Honduras
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La falta de apoyo e incentivos ha provocado un retroceso en el sector agrícola de Honduras, que, pese a ser un importante generador de empleo, ha ido decayendo con el paso de los años, al punto de que ya no alcanza el millón de personas ocupadas.
Producir en Honduras resulta altamente costoso y los desafíos son cada vez mayores: falta de financiamiento accesible, ausencia de incentivos fiscales, limitaciones para acceder a nuevos mercados, inseguridad jurídica y los efectos del cambio climático, entre otros factores.
Para los productores, los últimos cuatro años han representado un periodo de retroceso, ya que no lograron establecer un diálogo cercano con las autoridades y el apoyo al sector estuvo marcado por la politización, aseguran.
Esta situación se ha reflejado en una disminución de la producción agrícola, especialmente de granos básicos y, en consecuencia, en un aumento de la importación de estos productos.
LA PRENSA conversó con productores, quienes señalan que esperan un apoyo decidido del gobierno entrante de Nasry Asfura, quien tomará posesión el 27 de enero para el período 2026-2030.
Fredy Torres, presidente de la Asociación Hondureña de Agricultores y representante del sector arrocero, manifestó que la producción de granos básicos ha disminuido considerablemente, lo que ha incidido de forma directa en el encarecimiento de la canasta básica.
“Ya no podemos estar dependiendo mayormente de las importaciones. En el caso del arroz, hemos caído tan bajo que ahora tenemos que importar el 93 % de la demanda interna”, dijo.
La demanda interna es de cinco millones de quintales de arroz; sin embargo, en Honduras apenas se produjeron en 2025 unos 447,000 quintales, es decir, apenas el 7% del total, mientras que el 93% restante se importa desde Estados Unidos.
Torres explicó que las condiciones desfavorables han provocado que muchas personas ya no quieran trabajar en el campo y migren en busca de mejores oportunidades. Señaló que uno de los principales incentivos debería ser apoyar la comercialización de lo que se produce para lograr mejores precios y, con ello, pagar mejores salarios.
“Los últimos cuatro años han sido catastróficos por la falta de apoyo del Gobierno. La producción ha ido en orden descendente y la mano de obra es cada vez más escasa”, afirmó.
Agregó que el sector requiere con urgencia capital de trabajo y apoyo con sistemas de riego. “Cada día compramos los insumos a un costo más elevado y, ante la escasez de mano de obra, hay que pagar más a los pocos trabajadores disponibles”, señaló.
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Torres detalló que la producción de maíz también ha caído. En 2025 se produjeron cinco millones de quintales, una cifra que calificó de inconcebible. Históricamente, la producción ha oscilado entre ocho y diez millones de quintales, mientras que el consumo nacional se ubica entre 22 y 26 millones, lo que obliga a importar principalmente desde Estados Unidos.
En el caso del frijol, se producen dos millones de quintales, mientras que el consumo ronda los 2.4 millones, por lo que se importa desde Nicaragua para cubrir el déficit.
Las estadísticas de empleo reflejan también el deterioro del sector. En los últimos seis años, la tendencia del empleo agrícola ha sido a la baja, quedando atrás los años en los que esta actividad generaba más de 1.2 millones de puestos de trabajo.
De acuerdo con el informe del mercado laboral del Instituto Nacional de Estadística (INE), a 2025 el total de personas ocupadas en Honduras asciende a 4,075,415, de las cuales el 21.9 % corresponde al sector de agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, equivalente a 892,515 personas.
Dulio Medina, presidente de la Asociación Nacional de Productores de Grano (Prograno), indicó que el sector requiere con urgencia un subsidio de deuda, una iniciativa que, según afirmó, fue planteada al gobierno de Xiomara Castro, pero no recibió respuesta.
Se trata de préstamos que oscilan entre uno y tres millones de lempiras, adquiridos por productores que no han podido saldarlos debido a las pérdidas ocasionadas por fenómenos climáticos, lo que además les impide acceder a nuevos financiamientos.
“Además del subsidio de deuda, necesitamos una instalación masiva de sistemas de riego para poder enfrentar el cambio climático”, sostuvo.
Medina añadió que es necesario tecnificar a los productores y explorar nuevos mercados. “El campo genera empleo masivo, pero se tienen que hacer cambios; de lo contrario, en seis años el sector productivo de maíz y frijol podría desaparecer. Es necesario convertir al productor en agroindustrial”, advirtió.
Edy Maradiaga, representante de productores de hortalizas, declaró que esperan que el nuevo gobierno apruebe el subsidio de deuda para poder acceder a fondos frescos. “Nosotros no pudimos tener acceso a esos bonos del Gobierno”, afirmó.
Maradiaga relató que tuvo que reducir su planilla de 60 a 25 empleados debido a la difícil situación. “Producir es cada vez más complicado porque el presupuesto de la SAG es limitado y se destina principalmente a pagos administrativos; no hay recursos suficientes para apoyar al productor con asistencia técnica ni semillas”, cuestionó.
Agregó que ha optado por sembrar frijol, desplazando cultivos como tomate y chile, a los que tradicionalmente se dedica, debido a que resultan más costosos de producir.
Wilmer Cruz, representante del sector camaronero, señaló que esta actividad se vio gravemente afectada por el rompimiento de relaciones comerciales con Taiwán, una situación que espera pueda revertirse con el nuevo gobierno, incluso si ello implica replantear la relación con China.
“La verdad es que China nunca fue una solución para nosotros; todo quedó en intenciones y nunca se concretaron precios justos para el camarón hondureño”, afirmó.
Cruz explicó que el sector necesita nuevos mercados y financiamiento, ya que actualmente exporta principalmente a Europa y Taiwán, pagando aranceles de hasta el 20%.
“El mercado mexicano funciona a medias, se exporta poco a Costa Rica y El Salvador dejó de comprar porque ahora adquiere producto de Ecuador. Hemos sido diezmados, puesto que el 40% de la exportación de camarón se destinaba a Taiwán. Hoy solo abastecemos el mercado local, que no logra absorber toda la producción del pequeño productor”, detalló.
Indicó que han cerrado al menos 92 fincas, entre grandes y pequeñas, y se han perdido más de 7,000 empleos directos. “Necesitamos políticas claras que nos permitan acceder a créditos frescos”.