Una semana bien vivida no es aquella donde completaste cada casilla de tu lista. Es aquella donde lograste mantenerte conectado con tu propósito a pesar de los cambios.
La verdadera madurez no consiste en demostrar constantemente cuánto sabes. Consiste en mantener la apertura para seguir descubriendo cuánto puedes crecer.
Vivimos en una sociedad que muchas veces celebra únicamente al ganador, pero pocas veces honra la resistencia cotidiana de quienes siguen adelante en medio de la incertidumbre.