¿Qué posibilidades tiene la nueva caravana de migrantes de llegar a Estados Unidos?

La Patrulla Fronteriza de USA interceptó el 86.2% de las entradas ilegales que logró detectar en la frontera con México durante el año fiscal 2024. Datos posteriores de CBP muestran que las aprehensiones cayeron todavía más durante 2025

  • Actualizado: 21 de septiembre de 2026 a las 12:53 -
¿Qué posibilidades tiene la nueva caravana de migrantes de llegar a Estados Unidos?

San Pedro Sula, Honduras. El grupo de migrantes que salió el domingo desde San Pedro Sula rumbo a Estados Unidos inició un viaje hacia una frontera muy distinta a la que encontraron las grandes caravanas centroamericanas de años anteriores: los cruces irregulares se han reducido drásticamente y los datos oficiales estadounidenses muestran una elevada capacidad para interceptar a quienes son detectados tratando de ingresar entre los puertos fronterizos.

La salida propició una nueva advertencia difundida por la Embajada de Estados Unidos en Tegucigalpa, que señala que “las fronteras de Estados Unidos están cerradas para quienes violan la ley” y advierte sobre los riesgos del viaje, los traficantes de personas y la posibilidad de deportación para quienes intenten ingresar irregularmente.

Pero, más allá del mensaje de la representación diplomática, ¿qué dicen los números de las propias autoridades fronterizas estadounidenses?

Un indicador del Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos (DHS) permite aproximarse a la respuesta. Durante el año fiscal 2024, la Patrulla Fronteriza detectó 1,845,043 entradas ilegales en la frontera suroeste y logró interceptar a 1,589,659 personas, equivalente a una efectividad de interdicción del 86.2%.

Es importante explicar exactamente qué significa esa cifra. No quiere decir que cualquier hondureño que salga hacia Estados Unidos tenga un 86.2% de probabilidades de ser detenido.

La medición se refiere exclusivamente a las entradas que la Patrulla Fronteriza logró detectar mediante agentes, cámaras, sensores, drones y otros sistemas de vigilancia. Dentro de ese universo detectado, aproximadamente 86 de cada 100 personas fueron interceptadas durante el año fiscal 2024.

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El mismo informe del DHS reconoce además la existencia de personas que lograron evadir a las autoridades. En 2024 fueron contabilizados 255,384 “gotaways”, término utilizado por la Patrulla Fronteriza para referirse a personas cuya entrada fue detectada o documentada, pero que no pudieron ser detenidas.

Por eso sería incorrecto afirmar que la frontera es impenetrable o que todas las personas que intentan cruzar serán capturadas. Los datos oficiales sí permiten decir, en cambio, que cuando una entrada irregular es detectada, la mayoría termina en una intercepción.

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Los cruces se desplomaron

El escenario se volvió todavía más restrictivo posteriormente. De acuerdo con U.S. Customs and Border Protection (CBP), entre el 21 y el 31 de enero de 2025 las aprehensiones realizadas por la Patrulla Fronteriza en la frontera suroeste disminuyeron 85% frente al mismo período de 2024. La agencia informó también que reforzó los patrullajes fronterizos con apoyo del Departamento de Defensa.

La reducción continuó durante los meses siguientes. En mayo de 2025, la Patrulla Fronteriza registró 8,725 encuentros con personas que cruzaron la frontera suroeste entre los puertos oficiales de entrada, frente a 117,905 en mayo de 2024. La reducción interanual fue del 93%, según CBP.

Ese desplome es especialmente significativo porque se trata precisamente de las aprehensiones de personas que intentaron ingresar entre los puertos fronterizos, el tipo de cruce irregular que eventualmente podrían intentar quienes realizan la ruta terrestre desde Centroamérica.

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CBP informó además que en mayo de 2025 la Patrulla Fronteriza no realizó liberaciones hacia el interior de Estados Unidos desde su custodia en la frontera suroeste, en contraste con las más de 62,000 registradas por la agencia en mayo de 2024.

Este último dato tampoco significa que toda persona interceptada sea deportada inmediatamente. Los procedimientos dependen de la situación migratoria y jurídica de cada individuo. ICE señala expresamente que las personas sometidas a procesos migratorios tienen derecho al debido proceso y que una detención migratoria, por sí sola, no significa automáticamente una deportación.

Entonces, ¿pueden lograr cruzar?

La respuesta respaldada por los datos es más compleja que un sí o un no. No hay una estadística oficial que permita calcular la probabilidad individual de que las personas que salieron de San Pedro Sula lleguen y permanezcan en Estados Unidos.

Para obtenerla habría que conocer no solamente cuántas personas son capturadas, sino cuántas consiguen atravesar sin ser detectadas, cuántas abandonan el trayecto en México o Guatemala y cuántas ni siquiera alcanzan la frontera estadounidense.

A ello se suman otros factores, como la distancia, los costos y el cansancio físico. Solo para tener una idea de lo larga que es la ruta, antes siquiera de alcanzar territorio mexicano, los migrantes que salieron de San Pedro Sula deben recorrer alrededor de 650 kilómetros hasta la frontera entre Guatemala y México.

Desde allí comienza la parte más extensa del trayecto: atravesar México puede elevar el recorrido total hasta más de 2,800 kilómetros si buscan llegar a Nuevo Laredo, frente a Texas, o superar los 3,500 kilómetros si la ruta conduce hacia Ciudad Juárez.

Para quienes realizan buena parte del camino a pie, cargando mochilas, niños o incluso bebés, la distancia convierte el viaje en una travesía de semanas, interrumpida por descansos y por los tramos que logren cubrir en algún medio de transporte.

Con la llegada de Donald Trump disminuyeron los flujos de migrantes ilegales y aumentaron las deportaciones de hondureños.

Honduras también recibe el flujo de regreso

Mientras algunos hondureños vuelven a emprender el camino hacia el norte, el movimiento en sentido contrario continúa.

El Observatorio Consular y Migratorio de Honduras (Conmigho), dependencia de la Secretaría de Relaciones Exteriores, mantiene el registro oficial comparativo de hondureños retornados. Cancillería explica que este observatorio fue creado precisamente para generar estadísticas y monitorear los movimientos consulares y migratorios del país.

El Instituto Nacional de Migración (INM) mantiene igualmente dentro de sus estadísticas migratorias una categoría específica de “Hondureños Retornados” y diferencia el retorno voluntario del forzado, este último cuando una persona es deportada o expulsada por las autoridades del país de destino.

Según los datos del Instituto Nacional de Migración (INM), entre el 2 de enero y el 10 de septiembre de 2026 retornaron a Honduras 33,829 personas. La gran mayoría procedía de Estados Unidos, con 30,432 casos, seguido de México, con 3,306, y Guatemala, con 91. Del total, 19,461 fueron clasificados como retornados y 14,368 como deportados. Además, 26,264 ingresaron por vía aérea y 7,565 por vía terrestre.

Por edad, el grupo más numeroso fue el de 21 a 30 años, con 12,703 personas, seguido por el de 31 a 40 años, con 10,622, lo que evidencia que la mayoría de los retornados se concentra en población joven y en edad productiva.

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El registro también contabiliza 2,945 personas de 11 a 20 años y 280 niños de 0 a 10 años. Por sexo, predominan los hombres, con 27,442 casos, mientras que se reportan 3,162 mujeres, 2,724 niños y 501 niñas.

Como referencia oficial consolidada, la unidad de información de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) contabilizó 24,050 personas retornadas a Honduras entre enero y agosto de 2025 y 46,896 durante todo 2024, utilizando las cifras oficiales hondureñas.

Una frontera muy diferente

La comparación histórica permite dimensionar el cambio. En el año fiscal 2024 todavía se detectaron 1.84 millones de entradas ilegales entre los puertos de la frontera suroeste. Para mayo de 2025, las aprehensiones mensuales entre esos mismos puntos habían caído a 8,725, según CBP.

De manera que los integrantes de la caravana que salió de San Pedro Sula no solo tienen por delante miles de kilómetros y los controles migratorios de Guatemala y México. Si alcanzan la frontera estadounidense y optan por cruzar irregularmente, entrarán a un sistema de vigilancia en el que la última medición anual publicada por DHS mostró que la Patrulla Fronteriza interceptaba más de ocho de cada diez entradas ilegales que conseguía detectar.

Eso es lo que puede afirmarse con los datos oficiales. No que todos serán deportados, no que nadie puede cruzar y tampoco que exista un porcentaje específico de éxito para esta caravana. Los registros de las propias autoridades estadounidenses muestran, en cambio, que la posibilidad de ser detectado e interceptado es elevada una vez que el intento de ingreso irregular entra en el radar de la Patrulla Fronteriza.

La caravana se reunió en la Central Metropolina de Buses y desde ahí partió a pie hacia la frontera de Corinto, que divide a Honduras y Guatemala.
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Jessica Figueroa
Jessica Figueroa
jessica.figueroa@laprensa.hn

Periodista de investigación, editora y cronista. Con 22 años en el periodismo escrito y multimedia. Con subespecialidades en diseño y edición gráfica e inteligencia artificial.

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