San Pedro Sula, Honduras. El aumento en los precios de los combustibles, especialmente del diésel, provocó una jornada de protestas en San Pedro Sula, donde conductores y ayudantes del transporte bloquearon durante varias horas las principales vías de entrada y salida de la ciudad.
La manifestación, que no fue autorizada ni convocada oficialmente por los dirigentes del sector transporte de la zona norte, generó complicaciones en la circulación vehicular y afectó a cientos de ciudadanos que utilizan el transporte público para trasladarse a sus trabajos y realizar sus actividades diarias.
Durante la protesta, los manifestantes obstaculizaron las calles con unidades de transporte atravesadas, colocaron palos y quemaron llantas. Estas acciones provocaron largas filas de vehículos y obligaron a numerosos pasajeros a bajar de los autobuses y continuar a pie hacia sus destinos.
El incremento de los combustibles fue el principal motivo de la inconformidad de los transportistas, quienes consideran que los costos actuales dificultan la operación de las unidades.
Edgardo Menéndez, representante del sector transporte, manifestó que los precios de los combustibles son elevados y que el Gobierno debe analizar la situación económica que atraviesa el país, así como revisar las medidas que puedan contribuir a aliviar los costos para el rubro.
Por su parte, el Instituto Hondureño del Transporte Terrestre (IHTT) emitió un comunicado en el que aclaró que no había realizado ninguna convocatoria oficial para paralizar el servicio.
La institución informó que los representantes de las diferentes modalidades del transporte tampoco habían acordado suspender sus operaciones y reiteró su compromiso de mantener el servicio y buscar soluciones mediante el diálogo y los mecanismos institucionales.
El IHTT también reafirmó su disposición de trabajar conjuntamente con los transportistas para atender los desafíos que enfrenta el sector, en medio del incremento de los costos operativos.
Mientras los bloqueos se extendían por las principales vías de la ciudad, los usuarios del transporte público tuvieron que buscar alternativas para movilizarse. Muchos descendieron de las unidades y caminaron largos tramos para llegar a sus trabajos y otros compromisos.
Durante la jornada, algunos ciudadanos expresaron su preocupación por el impacto que el alza de los combustibles tiene en la economía familiar. "El pobre es el que paga", manifestaron ante los medios de comunicación, al referirse al incremento de los precios.
La protesta volvió a poner en evidencia las dificultades que enfrentan tanto los transportistas como los usuarios ante el encarecimiento de los combustibles. Para las familias que dependen del transporte público, cualquier incremento en los costos representa una presión adicional sobre sus ingresos.
La paralización dejó como consecuencia complicaciones en la movilidad urbana y afectó a ciudadanos que, pese a no participar en la protesta, tuvieron que asumir sus efectos durante varias horas.