas plantaciones, los grupos criminales aliados a carteles del narcotráfico necesitan personas para cuidarlos, con armas y sicarios, por lo que empiezan a haber más muertes”, explicó.

El analista también advirtió sobre el impacto de las publicaciones en redes sociales realizadas por el Cartel del Diablo, al considerar que forman parte de una estrategia de intimidación y terrorismo. “Uno se pone a pensar qué está pasando realmente, porque las dinámicas de los grupos que habían estado presente en Honduras no hacían esas exhibiciones o lo que ellos llaman no 'calentar' sus zonas”, manifestó.

Asimismo, señaló que las autoridades enfrentan el desafío de desarticular una organización que incluso ha adquirido notoriedad mediática. Aunque hay despliegues de policías y militares, sostuvo que mantener contingentes permanentes en la zona representa un alto costo operativo y limita la capacidad de control estatal.

Hasta el momento, la Policía Nacional reporta la captura de ocho supuestos integrantes del Cartel del Diablo, acusados de participar en actividades de logística, cobro de extorsiones, venta y distribución de drogas, así como suministro de armas de fuego.

Entre los detenidos figuran Carlos Daniel Palma Murillo, alias “Calolo”; Eduin Eraldo Palma Banegas, alias “Puñal”; Modesto Murillo Gutiérrez, alias “Supremo”; Jarol Alexander Hernández, alias “El Descuartizador”; Selvin Nani Serón Murillo, alias “Serrucho”; José Luis Ferrera, alias “Vaca Choca”; Leonel Mejía Cruz, alias “Chicho”, y Ruth Dalina Martínez Hernández.

Mientras tanto, contingentes policiales y militares continúan operativos en las montañas de Sulaco y Marale en busca de los supuestos cabecillas de la estructura: Yonatan Levi Estrada y Esteban Gumercindo Ferrera Rodas. Este último se ha convertido en la figura más visible del grupo mediante videos difundidos en redes sociales, en los que niega amenazas, secuestros, asesinatos y extorsiones contra pobladores.

El director de la Policía Nacional, Rigoberto Oseguera Mass, afirmó que las primeras seis capturas corresponden a miembros operativos involucrados directamente en homicidios, mientras que los dos últimos detenidos serían parte del soporte financiero de la estructura, encargados de manejar recursos provenientes de extorsiones y narcotráfico.

Oseguera Mass aseguró que la organización criminal opera en distintas comunidades y utiliza el miedo para mantener control sobre la población. Añadió que las capturas y el debilitamiento financiero podrían afectar la capacidad operativa del grupo, aunque las autoridades continúan la búsqueda de los principales líderes.

Expertos en seguridad afirman que en Yoro no solo opera el Cartel del Diablo, sino también otras estructuras criminales, como la de los hermanos Urbina Soto, que —según señalan— continúan en la zona y de la que poco se habla públicamente.

Asimismo, advierten que existen otros grupos ligados al narcotráfico, las extorsiones y los asesinatos, que durante años han sembrado el terror en la región. Sin embargo, sostienen que, debido a la operación mediática enfocada actualmente en el Cartel del Diablo, estas estructuras se mantienen en silencio, ya que les conviene que dicha organización sea desmantelada.

NOTA: Este artículo fue revisado por un editor humano con apoyo de herramientas de inteligencia artificial.

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Redacción web
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