Temor invade a Marale, Sulaco y Yorito por Cartel del Diablo: "Váyanse, es peligroso"

LA PRENSA Premium recorrió Yoro, constatando la zozobra y temor producto del Cartel del Diablo. Equipos de policías y militares permanecen día y noche en calles y montañas del departamento

Temor invade a Marale, Sulaco y Yorito por Cartel del Diablo: Váyanse, es peligroso
Yoro, Honduras.-

“Antes salíamos a caminar, la gente se sentaba en el parque y enfrente vendían golosinas y comida; ahora estamos encerrados por las noches y, durante el día, vivimos con temor por la inseguridad”.

Ese es el testimonio de angustia que expresó uno de los pobladores de Sulaco, Yoro, donde policías y militares se han establecido con el objetivo de desmantelar el denominado Cartel del Diablo.

La Unidad de Investigación de LA PRENSA Premium recorrió varias comunidades de Yoro para recoger testimonios de sus habitantes y constatar cómo las operaciones del grupo criminal han impactado la convivencia en esos pueblos.

Desde hace dos años, coinciden varios pobladores que hablaron bajo anonimato por temor, la inseguridad se disparó en varias regiones del departamento. Las muertes violentas aumentaron y en las calles comenzó a venderse droga abiertamente, un hecho evidente en comunidades de Sulaco y Yorito, e incluso en municipios más poblados, como Morazán y Yoro.

La ola de violencia también se extiende a Marale, municipio de Francisco Morazán colindante con Yoro. Marale y Sulaco son regiones bajo el dominio del Cartel del Diablo, según investigaciones de la Policía Nacional.

“Pero a finales del año pasado ha sido más fuerte la ola de violencia; muchos jóvenes se están dedicando al consumo y venta de drogas, nadie lo ha podido detener y cada día nos damos cuenta de las muertes violentas que ocurren hasta en aldeas donde antes todo era tranquilidad”, señaló otro de los vecinos.

La tranquilidad que durante años predominó en Marale y comunidades cercanas se vio interrumpida desde el año pasado por la ola de violencia atribuida al Cartel del Diablo.

Miembros de la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas permanecen asentados desde hace una semana en Marale, Sulaco y Yorito. En los últimos días, los equipos concentraron más agentes y desplegaron mayor logística con el fin de capturar a los cabecillas e integrantes del grupo criminal.

Durante el día, el movimiento comercial marca las calles de Sulaco: las mototaxis se concentran en las cercanías del parque central a la espera de clientes, mientras los negocios de comida preparan almuerzos y las tiendas de electrodomésticos, ferreterías y otros comercios mantienen su operación rutinaria.

Mientras observaban el movimiento, un comerciante se acercó al equipo periodístico y advirtió rápidamente: “Váyanse de aquí, que está peligroso”. Temía, probablemente, que las fotografías captadas identificaran algún lugar o alguna persona de los alrededores.

En Sulaco, Yoro, y Marale, Francisco Morazán, permanecen retenes como parte de los operativos para capturar a integrantes de la organización, cuyos cabecillas supuestamente se refugian en zonas montañosas.

En otra calle cercana al pequeño parque central, un contingente de militares recibía instrucciones de sus superiores. “Aquí no pueden confiar en nadie, no le agarren comida ni agua a nadie; ninguno es su amigo”, afirmaba uno de los uniformados, al tiempo que brindaba detalles sobre la estructura criminal del Cartel del Diablo.

500,000

lempiras

ofrece la Policía Nacional de recompensa por Esteban Gumercindo Ferrera Rodas

Los miembros de este grupo criminal, según detalló el encargado de la tropa, son personas originarias de las comunidades resguardadas y, en ocasiones, eran protegidos por los propios vecinos por temor.

“Llevamos varios meses en los que ya no salimos en las noches como antes. Nosotros cerramos el negocio a las 6:00 de la tarde y la familia se queda reunida en la casa y, ahora, con la presencia de muchos policías y militares, es peligroso porque puede haber enfrentamientos”, afirmó una de las dueñas de una tienda en Sulaco.

La cacería de "El Diablo

La misma zozobra impera entre los pobladores de Marale, donde supuestamente se refugian Yonatan Levi Estrada y Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, cabecillas del grupo criminal.

Además del tráfico de drogas, a Estrada y Ferrera les atribuyen múltiples crímenes cometidos en Yoro.

Los operativos se han extendido a las montañas, donde efectivos de Fuerzas Especiales de la Policía Nacional, junto con elementos de las Fuerzas Armadas, realizan búsquedas constantes, así como operativos en carreteras y calles de tierra de las comunidades.

Los contingentes militares y policiales se han instalado en casas y otras propiedades donde pernoctan, planifican y parten los operativos de búsqueda. La orden, supuestamente, es permanecer en las zonas hasta lograr desmantelar la estructura criminal del Cartel del Diablo.

El coronel de infantería José Mauricio Amador, comandante de la 106 Brigada Militar, afirmó a este equipo que llevaban más de una semana en la búsqueda de los sospechosos, con operaciones concentradas en Yorito, Sulaco y el norte de Francisco Morazán, en apoyo a la Policía Nacional. El propósito final, señaló, es estabilizar la seguridad en Yoro.

Mediante trabajos de inteligencia, las autoridades avanzan en la identificación y ubicación de los miembros, amplió. Debido a información recabada por los equipos, las operaciones se concentraron en las montañas, supuesto refugio de los criminales.

Sulaco permanece bajo el dominio del Cartel del Diablo, según la Policía Nacional. Los pobladores aseguran que ya no salen durante las noches por temor a amenazas del grupo criminal.

El principal objetivo de las autoridades es Yonatan Levi Estrada, señalado como cabecilla supremo, así como el segundo al mando, Esteban Gumercindo Ferrera Rodas, alias El Diablo. Según la Policía, ambos participaron en el secuestro y asesinato del pastor Óscar Núñez, quien residía con su familia en Yorito.

Las autoridades han asestado golpes importantes con la captura de al menos seis integrantes: Eduin Eraldo Palma Banegas, alias Puñal; Modesto Murillo, alias Supremo; Carlos Palma; Harol Alexander Rodríguez Hernández, alias el Descuartizador; Selvin Zerón Murillo, alias Serrucho, y José Luis Ferrera Rodas.

Ferrera Rodas es hermano de El Diablo y fue capturado el domingo 10 de mayo por las autoridades, mientras estas elevaban la recompensa por el cabecilla de 300,000 a 500,000 lempiras.

Otros detenidos son considerados socios cercanos de los cabecillas. La Policía calificó a Modesto Murillo, capturado el pasado 5 de mayo en la aldea El Calichón, ubicada en una zona montañosa del municipio de Marale, como el encargado de la logística del grupo criminal, mientras que Alexander Rodríguez y Zerón Murillo fueron capturados dos días después, el 7 de mayo, en otro operativo en el mismo sitio.

" “Este individuo se metió al Cártel de Nuevo Jalisco y ahí fue formado en estructuras criminales”
Rolando Ponce Canales, director DPI

Verdadero cabecilla del Cartel del Diablo

El viernes pasado, la Policía Nacional confirmó la exclusiva que LA PRENSA Premium reveló en marzo sobre el verdadero cabecilla del grupo, al aclarar que Ferrera Rodas es únicamente un operador.

Estrada, señalado de encabezar la organización criminal, migró de niño a México e integró durante su adolescencia las filas del Cartel Jalisco Nueva Generación. Se casó con una mujer mexicana, pero posteriormente se divorció.

Años después regresó a Yoro, de donde es originario, para unirse a un grupo de sicarios de los hermanos Urbina Soto.

Luego se independizó y reclutó jóvenes para la venta y distribución de marihuana, cocaína y otras drogas. El crecimiento del grupo criminal es tal que mantiene atemorizados a pobladores de distintas comunidades de Yoro.

Yonatan Levi Estrada Villanueva aparece con indumentaria asociada a cárteles mexicanos, porta chaleco antibalas y publica videos en redes sociales.

El jefe criminal también utiliza redes sociales para enviar mensajes. En ocasiones ha negado la participación de su grupo en crímenes de alto impacto, como el secuestro y asesinato del pastor, así como masacres registradas en la zona.

Agentes involucrados en las investigaciones afirmaron que Estrada también habría participado en otro secuestro: el del hijo de un comerciante en Yoro, por el cual cobró rescate antes de que la víctima fuera liberada.

“En Honduras ni siquiera tiene cédula, pues se fue muy pequeño y regresó como un hombre violento, sin alma. No tiene compasión y el tráfico de drogas le ha dado mucho dinero para pagar gente, así como comprar armas y toda la logística para movilizarse”, dijo un investigador.

El supuesto cabecilla del Cartel del Diablo habría sido parte de peligrosos carteles en México.

La Agencia Técnica de Investigación Criminal (Atic) investiga a los cabecillas e integrantes del Cartel del Diablo por los asesinatos de César Mauricio Banegas, Luis Omar Aquino Rodríguez y Javier Gonzales, ocurridos el 13 de marzo en una montaña conocida como El Portillo, en la zona de Sulaco.

También fueron víctimas de la masacre Ever Fabricio Zúniga y Marvin Moisés Casco Martínez.

Al grupo también le atribuyen la muerte de mujeres que habrían sido torturadas, así como la de muchos jóvenes asesinados por disputas relacionadas con la venta y distribución de drogas.

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Redacción web
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Artículo elaborado por la unidad especializada en investigación periodística, reportajes de profundidad y análisis de datos. Se omiten los nombres por protección.