Después de semanas de angustia, innumerables oraciones y una lucha que conmovió a miles de hondureños, Jesús Alexis Maradiaga logró regresar a casa junto a sus padres y su abuelo, celebrando con una sonrisa que enterneció la sala de hospitalización pediátrica del hospital regional del Instituto Hondureño de Seguridad Social (IHSS).
El pequeño de cuatro años, originario de Las Casitas, Santa Cruz de Yojoa, recibió este viernes el alta médica tras permanecer hospitalizado durante varias semanas a causa de las graves lesiones que sufrió al caer de las gradas de un autobús el 21 de mayo.
Su historia trascendió las paredes del hospital luego de que una fotografía de su abuelo, Jesús Ramos, orando de rodillas frente a la Unidad de Cuidados Intensivos Pediátricos (UCIP), se viralizara en redes sociales.
La noticia fue confirmada por su abuelo, quien dijo que "la gloria es para Dios", asegurando que la recuperación del niño, que fue sometido a dos cirugías de emergencia y estuvo en estado de coma, es una muestra de que las oraciones de su familia y las personas que se sumaron al clamor por la salud de Jesús Alexis fueron escuchadas.
"En primer lugar agradecemos a Dios porque de él depende la vida y la salud. Después de todas las luchas y dificultades que pasamos, ahora estamos muy contentos porque Dios le dio una nueva oportunidad a Jesús Alexis Maradiaga Ramos", expresó emocionado.
El abuelo recordó los momentos de incertidumbre que enfrentaron durante la hospitalización, cuando cada reporte médico era esperado con ansiedad. "Nos vamos muy contentos por la bendición que el Señor nos ha regalado. Ciertamente pasamos momentos muy tristes, pero ahora estamos muy gozosos. Vamos alegremente porque llevamos a nuestro Alexis con nosotros", manifestó.
Ramos también aprovechó para agradecer al personal médico y de enfermería que atendió a su nieto, destacando que durante las largas noches que pasó en la unidad de cuidados intensivos pudo constatar su compromiso y dedicación.
"La atención que hemos recibido fue excelente. Quiero agradecer a todo el personal médico por la buena asistencia. Fueron una bendición para nosotros. Pasé muchas noches cuando él estaba en cuidados intensivos y el personal fue muy excelente", señaló.
"Sé que ellos trabajan conforme a la sabiduría que el Señor les ha proveído y para eso Dios los ha puesto, para ayudar a muchos pacientes. Que Dios los bendiga", agregó.
Hace apenas unas semanas, Don Jesús permanecía de rodillas frente a la UCIP aferrado a la esperanza de volver a escuchar la voz de su nieto. Este viernes salió del hospital con su familia, mientras el pequeño era cargado por su padre y sonreía despidiéndose del personal que estuvo a cargo de su cuidado.
La fotografía que conmovió al país el pasado 2 de junio, ahora dio paso a una escena aún más poderosa, la de un abuelo que se aferró a la fe, que nunca dejó de creer y que finalmente pudo regresar a casa con el niño por el que tanto oraba.