La dirección de la cárcel de máxima seguridad de Ilama, conocida como "El Pozo", tendrá nuevos mandos luego de que las autoridades del Instituto Nacional Penitenciario (INP) confirmaran la remoción de su director y subdirector, como parte de una política de rotación de personal que también alcanzará a otros centros penales del país.
El director del INP, Walter Amador Lacayo, confirmó este miércoles que el teniente coronel Franklin López dejará la dirección del establecimiento, cargo que será asumido por el coronel Dani Mendoza.
El nombre de quien ocupará la subdirección todavía no ha sido anunciado.
Lacayo explicó que los cambios responden a una estrategia de reacomodamiento de los equipos de trabajo y a la necesidad de renovar los mandos que llevan varios años al frente de los centros penitenciarios.
En el caso de Ilama, los actuales responsables han permanecido cerca de tres años en sus cargos.
"Son estrategias de reacomodamiento para abrir espacios", manifestó el funcionario, al señalar que las rotaciones forman parte de una dinámica de trabajo que comenzó desde su llegada a la administración del sistema penitenciario.
Cambios
El director adelantó que estos movimientos se realizarán de manera periódica, con una frecuencia trimestral, por lo que los cambios no se limitarán a la cárcel de máxima seguridad de Santa Bárbara.
Según explicó, al cumplir un mes de haber asumido la dirección del INP se realizó una primera rotación de agentes penitenciarios.
Ahora, el proceso se extenderá a los mandos de los establecimientos, como parte de los ajustes administrativos y operativos que pretende implementar la institución.
Lacayo también advirtió que no tolerará la participación de funcionarios en actividades ilícitas o posibles vínculos con estructuras criminales que operan desde los centros penales.
"Funcionario que esté coludido, son de 30 a 40 años de prisión y pasa al régimen porque sería colaborador del grupo de terroristas", expresó.
El funcionario sostuvo que la transparencia será uno de los ejes de su gestión y que los cambios de personal buscan abrir espacios para nuevos responsables en la conducción de las cárceles.