El Mundial, alegría de ricos y pobres

Los mundiales de fútbol mueven pasión, millones de dólares y reflejan contrastes sociales en países como Honduras.

  • Actualizado: 19 de junio de 2026 a las 14:19 -

Los mundiales de fútbol son una fiesta deportiva que se celebra cada cuatro años y que alegra a la mayoría de los 8 mil millones de habitantes del planeta, desde 1930, cuando se celebró el primer torneo de esta disciplina en Uruguay.

Con Jules Rimet como presidente de la Federación Internacional de Fútbol Asociación (FIFA), nació una de las competencias deportivas más importantes del mundo. En 2026, por primera vez, el torneo se celebra en tres naciones de Norteamérica.

Esta competencia deportiva comenzó el pasado jueves 11 de junio en el estadio Azteca, en México, donde por primera vez participan 48 selecciones. El torneo tiene como escenario 16 estadios distribuidos entre Estados Unidos, México y Canadá, donde se disputarán 104 partidos. La final será en el MetLife Stadium, en Nueva Jersey, el domingo 19 de julio.

Solo por recaudaciones directas de este Mundial se espera una cifra aproximada de 8,900 millones de dólares. De esta suma, se repartirán 871 millones de dólares entre las 48 selecciones participantes.

Las selecciones eliminadas en la primera ronda recibirán 9 millones de dólares, mientras que a la selección campeona se le otorgarán 50 millones de dólares.

Sin duda, representa un excelente negocio para la FIFA y para todos los socios vinculados a estas tres potencias de América, cuyos mandatarios son: Claudia Sheinbaum, presidenta de México; Mark Carney, primer ministro de Canadá; y el más influyente y entusiasmado, el presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

No sería extraño que Trump entregue la Copa al equipo ganador, invitado por Gianni Infantino.

Se trata de un evento histórico que cumple 96 años y que debería servir para fomentar el deporte y fortalecer la unidad entre los pueblos del mundo.

Sin embargo, desde hace décadas, los mundiales se han convertido en eventos cada vez más comerciales y, en algunos casos, excluyentes para ciertas naciones.

Hay países pobres con la estufa apagada, pero con el televisor encendido, como ocurre en un país llamado Honduras.

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