El desarrollo del polo de Roatán: lecciones para Honduras

  • Actualizado: 22 de junio de 2026 a las 00:30 -

Un ejemplo importante para desarrollar otros polos regionales en Honduras -como Trujillo, Amapala u otros- es estudiar con detenimiento cómo se originó y se consolidó el de la isla de Roatán. Lejos de ser un proceso espontáneo, su evolución responde a una combinación de planificación, ejecución sostenida y continuidad institucional a lo largo del tiempo.

Hasta los años ochenta, Roatán vivía de la pesca artesanal y tenía muy poca conexión con el mundo exterior. El turismo era reducido y altamente especializado. Un informe de 1986 indicaba que la capacidad hotelera instalada total de la isla no llegaba a las 200 habitaciones, lo que refleja la escala limitada de su economía en ese momento.

El punto de inflexión fue la elaboración de un plan maestro de desarrollo con cooperación internacional, que contemplaba una serie de aspectos, pero se estructuraba alrededor de tres elementos: el aeropuerto, la red vial y el saneamiento. Desde su concepción, se entendió que estos tres componentes debían desarrollarse de manera conjunta y coordinada.

Se reconocía que invertir únicamente en un aeropuerto, sin conectividad interna ni capacidad para desarrollar infraestructura hotelera, no habría sido rentable. De igual forma, invertir en carreteras o infraestructura general sin conectividad aérea suficiente habría limitado severamente el crecimiento del turismo.

Más aún, se identificó que lo más peligroso habría sido desarrollar el turismo sin un sistema adecuado de manejo de aguas residuales, ya que esto habría generado problemas ambientales futuros, comprometiendo el principal activo natural de la isla.

Por ello, desde finales de los años ochenta se trabajó para que los tres elementos -aeropuerto, red vial y saneamiento- avanzaran de forma paralela, apoyados por liderazgos locales comprometidos con una visión de desarrollo turístico de largo plazo.

Su éxito radicó en que existió continuidad en la ejecución. Entre 1986 y 1998, al menos tres Gobiernos distintos dieron seguimiento consistente a las acciones necesarias, preservando la integridad del proceso y asegurando resultados acumulativos.

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