El crecimiento vertical con torres habitacionales, corporativas y comerciales está transformando el paisaje urbano de San Pedro Sula abriendo nuevas oportunidades de vivienda, inversión y modernización para la ciudad.
Sin embargo, expertos y representantes del sector construcción advierten que este desarrollo también plantea retos urgentes en movilidad, servicios públicos y planificación urbana, en una ciudad donde aún existen rezagos en alcantarillado sanitario, tratamiento de aguas residuales y sistemas pluviales.
Según datos de infraestructura municipal hay más de 23 torres en construcción de más de 15 pisos en varios sectores de la ciudad muchos de ellos ya con problemas viales, de alcantarillado sanitario y energía eléctrica.
Las construcciones verticales atraen a familias interesadas en vivir cerca de servicios, trabajo y comercio aunque los precios no son bajos. "Vivir en una torre no es barato, no es sólo comprar el departamento es el mantenimiento y una serie de cobros que realizan por vivir en el aire", dice Julian Arriaga, un residente de una torre.
El desarrollo inmobiliario es positivo para la ciudad. Sin embargo, surge una interrogante clave: ¿quién se encarga de que los inversionistas construyan las soluciones viales necesarias en colonias como Trejo, Río de Piedras, Rancho El Coco, Figueroa y otras zonas tradicionalmente residenciales?
También persisten dudas sobre la capacidad de los servicios públicos. ¿Quién garantiza que el suministro de agua potable, la recolección de desechos y el sistema eléctrico no colapsarán en los próximos años si no existe una planificación integral?
La situación se vuelve más compleja si se considera que la ciudad aún carece de un plan integral de alcantarillado sanitario, no cuenta con suficientes plantas de tratamiento de aguas residuales y enfrenta la próxima finalización de la concesión del servicio de agua potable, así como del contrato de recolección de desechos.
Predios donde antes existían entre seis y diez viviendas han sido adquiridos por desarrolladores que ahora construyen edificios de más de 20 pisos. Esto ha sido posible tras modificaciones en la ordenanza de zonificación. Sin embargo, expertos señalan que en muchos casos no se exigen soluciones viales proporcionales al aumento del tráfico que generan estos proyectos.
Esa falta de equilibrio entre el desarrollo vertical y la planificación urbana es motivo de análisis entre especialistas en ingeniería, quienes observan con preocupación el impacto que podría generarse en el corto y mediano plazo.
La ciudad puede colapsar
A juicio de Martín Mayorquín, experto en movilidad urbana, es fundamental mejorar el sistema de transporte público y planificar el crecimiento urbano con criterios técnicos.
El especialista advierte que la ciudad podría colapsar si no se atiende la demanda que estas nuevas torres están generando.
“Es necesario hacer un análisis urbanístico para trabajar las densidades poblacionales y los grados de saturación de las vías, tanto peatonales como vehiculares”, indicó Martín Mayorquín, experto en movilidad urbana.
Mayorquín detalló que un ejemplo claro es el centro de la ciudad, donde deberían existir aceras amplias que permitan el flujo de hasta 100 peatones, y no espacios diseñados apenas para diez personas.
También explicó que se necesitan calles más amplias, suficientes áreas de estacionamiento y planificación sobre cómo crecer en nuevas vías, tomando en cuenta que los bordos son ocupados cada vez más.
“Estamos claros de que hay necesidad de vivienda, pero hay que hacerlo en forma ordenada”, dijo.
El especialista recordó que la ocupación de los bordos limita la posibilidad de construir nuevas vías, por lo que la movilidad urbana debe analizarse de forma integral junto con la planificación territorial.
Añadió que el problema también está relacionado con la infraestructura sanitaria, que presenta rezagos en la ciudad debido a la falta de plantas de tratamiento, sistemas pluviales y drenajes que funcionen como mecanismos de mitigación.
Por su parte, el presidente regional de la Cámara Hondureña de la Industria de la Construcción (CHICO), César García, señaló que San Pedro Sula todavía enfrenta importantes desafíos en materia de saneamiento y sistemas pluviales.
“Siempre que tenemos una tormenta fuerte nos inundamos. Otro tema que nadie está tocando es el de las plantas de tratamiento. Vemos cómo la ciudad está creciendo en verticalidad y modernizándose ante la falta de terrenos para proyectos habitacionales, pero también debemos analizar el equilibrio y lo que este crecimiento está generando”, indicó.
El dirigente señaló que la municipalidad debe apegarse al Plan Maestro de Desarrollo Municipal, el cual está estructurado para orientar el crecimiento urbano y establecer requisitos como soluciones viales, estacionamientos y otros aspectos que deben cumplir los desarrolladores.
“El problema de congestionamiento es grande en San Pedro Sula, especialmente en las entradas y salidas de la ciudad. Hay que atender esta problemática y buscar alianzas con los desarrolladores de grandes proyectos para que también aporten su grano de arena”, indicó García.
Por su parte, Arnaldo Martínez, presidente nacional de la CHICO, explicó que la construcción vertical también incrementa la demanda de servicios, entre ellos la infraestructura vial.
Martínez aseguró que el gremio tiene previsto reunirse con el alcalde de San Pedro Sula para conocer las proyecciones municipales y analizar cómo se está planificando la infraestructura hidrosanitaria.
Según el dirigente, el tema energético se encuentra relativamente resuelto gracias a la instalación de nuevas subestaciones eléctricas, lo que brinda cierta estabilidad al sistema. Sin embargo, insistió en que la planificación urbana debe revisarse constantemente.
“La planeación no se puede descuidar. Queremos hablar con el alcalde para conocer cómo se está desarrollando la infraestructura de aguas residuales, agua potable y otros servicios que requerirá esta cantidad de edificios verticales en el futuro cercano”, señaló.
A juicio del presidente de la CHICO, es clave que la municipalidad cuente con un gabinete técnico con capacidad para planificar el crecimiento de la ciudad a 15 y 25 años, con el fin de reducir el impacto en movilidad, saneamiento, demanda de agua y recolección de desechos.