San Pedro Sula, Honduras. Las inmediaciones de la Gran Central Metropolitana volvieron a convertirse en punto de concentración para decenas de hondureños que buscan salir del país rumbo a Estados Unidos. La falta de oportunidades laborales, los bajos ingresos y el encarecimiento del costo de vida figuran entre las razones que motivan a estas familias a emprender la ruta migratoria.
Esta es la tercera caravana que se organiza desde San Pedro Sula, con personas que mantienen la esperanza de encontrar mejores condiciones de vida fuera de Honduras.
Entre quienes se preparan para partir está Maicol Betancourt, originario de San Marcos de Colón, quien tomó la decisión de dejar a sus dos hijos y a su esposa, que tiene cinco meses de embarazo, para buscar una oportunidad laboral que le permita sostener a su familia.
"Mi esposa y mis dos hijos son mi única familia acá en Honduras", expresó a LA PRENSA.
Betancourt explicó que ha buscado empleo en diferentes lugares, pero no ha encontrado oportunidades que le permitan mejorar su situación económica. Aunque reconoce que la separación será dolorosa, considera que emigrar es una alternativa para ofrecerles un futuro distinto a sus hijos.
"Un mejor futuro a mis hijos, porque uno ya está grande y tenemos que mirar por ellos. El Gobierno no apoya mucho. No hay oportunidad de empleo en la zona, ni en Tegucigalpa ni en ningún lado", manifestó.
La despedida tampoco fue fácil. Su esposa no estuvo de acuerdo con la decisión y, según relató, las últimas palabras que intercambiaron estuvieron cargadas de tristeza.
"Ahorita en este momento me odia", dijo Betancourt, quien aseguró que confía en que ella llegará a comprender sus motivos y lo perdonará.
La concentración también reunió a familias que decidieron viajar juntas. Entre ellas se encontraba un grupo de aproximadamente seis integrantes, que llegó desde Comayagua con un bebé de cuatro meses y varias mascotas.
La familia, originaria de la comunidad de El Quebracho, había llegado a Honduras hace cinco años procedente de México y se estableció en Comayagua. Durante ese tiempo, sus integrantes buscaron sostenerse mediante diferentes trabajos, pero aseguran que los ingresos ya no son suficientes para cubrir sus necesidades.
Uno de los integrantes explicó que, aunque han encontrado algunas oportunidades laborales, el problema es que el dinero no alcanza ante el incremento de los gastos.
"Trabajo hay, no es que no haya trabajo. Hay, lo que pasa es que no alcanza. Todo sube y el dinero no, entonces no alcanza. Menos los combustibles, como están de caros, y uno no gana nada", relató.
La decisión de emprender nuevamente el camino migratorio también estuvo relacionada con la posibilidad de buscar mejores condiciones para todos los integrantes del hogar.
Esta vez no quisieron dejar atrás a sus mascotas, a las que consideran parte de la familia. Por eso, perros y demás pertenencias también forman parte del viaje.
"¿Cómo los vamos a dejar botados? Hay que llevarlos con nosotros", expresó el hondureño, quien aseguró que emprenden el recorrido con fe y esperanza de que todo salga bien.
Aunque esperaron que más personas se sumaran al grupo en las inmediaciones de la terminal de buses, hoy al caer la tarde emprendieron la marcha. Las historias de quienes integran esta nueva caravana reflejan las dificultades económicas que enfrentan distintos hogares hondureños y su búsqueda de alternativas fuera del país.