San Pedro Sula, Honduras. El precio del cartón de huevos de 30 unidades registraría nuevos aumentos entre noviembre de 2026 y enero de 2027, con ajustes escalonados de hasta 30 lempiras para el huevo mediano en el mercado mayorista, según la escala de precios difundida por el productor avícola Henry Portillo.
De acuerdo con el esquema, el cartón de huevo mediano, que se cotiza en 120 lempiras en octubre, pasaría a 140 lempiras en noviembre; ya en diciembre alcanzaría los 160 lempiras hasta enero de 2027.
Portillo, productor de la zona norte del país, aseguró que desconocía la existencia de un acuerdo de precios entre el Gobierno y algunos representantes del sector avícola. Por ello, pidió que se aclare quiénes participaron en las negociaciones y bajo qué condiciones se establecieron los ajustes.
“Yo como productor de la zona norte, en avicultura, no estamos de acuerdo con estos grandes aumentos”, expresó, al cuestionar que se aproveche la situación económica para encarecer uno de los alimentos básicos de los hogares hondureños.
El productor detalló que el incremento inmediato previsto para noviembre será de cinco lempiras por cartón de huevo mediano, al pasar de 120 a 140 lempiras. Posteriormente, el precio subiría otros cinco lempiras en diciembre y diez lempiras en enero, hasta alcanzar los 160 lempiras.
La escala también contempla ajustes para el huevo grande, cuyo precio se ubicaría 15 lempiras por encima del mediano. Sin embargo, Portillo advirtió que los valores corresponden al mercado mayorista, por lo que las compras en menores cantidades podrían tener un costo superior.
El avicultor reconoció que los costos de las materias primas y los concentrados han aumentado, pero consideró que estas variaciones no justifican los precios anunciados.
“Nosotros como productores conscientes no justificamos ese precio”, afirmó, al señalar que las decisiones comerciales deben tomar en cuenta la capacidad económica de las familias, especialmente las de menores ingresos.
Explicó que los comerciantes que adquieren el producto a un precio más elevado deben trasladar parte de ese costo al consumidor final, lo que podría ampliar el impacto de los incrementos en la economía familiar.
Portillo también mencionó las dificultades que ha enfrentado el sector avícola, incluidos los problemas sanitarios que obligaron al sacrificio de aves, aunque insistió en que estas circunstancias no justifican los incrementos anunciados.
Ante este panorama, hizo un llamado al Gobierno, a la Dirección de Protección al Consumidor y a las autoridades de Desarrollo Económico para que se reúnan con los productores y revisen la escala de precios.
El esquema difundido establece el 10 de enero de 2027 como fecha de revisión, por lo que Portillo advirtió que existe la posibilidad de que se planteen nuevos ajustes después de esa fecha.
Hay que comer, dicen sampedranos
Los consumidores de la zona norte también expresaron su preocupación por los incrementos, al considerar que el encarecimiento de los alimentos afecta directamente la economía de los hogares hondureños.
Doña Mayra Reyes, quien se dedica a la venta de comida, manifestó que los aumentos en los productos básicos la obligan a considerar ajustes en los precios de sus platillos, debido a que los costos de los ingredientes dificultan mantener las tarifas actuales.
La vendedora señaló que, aunque los pequeños comerciantes deben buscar la manera de cubrir sus gastos, al final son los consumidores quienes terminan pagando las consecuencias de las alzas.
Asimismo, expresó su preocupación por el poder adquisitivo de las familias, al considerar que el salario mínimo no es suficiente para hacer frente al encarecimiento constante de los productos de la canasta básica.
“Todo sube, pero hay que comer”, es la preocupación que enfrentan los consumidores, quienes deben continuar comprando alimentos pese a los incrementos y las limitaciones de sus ingresos.
La situación también representa un desafío para los pequeños negocios de comida, que deben decidir entre aumentar sus precios para cubrir los costos o mantenerlos y reducir sus márgenes de ganancia, en un contexto en el que los clientes también enfrentan dificultades económicas.