Soda Stereo revive a Cerati en Tegucigalpa: una noche para cantar con una leyenda

Entre nostalgia y tecnología: Soda Stereo hizo cantar a Cerati en Tegucigalpa

  • Actualizado: 05 de noviembre de 2026 a las 10:43 -
Soda Stereo revive a Cerati en Tegucigalpa: una noche para cantar con una leyenda
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Tegucigalpa, Honduras. Gustavo Cerati lleva más de doce años fuera del plano terrestre y, aun así, el 4 de noviembre Tegucigalpa cantó con él a pleno pulmón. No sobre él... cantó con él. Llámelo tecnología, nostalgia o brujería, pero no casualidad, porque nadie vende tantas entradas en la región por puro azar. La cita fue en el Polideportivo de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH).

La mecánica de "Ecos" , gira actual de Soda Stereo, es sencilla. Zeta Bosio y Charly Alberti tocan en vivo el bajo y la batería, y la voz y la guitarra de Cerati salen de grabaciones de las últimas giras del grupo. Su efigie digital aparece en las pantallas y en un costado del escenario, acompañada de sus compañeros de siempre. Aquí lo chocante y sorprendente se naturaliza.

Un crítico de Ciudad de México elogió "la digitalización de la nostalgia" y en Santiago de Chile alguien notó una mezcla de sonido quizás un tanto desprolija, pero, a fin de cuentas, es Soda Stereo , trío inverosímil y mítico, situado en el cénit de la historia del rock en nuestro idioma.

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¿Truco o rito? Quizá ambas cosas, y Rolling Stone recordó que este Cerati no está más programado que las bases pregrabadas de tantas bandas actuales.

La energía de Bosio y Alberti vigorizaron a una audiencia ya sedienta de su sonido. Luego está esa voz... Cerati era barítono, de amplio registro, con graves hondos y agudos bruñidos, catalogado por los cronistas como un tono seguro y cálido.

Su rareza no estaba en el rango sino en la temperatura, porque podía sonar altivo, vulnerable, sensual o desesperado sin salirse de su registro. ¡Ductilidad y maleabilidad impresionante! ¿Por qué la grabación de un ausente suena a veces más viva que un cantante presente? Quizás porque una voz construida como una catedral no necesita al arquitecto en la nave.

También tenía ojo. Alfredo Lois, principal director visual de Soda Stereo y a quien Cerati llamó el cuarto Soda, moldeó y diseño la identidad estética de trío. Los ochenta trajeron ropa oscura, rostro pálido y delineador marcado, la era de Dynamo brilló con estampados metálicos y psicodélicos, y en la despedida de 1997, el terciopelo hizo presencia.

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En lo musical, Soda nació entre el punk, el reggae y el ska y luego abrazó el new wave, hasta volverse un palimpsesto de influencias sin disimulo. Se les acusó de calcar a otros, entre ellos The Police, banda inglesa contemporánea, y su último album de estudio, Sueño Stereo, está sembrado de guiños a The Beatles, pues algunas progresiones armónicas recuerdan arreglos de obras del cuarteto de Liverpool, como "I Am the Walrus".

De "Zoom", pieza musical de culto con tintes setenteros, se dice, con cautela, que tomó una frase de sintetizador de Sparks y el pulso de "New York Groove", que Ace Frehley, de Kiss, llevó a las listas en 1978. Aun así, Rolling Stone llamó a aquel disco "una de las obras maestras más desconcertantes y extraterrenales del rock latino".

Donde el rock argentino ya tenía una historia formidable, Soda Stereo intuyó que una generación nueva pedía un lenguaje capaz de dialogar con Londres, Nueva York o Berlín sin renunciar a Buenos Aires... sin renunciar a América Latina. Esa ambición enseñó al rock en español a cruzar fronteras y los volvió la banda argentina más vendedora de la historia, con más de 20 millones de discos vendidos.

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Durante siglos, los navegantes se guiaron por estrellas a miles de años luz, y a nadie se le ocurrió tildarlos de ingenuos. Aquella luz seguía llegando y seguía marcando el rumbo. ¿Importa que el astro ya no arda, si todavía sabemos hacia dónde mirar?

La noche de ayer miles tararearon y bailaron al compás de Alberti, Bosio y Cerati, todos en la misma pista, unidos por una batería, un bajo, una guitarra y una voz. Al salir, Tegucigalpa ya no era solo Tegucigalpa. Por una noche fue "la ciudad de la furia" de aquella canción de Soda, y supo rugir en coro.

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