San Pedro Sula, Honduras. Como cada 2 de noviembre, la ciudad de San Pedro Sula vivió una de sus jornadas más tradicionales y concurridas: el Día de los Fieles Difuntos. Desde tempranas horas de la mañana, los cementerios públicos y privados de la capital industrial comenzaron a recibir a decenas de ciudadanos que llegaron para honrar la memoria de sus familiares fallecidos.
Familias enteras se movilizaron llevando arreglos florales, coronas multicolores, veladoras y utensilios de limpieza. Las labores de mantenimiento de lápidas, corte de maleza y pintura formaron parte de las actividades que marcaron la jornada en los diferentes camposantos de la ciudad.
En el Cementerio General, las actividades comenzaron desde las 6:00 de la mañana. Muchos aprovecharon las primeras horas del día para colocar coronas y flores sobre las tumbas de sus seres queridos.
Jorge Salgado, quien conversó con Diario LA PRENSA, manifestó que cada año procura visitar las tumbas de sus padres y hermanos, a quienes recuerda con especial cariño. Aunque después de la pandemia dejó de asistir con la misma frecuencia, aseguró que cada 2 de noviembre procura estar presente para honrar su memoria.
A las afueras del Cementerio Central se encontraba también Berta Hernández, quien desde hace más de 40 años se dedica a la venta de flores en este lugar. La comerciante comentó que, en comparación con otros años, la afluencia de compradores avanzaba poco a poco.
Los arreglos florales, con precios accesibles desde los 100 lempiras, fueron una alternativa para quienes buscaban llevar un detalle a las tumbas de sus familiares y mantener viva esta tradición.
Más de tres décadas de visitas
En el cementerio La Puerta también se registró la llegada de numerosas familias. Allí encontramos a Aracely Rojas, quien desde hace más de 30 años visita y limpia las tumbas donde descansan sus padres.
Con especial sentimiento recordó que su madre falleció en 1987 y su padre en 2017. Desde entonces, ha mantenido la costumbre de acudir al camposanto para dedicarles tiempo, limpiar sus tumbas y recordar los momentos compartidos. A sus casi 70 años, ese viaje anual al cementerio ya se le hizo costumbre, una tradición que desea cumplir siempre que Dios le dé fuerzas.
Entre sentimientos de alegría y nostalgia, la visita a los cementerios representa mucho más que llevar flores. Para las familias sampedranas es una oportunidad de compartir un momento especial junto a los lugares donde descansan sus seres queridos.
Desde los más pequeños hasta los adultos mayores participan en las labores de limpieza, lavado y pintura de las tumbas, en una actividad familiar que permite transmitir a las nuevas generaciones el valor de recordar y honrar a quienes ya partieron.
Aunque los años pasan y las circunstancias cambian, la tradición de visitar los cementerios cada 2 de noviembre continúa vigente entre los sampedranos, quienes encuentran en esta fecha un espacio de reflexión, fe y unión familiar.
Las visitas se mantuvieron durante el transcurso del día. Asimismo, las instituciones públicas contaron con asueto después del mediodía, permitiendo que más ciudadanos pudieran desplazarse hasta los camposantos y participar en esta conmemoración.