San Pedro Sula, Honduras. La nueva Ley de Justicia Energética podría abrir la puerta a uno de los cambios más importantes del mercado eléctrico hondureño en años: más competencia, nuevas inversiones y, eventualmente, mejores tarifas y un servicio más eficiente para los consumidores. Expertos del sector sostienen que ese debería ser el centro del debate, más allá de la polémica sobre una supuesta privatización de la Enee.
La aprobación de las reformas constituye un primer paso para poner orden, recuperar a la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), fortalecer al ente regulador y abrir el mercado energético a nuevos actores que contribuirían a la mejora del servicio y a que los consumidores paguen precios más competitivos.
Doce años de retraso
El plan de reforma, que contempla la partición de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee) en al menos tres entes diferentes que se encarguen de la generación, la transmisión y la distribución de la energía, no es algo nuevo.
“Eso estaba previsto desde la Ley General de la Industria Eléctrica del 2014 y estamos, 12 años después, todavía tratando de implementar esas medidas”, recordó Salomón Ordóñez, gerente general del generador privado Elcosa (Electricidad de Cortés S. A.).
En esto coincide Samuel Rodríguez, ingeniero electricista y consultor del gremio generador de energía, quien además agrega que un mercado eléctrico, “lo que busca es dividir los servicios para poder tener competencias en cada uno de los servicios y poder mejorar el acceso, la calidad, el precio y la disponibilidad de este producto para los usuarios”.
Rodríguez hace hincapié en que la dimensión del problema ya se escapó de las manos de la Enee, por lo que la reforma no es solo positiva, sino también necesaria. “Es la única que transmite energía, es la única que distribuye energía. Es la única que comercializa. Y en esa comercialización es donde la Enee compra 100 y vende 60 y el otro 40 no lo logra cobrar o se lo roban o lo pierde en las redes de transmisión obsoletas”, explica.
Dinamizar el mercado
El retraso en la implementación de soluciones duraderas a los problemas del mercado energético hondureño ha colocado al país en un rezago con respecto a sus vecinos regionales, indican las fuentes consultadas, por lo que la aplicación de las reformas, si se hace correctamente, podría terminar por dinamizar un mercado que hasta ahora ha permanecido cautivo ante el monopolio de la empresa estatal.
“Guatemala tiene 123 generadores, pero esos 123 generadores le venden la energía a 100 grandes usuarios. Se la puede vender a tres distribuidoras de energía. Se la puede vender a 34 empresas comercializadoras”, detalla Rodríguez.
Él agrega que incluso un país más pequeño, como El Salvador, cuenta con ocho empresas comercializadoras de energía eléctrica, con lo que quiere decir que, si algo similar ocurriese en Honduras, beneficiaría a los consumidores, porque, al haber más actores en el mercado ofreciendo el mismo servicio y compitiendo por la preferencia de los consumidores, empujaría las tarifas hacia la baja.
A una situación como esa se refirió el funcionario estadounidense Juan Pablo Segura, subsecretario de Estado adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental, quien dio la bienvenida a la aprobación de las reformas “para colocar al país en el camino (energético) más confiable, para beneficiar a los hondureños y atraer más inversión”, destacando que un sector energético moderno, “abre la puerta traer capital, tecnología y trabajos”, según escribió en una publicación de redes sociales.
Ordóñez, por su parte, destaca las oportunidades de inversión que produciría la prohibición que incluye la reforma de efectuar compras directas, en beneficio de un sistema de licitaciones públicas. “Se está abriendo también la oportunidad de participar en licitaciones públicas de construcción de las de las líneas de transmisión y eso pues, de nuevo, hay oportunidad de inversión, claro, mediante procesos de licitación pública internacional”, refirió.
El fantasma de la privatización
La aprobación de las reformas no fue una decisión unánime, habida cuenta de que un buen número de diputados se opusieron a ella, alegando que suponían una privatización de la Enee.
Consultado a este respecto, Ordóñez recordó que, en lo que a producción energética se refiere, “el 85% ya es producción privada. O sea, el decreto no trae nada nuevo en cuanto a eso. Eso ya está ocurriendo desde hace 15 años”.
En similares términos se expresó Rodríguez, agregando que “por 70 años el discurso ha sido ‘la Enee es una empresa que tiene activos potentes y pierde, no por la empresa, pierde por culpa de quien la ha administrado en cada periodo de gobierno”.
Los expertos llaman a la opinión pública a no distraerse por señalamientos que pierden de vista que el verdadero problema no es si la ENEE es un ente público o privado, sino el hecho de que es un ente ineficiente que necesita toda la ayuda que pueda recibir para que los consumidores hondureños puedan recibir el servicio de calidad a precio razonable que merecen.