San Pedro Sula, Honduras. Sobre cartones, sábanas y en las aceras cercanas al hospital Mario Rivas, familiares de pacientes enfrentan largas jornadas de espera, sin saber cuándo recibirán las respuestas médicas que necesitan sus seres queridos.
Entre ellos hay personas que han viajado desde otros departamentos y que, además de la preocupación por la salud de sus parientes, deben afrontar gastos y dificultades para permanecer cerca del centro asistencial.
Es la otra cara de las dificultades que atraviesa la atención hospitalaria en medio de las asambleas informativas del personal médico, una situación que mantiene en incertidumbre a familias que esperan exámenes, diagnósticos y procedimientos quirúrgicos.
Una de esas historias es la de una familia procedente de Colón, cuya angustia crece con el paso de los días. Una joven, que pidió omitir su nombre por miedo a no ser atendida, lleva cerca de dos meses hospitalizada en el Mario Rivas y sus allegados aseguran que todavía no tienen claridad sobre su diagnóstico ni sobre los siguientes pasos de su tratamiento.
Durante este tiempo la paciente ha permanecido hospitalizada en el Mario Rivas y ha recibido tratamiento médico, principalmente antibióticos, pero aún esperan conocer con claridad qué provoca su condición.
Según relataron, existe la sospecha de cáncer, aunque aseguran que todavía no reciben una respuesta concreta sobre su padecimiento ni sobre los siguientes pasos de su atención médica, por la incertidumbre que impera en el hospital.
Los familiares también señalaron que la joven fue trasladada del área de oncología a consulta externa, debido a que, según les informaron, la sala no tenía capacidad para hospitalizar a más pacientes con condiciones similares.
Uno de los principales motivos de preocupación es la realización de una tomografía, un estudio que, según el relato de un familiar, estaba previsto para una fecha determinada, pero no pudo efectuarse por supuestos inconvenientes relacionados con el expediente clínico de la paciente.
El pariente manifestó que ha acudido en varias ocasiones a distintas áreas del centro asistencial para intentar resolver el problema. Según su testimonio, mientras en una de ellas le indicaban que la documentación estaba disponible, en otra le informaban que no encontraban el expediente necesario para continuar con el procedimiento.
Esta situación ha incrementado la angustia de la familia, que considera que el tiempo transcurrido sin respuestas concretas prolonga la incertidumbre sobre la salud de la joven.
Los familiares también expresaron que no han buscado atención en un centro médico privado debido a los gastos que implicaría. Sin embargo, aseguraron que la preocupación aumenta cada día ante la falta de mejoría que observan en la paciente.
A esta situación se suman los gastos económicos y los traslados desde Colón, departamento de origen de la familia, hasta San Pedro Sula para acompañar a la joven y gestionar los procedimientos y exámenes médicos que necesita.
Más allá de las dificultades económicas, los allegados insisten en que se determine qué ocurre con la paciente y se completen las evaluaciones médicas correspondientes para conocer su diagnóstico.
Por ello, esperan que las autoridades del Hospital Mario Catarino Rivas revisen el caso, aclaren lo ocurrido con el expediente clínico y les informen cuándo podrá realizarse la tomografía.
Otra pariente denuncia gastos por falta de insumos
Por otro lado, otra paciente hospitalizada en el mismo centro asistencial aseguró que sus gastos superan los 100,000 lempiras debido a la falta de insumos necesarios en el hospital. Además señala, que su pariente padece de vértigo el cual requiere de una cirugía y por causas indeterminadas aún no se la han realizado. También señaló que hay escasez de camillas en salas de distintas especialidades.
Esta es una de las realidades que enfrentan familiares de pacientes en el hospital Mario Rivas, en San Pedro Sula, donde dos historias reflejan la angustia de quienes buscan atención para sus seres queridos.
Y al mismo tiempo deben lidiar con la incertidumbre, los gastos y las dificultades de permanecer durante días en condiciones vulnerables, esperar en medio de cartones, sabanas en las aceras de los alrededores del centro asistencial.