Elecciones de medio término EE UU: ¿Qué efectos tendrían en Honduras?
Donald Trump enfrentaría dificultades en el resto de su mandato al lidiar con un Congreso opositor. ¿Cómo impactaría en Honduras y el resto de América Latina?
- Actualizado: 02 de noviembre de 2026 a las 21:30 /
Estados Unidos celebrará este martes 3 de noviembre sus elecciones de medio mandato, las cuales podrían suponer futuros obstáculos para Donald Trump y su gobierno en caso de que el Partido Demócrata gane la mayoría en las dos cámaras legislativas.
Para estos comicios, los ciudadanos estadounidenses elegirán 435 miembros de la Cámara de Representantes, 35 de los 100 integrantes del Senado, 36 gobernadores, 6,139 legisladores estatales, entre otros cargos ejecutivos estatales.
El alto costo de los combustibles a nivel internacional, las políticas migratorias endurecidas, el conflicto bélico con Irán, su involucramiento en la guerra ruso-ucraniana y la controversial personalidad de Trump hacen que estas elecciones estén bajo la mira del resto del mundo, según analistas.
Desgaste
Las elecciones de medio término suelen ser un indicador de satisfacción de los pobladores con el gobierno y partido de turno. En el siglo XXI, rara vez el partido en el poder logró conservar mayoría en ambas cámaras federales, siendo la excepción la administración de George W. Bush en dos ocasiones con el Partido Republicano.
En el primer mandato de Trump (2016-2020), la Cámara de Representantes se volcó a los demócratas después de las elecciones de medio término, pero los republicanos conservaron la mayoría en el Senado. En contraste, en el gobierno de Joe Biden los demócratas perdieron ambas cámaras.
Los analistas señalan que uno de los principales factores que harían perder a los republicanos es la crisis económica: el impacto en los bolsillos de los ciudadanos, el encarecimiento del costo de vida y el desempleo.
"En los Estados Unidos votan por lo que está pasando en su política interna, en su economía interna y no por lo que está pasando a nivel internacional (...) los norteamericanos votan por situaciones un poco más domésticas", señaló el analista político Miguel Cálix Martínez.
Una encuesta publicada en octubre por el Pew Research Center reflejó que el 42% de los ciudadanos consideraban "mala" la situación económica de Estados Unidos. Un 37% la calificaron como "regular" y solo un 21% la perciben como "excelente o buena".
A lo anterior se suma que la aprobación al gobierno de magnate ha caído. En una encuesta de The New York Times y la Universidad de Siena publicada el 21 de octubre, el 59% de los entrevistados manifestó sentir insatisfacción y apenas un 36% aprueba su gestión.
La pérdida de popularidad no solo está evidenciada en las encuestas, sino también en algunas declaraciones del mismo mandatario, tal como prometer 5,000 dólares a los ciudadanos si los republicanos conservan el Poder Legislativo.
"Si la votación se vuelve local, regional o estatal, al Partido Republicano le puede ir bien, pero si se vuelve una elección a nivel nacional contra el mandato de Trump, le puede ir mal al Partido Republicano", comentó a Radio América el diputado hondureño Antonio Rivera Callejas, quien ha seguido de cerca las elecciones estadounidenses.
Cargos a elegirse
- 35 senadores
- 435 miembros de la Cámara de Representante
- 36 gobernadores
- 6,139 legisladores estatales
Cabildeos
Graco Pérez, abogado y analista en temas internacionales, subrayó que aunque la presidencia no cambie, "no es lo mismo gobernar con un congreso a favor que con un congreso en contra". En caso de perder una o ambas cámaras, Trump tendrá que negociar con la oposición.
La encuesta de The New York Times recopiló que los demócratas tienen a su favor una intención de voto del 51% frente al 39% de los republicanos en la cámara baja. En el Senado, la brecha es menor: un 46% de intención de voto para los demócratas y un 39% para los republicanos.
Actualmente la Cámara de Representantes tiene 219 republicanos (se suma un independiente a estos) y 214 demócratas.
En cuanto al Senado, la mayoría está del lado republicano, con 53 escaños. Los demócratas cuentan con 45 senadores y otros dos independientes afines.
Para Pérez, los republicanos apostarán a conservar influencia en el Senado, pero no será sencillo. Hay diez estados clave en la cuerda floja que podrían girar a favor de los demócratas: Carolina del Norte, Ohio, Alaska, Maine, Texas, Michigan, Iowa, Kansas, Nueva Hampshire y Georgia.
De acuerdo a una de las simulaciones del analista y estadístico Nate Silver del 31 de octubre, los demócratas podrían apoderarse de estados republicanos como Texas, Iowa, Kansas, Ohio y Carolina del Norte.
Además, el New York Times en su sondeo actualizado el 2 de noviembre apunta que Michigan, Texas, Ohio, Maine y Kansas se inclinarían hacia el Partido Demócrata. En el caso de Alaska y Iowa, la ventaja de los demócratas sigue siendo estrecha en estos estados republicanos.
Respecto a los gobernadores de los 50 estados, 26 son republicanos y 24 demócratas. En el caso de Puerto Rico, la gobernación está en manos del Partido Nuevo Progresista y su gobernadora se ha inclinado más al ala republicana.
"En caso de perder las dos cámaras, él (Trump) va a seguir siendo presidente, pero con un mandato más restringido. Seguramente va a seguir haciendo uso de órdenes ejecutivas y va a mantener su influencia", declaró Miguel Cálix.
A su criterio, donde más trabas podría enfrentar con un congreso demócrata es en la aprobación de presupuestos y no tener el respaldo suficiente para continuar con su agenda, aunque considera que en cuanto a políticas "todo lo que el presidente Trump quería hacer lo ha hecho en sus primeros dos años de mandato", tales como decisiones arancelarias, migratorias y sanciones a otros países.
Ambos entrevistados vaticinan que estos comicios darán paso a una reconfiguración interna del Partido Republicano de cara a las elecciones presidenciales del 2028.
"Creo que se verían afectados y, de repente, los posibles candidatos o quienes dirigen el Partido Republicano podrían pensar en pedirle (a Trump) que cambie algunas situaciones para que en las próximas elecciones no sea afectado el partido", opinó Pérez.
Un camino podría ser fortalecer la imagen de Marco Rubio, secretario de Estado, y JD Vance, actual vicepresidente. Ambos se perfilan como posibles sucesores del trumpismo. Incluso, podrían surgir futuros candidatos distanciados de la línea de Trump.
36%
de estadounidenses
aprueban la gestión de Trump, según una encuesta de The New York Times
Por otro lado, Rivera cree que si los demócratas ganan la Cámara de Representantes, insistirán en abrir investigaciones contra el presidente y presionarán por tercera vez para intentar aplicarle un juicio político.
No obstante, Cálix descarta que los demócratas impulsen un juicio político contra Trump en los próximos dos años, pues considera que esto lo "victimizaría" a él y a los republicanos, quienes podrían sacar ventaja política de la situación. "Van a esperar que el gobierno vaya desfalleciendo, que se vaya cayendo. Trump va a seguir haciendo cosas para mantener su legado vivo y eso puede afectar o puede favorecer al que lo sustituya", indicó.
¿Impacto en Honduras y América Latina?
La académica del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), Mariana Aparicio, es del criterio de que una derrota de los republicanos traería repercusiones en los gobiernos latinoamericanos de derecha pro-Trump, como Argentina, Colombia, El Salvador y otros.
Citada por CONNECTAS, si Trump pierde influencia interna, intentaría compensarla con una mayor presencia internacional. América Latina quedaría bajo la mira de Estados Unidos en estrategias contra supuestas amenazas para la seguridad nacional y buscaría reforzar su influencia en la región ante su disputa con China. "La política migratoria, la seguridad, el fentanilo y el comercio van a seguir siendo cruciales en nuestra región", añadió.
Tanto Cálix como Rivera dudan que un cambio en el Legislativo estadounidense traiga consigo efectos para Honduras y Latinoamérica: la política migratoria y exterior seguirá siendo regida por lo que dicte Trump.
"Le pueden cortar el presupuesto para ICE, les pueden cortar el presupuesto para su política migratoria. Eso sí lo pueden hacer, pero la política exterior de Trump va a continuar, gane quien gane", afirmó Rivera.
Cálix aseguró que "América Latina va a seguir viendo la política histórica norteamericana como la está viendo", mientras que en otras regiones del mundo "tal vez le pare un poco la mano a Trump en sus esfuerzos confrontativos y guerreristas".
Aún así, Pérez sostiene que de una u otra forma a futuro tendrá algún efecto ser "la primera potencia del mundo" y por ello "toda decisión que se tome internamente, pues también tiene consecuencias hacia el exterior".