Tegucigalpa, Honduras. Honduras se encamina hacia meses de mayor presión por la sequía, en un escenario marcado por la reducción de las lluvias y el aumento de las temperaturas. La falta de agua afectaría la producción de granos básicos, lo que obligaría al Gobierno a aumentar las importaciones para cubrir la demanda, aunque no se descarta una posible escasez y aumento de precios. La ganadería también estaría entre las actividades más afectadas, con efectos en la producción de carne y leche.
A esto se sumarían mayores dificultades en el suministro de energía eléctrica, debido a que una menor disponibilidad de agua en los embalses podría limitar la generación hidroeléctrica y aumentar la presión sobre el sistema energético. El impacto también alcanzaría a la economía por el incremento de los costos de producción y la menor actividad de los sectores vinculados al campo, generando un período de mayores desafíos para productores, empresas y hogares.
Las perspectivas apuntan a que el fenómeno de El Niño continuará fortaleciéndose en los próximos meses y podría alcanzar una intensidad muy fuerte hacia finales de 2026 y comienzos de 2027, de acuerdo con los pronósticos citados de la Organización Meteorológica Mundial (OMM) y la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA).
Honduras sufrirá los embates de El Niño hasta mediados de 2027
Francisco Argeñal, jefe del Centro de Estudios Atmosféricos, Oceanográficos y Sísmicos (Cenaos), declaró a LA PRENSA que las consecuencias del fenómeno de El Niño se podrían extender hasta mediados de 2027. Señaló que marzo podría ser crucial para el manejo del agua y la prevención de incendios forestales, debido a que, si no se cuida el recurso, podría no haber suficiente agua para combatirlos. También explicó que es necesario preservar el agua para la temporada seca.
En octubre se espera un déficit de 20% de lluvias, mientras que en noviembre no se esperan lluvias en el corredor seco. También habrá déficit de lluvia en la zona norte. “diciembre, enero y febrero va estar seco en El Caribe, va a llover menos”.
Los departamentos que se encuentran en alerta roja por sequía son Francisco Morazán, Choluteca, Comayagua, El Paraíso, Lempira, La Paz, Intibucá y Valle. En total, son unos 103 municipios.
Argeñal indicó que, debido a la alerta roja en estos municipios, cosechar maíz será bastante difícil y los productores deben buscar cultivos alternos que requieran menos lluvias. “Todos los pronósticos indican que el fenómeno de El Niño podría durar hasta mayo- junio del próximo año, el verano va ser bastante cálido y vamos a tener poca agua disponible en ríos y quebradas del corredor seco principalmente”, afirmó.
Los efectos de la sequía se siguen sintiendo en la producción de granos básicos. Esta caída exigiría una mayor importación de frijoles, arroz y maíz para suplir la demanda nacional. Jairo Aguilera, productor de frijol en Danlí y miembro de la Cámara de Frijol, manifestó que desde hace 15 días comenzó la producción de frijol y que ya hay producto en los mercados proveniente de Yoro, Olancho y El Paraíso.
“En este período de primera que no es la más fuerte de la producción nacional creo que andaremos en unos 600,000 quintales, el período de postrera va depender del clima y del financiamiento, la crisis puede ser si no hay siembra de postrera que inicia en esta primera quincena de septiembre, esta canícula se ha alargado”.
Mayor importación de arroz, frijoles y maíz
En el caso del frijol, se producen dos millones de quintales, mientras que el consumo ronda los 2.4 millones, por lo que se importa desde Nicaragua para cubrir el déficit. “Cada vez aumenta el consumo y las áreas de siembra se mantienen o disminuyen, va haber necesidad de importar más frijol”, apuntó Aguilera.
Dulio Medina, presidente de la Asociación de Productores de Grano (Prograno), explicó a este rotativo que la producción de arroz ha caído drásticamente, al grado de que cree que apenas se alcanzarán 200,000 quintales este año. En 2025 se produjeron 447,000 quintales. Esto llevaría a una mayor importación de arroz desde Estados Unidos este año. La demanda interna es de cinco millones de quintales de arroz. “Por lo menos seis millones de quintales de arroz se van a tener que importar”, acotó Medina.
En cuanto a la producción de maíz, habrá una caída drástica debido a que hubo abstención de siembra y fuertes pérdidas de cosecha. “Los productores que sembraron en el sur, El Paraíso, La Paz y La Esperanza tuvieron pérdidas”, lamentó Medina. Aunque estimaban una producción de ocho quintales de maíz para este año, esperan apenas llegar a cuatro quintales.
Para aliviar esta situación y evitar aumentos de precios a los consumidores, los agroindustriales tuvieron un derecho de importación cero, es decir, cero aranceles, para importar arroz desde Sudamérica con mejor calidad. En el caso del maíz, también tuvieron incentivos para la importación. “No tiene que haber aumentos en los precios, pero podría haber escasez de maíz”.
Medina advirtió que el mayor proveedor de frijol es Nicaragua, por lo que es necesario monitorear la afectación del fenómeno de El Niño en ese país, porque cualquier caída de la producción afectaría a Honduras y sus precios.
Caída en la producción de leche, sus derivados y carne
Mario Argeñal, presidente de la Asociación de Agricultores y Ganaderos de Choluteca, compartió a LA PRENSA que es incalculable la pérdida de reses en la zona sur del país producto de la sequía. “Son muchas, la situación es lamentable”, sostuvo.
Argeñal advirtió que a febrero de 2027 la crisis será mucho peor y adelantó que habrá caída en la producción de leche y sus derivados y en carne, lo que también causaría un aumento en precios. “Por un lado la muerte de ganado y por otra la parte nutricional de ganado, no se está produciendo leche, no se está produciendo carne y no se está reproduciendo el ganado, porque las condiciones no lo permiten”.
Explica que actualmente hay una sobreoferta porque todos los productores están queriendo vender sus reses por esta crisis, reduciendo el hato ganadero en un 50% en esa región.
Más racionamientos de energía por déficit en generación y alta demanda
El impacto también alcanza al sector energético debido a la reducción de los caudales que alimentan las centrales hidroeléctricas. Una menor generación con recursos hídricos puede aumentar la necesidad de recurrir a otras fuentes de energía y elevar los costos del sistema, mientras que las altas temperaturas pueden incrementar la demanda de electricidad.
Los efectos ya se están viendo, pero podrían empeorar el próximo año. Honduras ya experimenta racionamientos, apagones y mantenimientos prolongados. Sin embargo, expertos señalan que 2027 será peor, por lo que es necesario maximizar los recursos de energía renovable, licitar la compra de más potencia firme y garantizar que las plantas en arrendamiento tengan disponibilidad de combustible para hacer frente a las emergencias.
Erick Tejada, exgerente de la Enee, escribió en sus redes sociales que cuando hay fenómeno de El Niño que causa sequía y fuertes olas de calor, se presentan problemas en el Sistema Interconectado Nacional (SIN), caídas abruptas de la generación eólica (250 MW), pérdida de más de 200 MW de generación hídrica por pequeñas plantas generadoras, indisponibilidades de generación térmica privada por fallas debido al fuerte uso en verano (200 MW al menos), cierre del mercado eléctrico regional y, por ende, pérdida de 80 MW de contratos firmes y no firmes con Centroamérica.
Los efectos en la economía
Amparo Canales, expresidenta del Colegio de Economistas de Honduras, manifestó que la sequía está teniendo efectos económicos y sociales porque está causando falta de alimentos para las familias que subsisten del trabajo en el campo y que dependen de esta actividad como medio de vida.
Por otro lado, al aumentar las importaciones de granos básicos se genera una presión a nivel macroeconómico, con una mayor demanda de divisas y presión sobre el tipo de cambio, además de un eventual incremento de precios que afecta la economía del consumidor final.
“Las importaciones no son lo mismo antes que ahora, el mes anterior compraron cuando el dólar costaba 26 dólares, ahora van a tener que pagar 27 lempiras por dólar, sí tiene un impacto en las importaciones”.
Canales sostiene que el Gobierno debe implementar estrategias para impulsar y preservar la producción nacional, ya que Honduras depende cada vez más de las importaciones y está en riesgo de caer en inseguridad alimentaria, aseveró a LA PRENSA.