Muchas veces, pensar igual a los demás solo obedece al propio temor de discrepar, a la propia comodidad y hasta al temor de perder algunos privilegios.
Nuestra nación necesita ciudadanos capaces de cumplir su deber aun cuando nadie les esté observando. La disciplina de un soldado debe ser un ejemplo para la empresa, la familia, la escuela, la Iglesia...