San Pedro Sula, Honduras. La transformación de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) en una estructura conformada por una empresa matriz y tres subsidiarias podría tomar hasta 30 meses, mientras que reducir las pérdidas eléctricas hasta el 15% requeriría alrededor de ocho años, estimó el ingeniero José Manuel Arriaga Yacamán, exgerente general de la estatal y especialista del sector energético.
Para Arriaga Yacamán, el nuevo modelo tiene algunas similitudes operativas con experiencias anteriores, incluida Empresa Energía Honduras (EEH), pero presenta una diferencia fundamental: las nuevas compañías de generación, transmisión y distribución serán propiedad de la propia Enee y administrarán sus activos sin recibirlos en propiedad.
En entrevista con LA PRENSA, el ingeniero señala que el desafío será evitar que la reforma quede inconclusa, acelerar las inversiones y colocar personal técnico y la meritocracia en el centro de la nueva estructura.
¿Qué pueden esperar los hondureños de la transformación de la Enee?
Los hondureños esperan que la Enee baje las tarifas, aunque sea en el largo plazo, y que las nuevas empresas sean más ágiles y competitivas, brinden un servicio de calidad y atiendan con rapidez las necesidades de energía que el país requiere.
La separación en empresas dedicadas a actividades exclusivas debiera ayudar a que cada una concentre sus esfuerzos en mejorar los servicios en su área y los que requieren los usuarios de la electricidad, volviéndose más eficientes y competitivas.
Sin embargo, según ha trascendido, la ley establecerá que el presupuesto de las empresas escindidas o subsidiarias de la Enee deberá ser autorizado por la Secretaría de Estado en el Despacho de Finanzas y que los contratos que suscriban serán aprobados por el Congreso Nacional.
Ese control puede ser importante para el Estado, pero alargará los plazos de aprobación y ejecución de las acciones que cada empresa necesite y restará la agilidad que exige un sector tan dinámico como el eléctrico y una empresa pública de la que se esperan respuestas inmediatas.
¿En qué se parece o en qué se diferencia este nuevo proceso del que tuvimos con la Empresa Energía Honduras (EEH)?
Hay ciertas similitudes, porque cada empresa escindida o subsidiaria de la Enee será la encargada de administrar y operar activos de la Enee matriz, ya que no habrá traspaso de activos.
Así funcionó EEH, como un contratista de la Enee para la reducción de pérdidas, la operación, mantenimiento y mejora de las redes de distribución, y para la lectura, facturación y cobro de la energía suplida cada mes a los consumidores. Era una empresa privada y no alcanzó los resultados establecidos en el contrato.
La diferencia principal es que las subsidiarias no son contratistas, porque son propiedad de la Enee matriz: el 100% de las acciones le pertenecerán. Se espera que estas nuevas empresas cumplan los propósitos para los cuales fueron creadas.
De acuerdo con el dictamen de la ley aprobada, las tres empresas no serán concesiones otorgadas a particulares, sino sociedades mercantiles cuyo único accionista será Enee Matriz. No obstante, las subsidiarias recibirán, mediante convenios de administración, el derecho exclusivo de usar, operar, mantener y ampliar los activos asignados por un período no menor de 30 años. Esto no implica transferirles su propiedad. Basado en todo ese contexto: ¿Podría visualizar un esquema similar ya operando en el país?
Se parece al esquema de la Unidad Técnica de Control de Distribución (UTCD), que opera y mantiene activos de distribución de la Enee, toma las lecturas, factura, cobra y atiende a los clientes a través del fideicomiso de distribución, lo que le da agilidad para la ejecución de sus actividades. En el futuro podría encargarse también de la reducción de pérdidas en distribución.
¿O se ha concebido como algo inédito?
Lo inédito es el esquema legal que el Estado determinó para las empresas subsidiarias, a las cuales la Enee matriz les aportará un capital inicial y les prestará los activos para cada actividad para que sean administrados, operados y ampliados, sin transferirles la propiedad de lo actual ni de sus expansiones. Enee matriz quedará con la obligación sobre las deudas actuales de la Enee.
¿Cuánto imagina o considera que llevará todo este proceso de transformación de la Enee?
Según los plazos establecidos en el proyecto de ley, las primeras acciones tienen un plazo corto, de 60 días; otras, de 180 días. La escisión y operación de las subsidiarias de Enee posiblemente tome hasta 30 meses, y otras actividades se deberán desarrollar en el resto del período presidencial.
También hay actividades que requerirán más tiempo, por su naturaleza, como la contratación y puesta en operación de plantas que aporten inercia o energía eléctrica al sistema para el largo plazo, que podría ser de cuatro a cinco años, y cuya potencia y energía se espera que sea más eficiente para que disminuyan las tarifas.
Se requerirán alrededor de ocho años para la reducción de pérdidas al nivel de 15 % que se reconoce en las tarifas.
¿Qué recomendaciones daría al presidente Asfura y su equipo sobre este giro que tendrá la estatal eléctrica?
Lo primero es que, ya decidido el camino para el sector eléctrico, se implemente en este período presidencial tanto lo establecido en la ley como los reglamentos y la normativa que se deriva de ella, cuidando de no repetir lo ocurrido con la Ley General de la Industria Eléctrica, cuya implementación nunca se completó y cuyo modelo se consideró fracasado sin haberse aplicado, aunque en otros países como Guatemala se implementó la ley, los reglamentos y la normativa con excelentes resultados y ahora es un referente en la región.
Otro asunto de suma prioridad es agilizar la reducción de las pérdidas eléctricas totales, incluidas las inversiones necesarias para disminuir las pérdidas técnicas. Con ello se mejorarán las finanzas de la Enee matriz y de sus subsidiarias.
También deben licitar las nuevas capacidades de generación, tanto de corto como de largo plazo, y con una mezcla de tecnologías que contribuyan a la estabilidad del suministro, con suficiente capacidad firme y que sean eficientes para que se posibilite la reducción de tarifas.
Se debe apoyar financieramente a la Enee en el corto y mediano plazo para que continúe en operación normal y ejecute las expansiones del sistema de transmisión y distribución, conforme lo ha determinado la planificación de largo plazo.
Esto, en general, implica construir nuevas líneas de transmisión y subestaciones, ampliar otras, así como repotenciar y construir 82 circuitos de distribución.
Esas acciones deben hacerse en forma integral y simultánea, porque todas son necesarias para atender los requerimientos de energía eléctrica del país. No basta con tener generación suficiente si no se tiene capacidad de transportar esa energía en alto voltaje a los centros de consumo —transmisión— o si no se tiene la capacidad de llevarla hasta el consumidor final —distribución—.
Finalmente, se recomienda que la reorganización estructural de la Enee y sus subsidiarias sirva para aprovechar el personal técnico calificado con que ya cuenta la Enee, ubicándolo en sus áreas de especialización, y que las nuevas contrataciones sean también de perfil técnico.
Profesionalizar la administración y hacer de la meritocracia el criterio principal en la gestión del recurso humano, incluidos los cargos directivos de la Enee matriz y sus subsidiarias, dará estabilidad a cada empresa, permitirá una planificación con visión de largo plazo, la toma oportuna de decisiones y la rendición de cuentas de cada una.