Cuatro de cada 10 lempiras perdidos por electricidad corresponden a Cortés

En apenas seis meses, el departamento acumuló pérdidas eléctricas valoradas en L 3,516 millones. San Pedro Sula encabeza el perjuicio económico entre los municipios del país

Cuatro de cada 10 lempiras perdidos por electricidad corresponden a Cortés
Tegucigalpa, Honduras

En el motor industrial del norte de Honduras, el suministro eléctrico se mide por su ausencia. La energía puede irse cuatro o cinco veces al día, o desaparecer por jornadas enteras de hasta doce horas. En el peor de los escenarios —el más frecuente—, el apagón llega sin previo aviso.

“Hay días en los que la energía se va, no hay cortes programados, simplemente no hay energía”, contó a LA PRENSA Premium una empresaria avícola de la zona norte de Honduras, que pidió no ser identificada.

Cada apagón se convierte en una cuenta. Los generadores que su empresa necesita queman combustible, y ese gasto se suma a la factura mensual de electricidad.

“Es un gasto doble”, dijo. “Aparte de pagar la energía mensual, tenemos que contar con un presupuesto también para lo del tema del combustible, por la mala calidad de energía que tenemos.”

Su granja se alimenta de la subestación de Naco, ubicada en Cofradía, Cortés, el nodo que distribuye electricidad a esta zona industrial y que alberga el circuito con mayores pérdidas de energía del país.

Un análisis de LA PRENSA Premium a partir de datos en la plataforma Potencia Honduras, de la Asociación para una Sociedad más Justa (ASJ), revela que Honduras perdió 8,831.65 millones de lempiras en electricidad entre enero y junio de 2026, tras evaluar el desempeño de 183 de los 187 circuitos de la red nacional. Casi cuatro de cada diez lempiras de esa pérdida monetaria global —equivalentes a 3,516.10 millones— corresponden a Cortés.

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Energía sin facturar

En Cortés, el sistema registró la pérdida de 669.08 millones de kilovatios-hora (kWh) en seis meses, lo que significa que el 39.6% de la energía inyectada en las redes de la región —unos 40 de cada 100 kWh recibidos— nunca se registró como facturada.

San Pedro Sula es el municipio con el mayor perjuicio económico del país al acumular 1,193.01 millones de lempiras, a pesar de que su porcentaje de pérdidas, del 30.2%, es moderada. Al gestionar un volumen masivo de electricidad, incluso un porcentaje menor se traduce en un impacto financiero enorme.

En contraste, La Lima pierde el 55.6% de lo que recibe —casi el doble en proporción que la cabecera departamental—, pero representa un monto menor de 247.23 millones de lempiras. Para calcular estos costos, la plataforma de la ASJ aplica la tarifa promedio de la Comisión Reguladora de Energía Eléctrica (Cree), el organismo estatal encargado de fijar los precios del servicio.

Con estos 3,516.10 millones de lempiras, Cortés lidera las pérdidas monetarias por energía por departamentos. Francisco Morazán ocupa el segundo lugar con 948.24 millones de lempiras —poco más de una cuarta parte de lo registrado en el norte— y mantiene el porcentaje de pérdida más bajo, con un 20.9%.

Aunque departamentos como Yoro (45.1%), Santa Bárbara (44.3%) y Colón (42.2%) superan a Cortés en porcentaje, su peso radica en su volumen de consumo. De hecho, seis de los diez municipios con mayores pérdidas monetarias de Honduras pertenecen a Cortés, incluyendo a Choloma, Villanueva, Puerto Cortés y San Manuel.

Edgar Aguilar, experto en energía de la ASJ, dijo a LA PRENSA Premium que le resulta “lamentable” que una de las zonas más industriales y comerciales del país concentre las pérdidas más altas en dinero.

“Indudablemente eso indica que hay grandes consumidores que tienen la capacidad de pago y que deciden no pagar”, afirmó. La plataforma mide energía por circuito y no por cliente, de modo que no puede decir quién origina las pérdidas ni cuánto corresponde a cada causa, y que una zona sea comercial o industrial no demuestra necesariamente que sus empresas sean responsables.

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Los circuitos con más pérdidas

Al bajar a los circuitos, la concentración se vuelve más nítida. El de mayores pérdidas en dinero del país es el NCO32L64, de la subestación Naco, que abastece a Cortés y a Santa Bárbara. En seis meses perdió L 259.44 millones, con un porcentaje de 63.3%. Ocho de los diez circuitos con mayores pérdidas en dinero llegan, al menos en parte, a Cortés.

En tanto, de los 20 circuitos con mayores pérdidas del país, explicó Aguilar, 14 están en el Valle de Sula, donde se ubican las subestaciones de Masca y Naco, entre otras. “Esto debería dar pistas entonces para la focalización”, señaló, es decir, para decidir dónde conviene actuar primero.

Dentro de Cortés, el problema no se reparte, de los 72 circuitos que llegan al departamento, 39 superan el 40% de pérdidas y 14 están por debajo del 10%. Dos ramas de la misma subestación, Bermejo, lo ilustran. Una, que sirve a Choloma y San Pedro Sula, pierde 65.9%. Otra, en San Pedro Sula, apenas 2.7%.

La serie histórica del análisis muestra que en Cortés el porcentaje de pérdidas fue 33.7% en 2021 y llegó a 41.3% en 2024, su punto más alto. Bajó a 38.1% en 2025 y volvió a 39.6% en el primer semestre de 2026. En cada período estuvo por encima del promedio nacional, que en el primer semestre fue de 34.3%, una brecha de 5.3 puntos.

A escala nacional, las pérdidas pasaron de 36.8% en 2023 a 33.6% en 2025, y este año volvieron a subir. Para Aguilar, el origen es antiguo. “Esto es un problema ya de décadas”, sostuvo. Y no hay territorios a salvo. “No hay ningún departamento que tenga pérdidas bajo 20%”, lamentó.

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Las pérdidas de energía ocurren por dos razones. Las primeras son técnicas y físicas, porque una parte de la electricidad se convierte en calor y se disipa al viajar por los cables y transformadores que envían la corriente a las casas. Este desperdicio es inevitable, pero empeora cuando las redes están viejas o sobrecargadas.

Las segundas razones no son técnicas sino comerciales y, según la Secretaría de Energía, abarcan desde errores en los medidores hasta el robo de luz y la falta de pago. La base de la ASJ no separa unas de otras, así que con estos datos nadie puede decir cuánto de los L3,516.10 millones de pérdidas en Cortés es robo.

Para José Arriaga Yacamán, exgerente de la Empresa Nacional de Energía Eléctrica (Enee), el problema empieza por la red. “A mayor consumo mayores pérdidas, porque suben las pérdidas técnicas por los atrasos de la Enee en la inversión en redes y transformadores”, explicó.

En departamentos como Cortés, Francisco Morazán, Yoro y Atlántida, agregó, hay zonas con muchos usuarios y un crecimiento de población que levanta nuevas colonias y exige más subestaciones, transformadores y líneas.

De ahí sale una causa que no empieza en el delito, sino en la espera. “Un solicitante que necesita el servicio, hace la gestión y si la Enee no lo atiende pronto buscará resolver su necesidad conectándose directamente”, señaló Arriaga.

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Esa electricidad no pasa por un medidor ni se cobra, pero sí se contabiliza como pérdida, porque la Secretaría de Energía calcula la diferencia entre la energía que entra a las redes y la que se factura.

Aguilar ve lo mismo desde la gestión comercial. “La Enee no responde a solicitudes de que se revise un medidor o a solicitudes de instalar un nuevo medidor a tiempo”, sostuvo.

Según los datos de la estatal eléctrica que él citó, 55,000 clientes esperan un medidor y 51,000 reclamos siguen sin atender, mientras que a 292,000 clientes se les factura por promedio, es decir, se les cobra un consumo estimado en lugar de leer su medidor.

También mencionó unas 27,000 conexiones ilegales y unas 28,000 en invasiones de terrenos. Son cifras de todo el país y no de Cortés, y no se pueden convertir en kWh. “Al final es un problema comercial de la Enee”, resumió.

Aguilar atribuyó parte del problema a un manejo regional que, dijo, “tal vez en algunos lugares está más politizado que otros”.

Nada de eso borra el hurto. “Hay una parte también que es delito, y a quienes están cometiendo este delito tienen que rendir cuentas”, afirmó Aguilar.

Arriaga lo suma a “la cultura del hurto de electricidad” en algunas comunidades, a los asentamientos sin calles ni postes donde a veces se impide instalar medidores y al calor, que según él lleva a usar equipos de alto consumo y a evadir la medición correcta.

También nombró un factor dentro de la propia empresa, “la permisibilidad del personal de la Enee”. Según el exgerente, el remedio empieza por corregir los controles básicos del sistema. “La Enee debe instalar medidor a cada consumidor y facturarle el consumo mensualmente, mantener campañas de revisión de la medición y asegurarse que se tomen las lecturas”, afirmó, tras señalar que para los clientes grandes se requiere un trato aparte.

“Son alrededor de 10,000 consumidores a nivel nacional que consumen alrededor del 40% de la energía del país”, explicó, y deberían ser atendidos por profesionales de ingeniería.

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Karol Pavón
Karol Pavón
karol.pavon@laprensa.hn

Periodista de investigación con experiencia en temas de alto impacto. Máster en Márketing Estratégico, formación en análisis de datos, verificación, SEO y estrategias digitales.