San Pedro Sula, Cortés. Algunos llegaron con heridas, otros enfermos, desnutridos o simplemente sin un lugar donde pasar la noche. Hay perros que fueron encontrados en las calles y otros que terminaron abandonados frente a las puertas del refugio. Para todos ellos, Amor y Abrigo se convirtió en un lugar donde recibir comida, atención y en algunos casos, una segunda oportunidad.
Actualmente, alrededor de 600 perros permanecen en este refugio de San Pedro Sula, de acuerdo con Sandra Guzmán, fundadora de Amor y Abrigo. La cantidad cambia constantemente: algunos consiguen una familia, pero otros llegan para ocupar el espacio que quedó disponible.
Detrás de cada animal hay una historia distinta, algunos permanecen durante meses esperando una adopción; otros pasan años en el refugio porque su edad o condición hace más difícil encontrar una familia dispuesta.
Las razones de crueldad animal son diversas y pueden estar relacionadas con falta de educación, empatía, irresponsabilidad o normalización de la violencia.
“Los perritos que nosotros rescatamos en situación de calle, a veces vienen con quebraduras, con cáncer”, relató Guzmán a Diario LA PRENSA al explicar las condiciones en que algunos animales llegan al refugio.
Las heridas no siempre son visibles, hay animales que llegan después de haber pasado largo tiempo en la intemperie, expuestos al hambre y las enfermedades. También reciben perros que son dejados directamente en las instalaciones, incluso amarrados o en desnutrición.
Las razones de crueldad animal son diversas y pueden estar relacionadas con falta de educación, empatía, irresponsabilidad o normalización de la violencia.
La situación forma parte de un problema que continúa registrándose en Honduras. Hasta agosto de 2026, la Policía Nacional reportó 27 denuncias por maltrato animal y ocho personas detenidas por este delito. Cortés y Francisco Morazán figuraban entre los departamentos con mayor cantidad de denuncias.
El reciente caso de Zeus en Tegucigalpa volvió a poner sobre la mesa la crueldad y el abuso hacia los animales . Más allá de los casos que generan debate y atención pública, en el país persisten historias tristes de perros y gatos que terminan bajo el cuidado de refugios y organizaciones que intentan recuperarlos.
En Honduras existe un marco legal para proteger a los animales. El Decreto 115-2015, que contiene la Ley de Protección y Bienestar Animal, establece obligaciones relacionadas con la tenencia responsable de los animales, además de contemplar la participación de las instituciones públicas y de las organizaciones dedicadas a su protección.
Tome nota
Así puedes ayudar el refugio Amor y Abrigo
Teléfono: 9824-8715
Ubicación: Col. Montefresco, 33 calle, 14 ave, SPS
Horario: Lunes a domingo, 10:00 am- 5:00 pm
Donación: Geissel Oseguera: BAC: 743671381- Atlántida: 014720192047
La normativa busca prevenir situaciones de maltrato y establece responsabilidades para quienes tienen mascotas bajo su cuidado. El Código Penal, mediante el Decreto 130-2017, sanciona el maltrato que cause sufrimiento, estrés, violencia, lesiones graves o la muerte, así como el abandono cuando pone en riesgo la vida o la integridad del animal.
Cuando una persona presencia un caso de crueldad o abandono, puede denunciarlo en la línea 100 que funciona de forma gratuita o ante las autoridades competentes para que se investiguen los hechos y se determine si existe responsabilidad.
La denuncia permite que estos casos trasciendan de una situación visible y puedan ser atendidos conforme al marco legal, mientras organizaciones protectoras y refugios continúan desempeñando un papel de apoyo en el rescate y recuperación de los animales
Los casos que llegan a los refugios, sin embargo, no siempre terminan convertidos en una denuncia. Muchas veces terminan en cuidados diarios, medicamentos, alimento y una búsqueda constante de personas dispuestas a adoptar.
En Amor y Abrigo, esa tarea comienza desde la recuperación y esterilización antes de ser entregados en adopción. También se busca que las familias que los reciben puedan hacerse responsables de ellos y evitar que regresen a las calles.
Pero mientras existen normas para protegerlos, los refugios continúan recibiendo animales que necesitan ayuda. En Amor y Abrigo, la respuesta ante quienes no encuentran una familia es quedarse con ellos.
“Nosotros nos quedamos con él”, explicó Guzmán al hablar de los animales que no logran ser adoptados. Algunos permanecen tantos años que terminan envejeciendo dentro del refugio, manifestó a LA PRENSA.
Uno de ellos lleva aproximadamente 12 años allí y actualmente tiene cerca de 14 años. Ya tiene dificultades para caminar y recibe cuidados debido a su edad. Su historia representa a otros perros que dejaron de esperar una adopción inmediata y terminaron convirtiendo el refugio en su hogar definitivo.
Mantenerlos tampoco es sencillo, Guzmán asegura que actualmente se destinan alrededor de 250,000 lempiras a la alimentación canina y que los perros consumen aproximadamente ocho sacos de alimento al día. A esto se suman medicamentos, esterilizaciones, productos de limpieza y otros gastos.
Amor y Abrigo funciona como una organización sin fines de lucro y según Guzmán, depende principalmente de sus seguidores para continuar atendiendo a los animales. También han recibido apoyo con materiales de limpieza, pero las necesidades permanecen debido a la cantidad de perros que viven en el lugar.
La fundadora reconoce que el espacio ya resulta reducido para la cantidad de mascotas que alberga. Aun así, cuando llega un perro que necesita ayuda, el problema deja de ser únicamente el espacio disponible y se convierte en decidir qué hacer con una vida que ya fue abandonada.
Mientras algunos perros consiguen una familia, otros continúan esperando detrás de las rejas del refugio. Para ellos que también son seres sintientes, la adopción no es solo encontrar el amor en un nuevo dueño, sino tener la posibilidad de dejar atrás el daño o sufrimiento que los llevaron hasta allí.
La historia de Amor y Abrigo muestra así una parte menos visible del maltrato animal en el país: la que continúa después del rescate, cada animal necesita algo más que ser retirado de la calle; necesita alimento, atención, amor, cuidados y cuando es posible, un hogar que no vuelva a abandonarlo.