Enee proyecta invertir $1,047 millones en pérdidas e infraestructura eléctrica

La Enee proyecta invertir $1,047 millones entre 2026 y 2030 para reducir pérdidas y ampliar la red eléctrica. Conoce el plan y sus objetivos.

  • Actualizado: 03 de noviembre de 2026 a las 07:08 -
Enee proyecta invertir $1,047 millones en pérdidas e infraestructura eléctrica

Tegucigalpa, Honduras. La Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) proyecta invertir 1,047.7 millones de dólares (más de L28,150 millones) durante el período 2026-2030, como parte de su Plan Quinquenal de Negocios (PQN), una estrategia que busca reducir las pérdidas de energía, ampliar la infraestructura eléctrica y mejorar la calidad del suministro en Honduras.

De acuerdo con el resumen ejecutivo del plan, la inversión prevista asciende a 1,047,729,091.75 dólares y se distribuirá durante cinco años. El principal componente será la reducción de pérdidas de energía, que concentrará 485.4 millones de dólares (unos L13,043 millones), equivalentes al 46.33% del presupuesto total.

La estatal planea obtener estos recursos mediante financiamiento externo para ejecutar un programa de seis años. Este período comprende seis meses para preparar licitaciones y contratos, cinco años de trabajo en campo para instalar redes y combatir el robo de energía, y seis meses finales para realizar auditorías y cerrar el proyecto, con el objetivo de asegurar que la nueva unidad de control continúe operando de forma permanente.

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El documento plantea que la institución debe atender problemas estructurales acumulados en sus redes de distribución y recuperar su sostenibilidad financiera mediante una reducción progresiva de las pérdidas eléctricas.

Enee busca reducir las pérdidas de energía del 34.69% al 24.29% para 2030

La programación contempla una inversión de 314 millones de dólares durante el primer año; 252 millones en el segundo; 184.6 millones en el tercero; 151 millones en el cuarto y 145.9 millones en el quinto año.

El plan identifica las pérdidas de energía como uno de los mayores problemas financieros y operativos de la Enee. Según el diagnóstico presentado, estas representan el 34.69% de la energía, de las cuales 10.56 puntos porcentuales corresponden a pérdidas técnicas y 24.13 puntos a pérdidas no técnicas, asociadas principalmente a irregularidades en el consumo y conexiones ilegales.

Con la ejecución integral de los proyectos durante el quinquenio, la estatal estima lograr una reducción acumulada aproximada de 245,268.26 MWh en pérdidas técnicas. La meta institucional es reducir el indicador de pérdidas hasta el 24.29% al finalizar el período, lo que supondría una disminución de 10.41 puntos porcentuales. Para el primer año, espera reducirlo en 1.64 puntos porcentuales.

Para alcanzar ese objetivo, la Enee prevé ejecutar acciones de saneamiento comercial, instalar sistemas de macromedición por circuitos, inspeccionar y normalizar usuarios, eliminar conexiones ilegales y modernizar los equipos de medición.

El proyecto se estructura en ocho componentes que combinan acciones comerciales y técnicas para sanear la red. Entre ellos figuran el saneamiento del ciclo comercial mediante la atención de rezagos; la normalización de conexiones ilegales e invasiones en zonas de bordos (ZBI), y la ejecución de campañas masivas de baja tensión junto con el blindaje de red (RAF), para retirar los medidores y cables del alcance de los usuarios.

Asimismo, contempla la migración y el control de clientes semidirectos y grandes consumidores industriales, además de la gestión de la medición mediante laboratorios metrológicos y macromedidores estratégicos para sectorizar la red y localizar fallas.

El informe también estima que cada punto porcentual de pérdidas representa un costo cercano a 24.8 millones de dólares anuales, lo que evidencia el impacto económico de este problema para la institución.

Enee proyecta construir nuevas subestaciones y modernizar la red eléctrica

Otro componente importante del programa será la expansión de la infraestructura para atender la creciente demanda de electricidad y reducir las sobrecargas en las subestaciones.

El diagnóstico señala que varias instalaciones de las regiones noroccidental, litoral atlántico y centro-sur operan al límite o por encima de su capacidad nominal.

Entre las subestaciones identificadas figuran Villanueva, El Estadio, La Puerta, Bermejo, Choloma, El Progreso, Masca, Naco y Santa Rosa, en la región noroccidental; Coyoles Central, Bonito Oriental y Ceiba Térmica, en el litoral atlántico; y Toncontín, Pavana, Comayagua, Danlí y Juticalpa, en la zona centro-sur.

La ASJ considera insuficiente la meta de reducción de pérdidas de la Enee y propone bajar el indicador del 34% al 21% para 2030, mediante intervenciones focalizadas y mayor inversión en tecnología y control de la red.

Para atender estas condiciones, el plan contempla sustituir transformadores arrendados o saturados por equipos permanentes de 30 y 50 megavoltamperios (MVA), además de construir nuevas subestaciones en lugares como Taujica, El Tránsito, Nacaome, La Paz, La Esperanza, El Bijagual y El Sitio.

También se proyecta construir nuevos circuitos de distribución en media tensión para redistribuir las cargas y mejorar la capacidad de respuesta de la red.

La calidad del servicio eléctrico constituye otro de los ejes de inversión. El diagnóstico del PQN indica que la duración y la frecuencia de las interrupciones duplican las tolerancias permitidas por la normativa.

En promedio, los usuarios registran 14.8 interrupciones y 19.5 horas sin servicio por semestre, según los datos incluidos en el informe.

Para mejorar estos indicadores, la Enee prevé instalar reconectadores automatizados, cuchillas fusibles coordinadas, detectores de fallas, sistemas de puesta a tierra e hilos de guarda para proteger las instalaciones frente a descargas eléctricas atmosféricas.

Asimismo, contempla incorporar bancos de reguladores de tensión para estabilizar el voltaje y reducir las afectaciones en el suministro.

Samuel Rodríguez, experto en energía, consideró que la Enee necesita el apoyo de empresas privadas para ejecutar el programa de reducción de pérdidas.

“La Enee no es capaz de ejecutar ese plan sola, necesita empresa privada que aposte a invertir en reducir pérdidas, porque reducir perdidas es un negocio igual que producir energía, ya hay empresas interesadas”, declaró a LA PRENSA.

Rodríguez señaló que el plan de rescate de la Enee pasa por reducir las pérdidas, un indicador que, lejos de disminuir, ha aumentado durante el último año. Por ello, consideró prioritario implementar un plan agresivo para combatirlas.

“Desde ahí andamos mal, porque el primer año el plan solo espera reducir un 1.64%, eso es lo más crítico y sin dinero”, aseveró Rodríguez.

ASJ propone un plan más ambicioso para reducir las pérdidas de energía

Por su parte, Edgar Aguilar, experto en energía de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), manifestó en entrevista con LA PRENSA que el plan de reducción de pérdidas de la Enee debe ser más agresivo y ambicioso.

Desde la ASJ plantean exigir una reducción más estricta, que permita bajar las pérdidas del 34% al 21% para 2030, en lugar de la meta del 24% propuesta en el plan original. La organización propone alcanzar una reducción de 3.4 puntos porcentuales desde el primer año.

Entre las medidas planteadas por la ASJ figura una focalización geográfica inmediata que concentre prioritariamente las cuadrillas, la macromedición y la red antifraude en los 10 municipios que acumulan la mitad del costo de las pérdidas, comenzando con una intervención más intensa en el Valle de Sula.

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También propone implementar, durante el primer año, la telegestión para el 100% de los clientes semidirectos e indirectos, unos 81,000 usuarios que representan el 44% del consumo total de energía.

A esto suma instalar durante el primer año los 2,000 macromedidores de media tensión que originalmente estaban proyectados para tres años, priorizando los 20 circuitos que concentran un tercio de las pérdidas nacionales.

Asimismo, plantea iniciar de inmediato el saneamiento comercial con el presupuesto operativo existente, en lugar de esperar la aprobación y el desembolso del financiamiento multilateral. También propone no condicionar el inicio de los trabajos de campo a la licitación internacional de cuadrillas, un proceso que demora unos 12 meses, y utilizar mientras tanto personal propio para atender el área comercial y los grandes clientes.

Aguilar explicó que reducir las pérdidas es fundamental para enviar un mensaje positivo a los inversionistas. De lo contrario, advirtió, la estatal podría tener dificultades para avanzar en la atracción de inversiones y concretar licitaciones exitosas.

“Es un plan de pérdidas raquítico, un 1.6% de reducción de perdidas el primer año no es nada, es posible reducir el 3.4% de reducción de pérdidas, porque son pérdidas altas”, agregó Aguilar.

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Kleymer Baquedano
Kleymer Baquedano
kleymer.baquedano@laprensa.hn

Licenciada en Periodismo, egresada de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras. Periodista multimedia con experiencia en notas de economía, desarrollo en infraestructura y vialidad, empresa privada y gobierno. Parte del equipo de Diario La Prensa desde 2011.

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