En noviembre de 2011, durante la Conferencia General de la UNESCO, la comunidad internacional proclamó el 30 de abril como el “Día Internacional del Jazz”.
Desde entonces, esta fecha reúne a comunidades locales, escuelas, artistas, historiadores, académicos y fans del jazz de todo el mundo para celebrar y aprender sobre el arte del jazz, sus raíces, su futuro y su impacto.
En Honduras, el jazz cuenta con exponentes como el Jazz Guitar Trío, integrado por los músicos Norman Robles, Diego Enamorado y Santos Valladares.
En el marco de esta conmemoración, Valladares conversó con LA PRENSA sobre su trayectoria y su acercamiento a este estilo musical. Además de su labor como intérprete, es docente del Departamento de Arte de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras (UNAH), campus Cortés.
“Mi formación comenzó con la guitarra clásica en el Conservatorio Nacional de Música Francisco Díaz Zelaya, de Tegucigalpa. Mi primer contacto con el jazz fue en gracias a un guitarrista estadounidense llamado Vinny Valentino, que visitó Honduras en una actividad impulsada por la Embajada de Estados Unidos. Recuerdo que al escuchar aquella guitarra de jazz, con una sonoridad completamente distinta a la guitarra clasica, me abrió una puerta enorme a otro universo musical”, recuerda el músico.
Valladares destaca la influencia del maestro hondureño Julio Zelaya en su proceso formativo.
Cabe recordar que Julio Zelaya fue jefe del Departamento de Artes y coordinador de la carrera de Música en la UNAH.
“El maestro Zelaya realizó importantes investigaciones sobre la relación entre el jazz y la cultura garífuna, eso me inspiró definitivamente. Con el tiempo comprendí que el jazz no es solamente un estilo musical, sino también una forma de comunicación humana, muy cercana al sentimiento y al alma”, expresa.
Para el guitarrista, el jazz “es una música que exige escucha, sensibilidad y una búsqueda constante de identidad. Y así fue como entendí que quería dedicar mi vida a este género”.
Sobre los desafíos que enfrentan los artistas de jazz en el país, Valladares señala:
“Uno de los principales retos es la construcción de espacios permanentes para esta música, pues el jazz necesita continuidad, educación y audiencia. En países donde existe una escena fuerte hay conciertos constantes, intercambio entre músicos y espacios de formación, algo que queremos estimular en Honduras. Aunque todavía estamos construyendo eso, creo que vivimos un momento positivo en la ciudad”.
Añade que en San Pedro Sula el público ha comenzado a acercarse más al jazz, lo que refleja interés por una oferta cultural diversa. “También es importante entender que el jazz no busca competir con otros géneros. Toda ciudad necesita música para divertirse, pero también música que invite a reflexionar, escuchar y ejercitar el alma. El arte tiene la capacidad de transformar espacios humanos y culturales”, afirma.
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Santos también comparte sobre su faceta como docente universitario, y cómo integra sus conocimientos musicales al momento de enseñar a otros jóvenes apasionados por el arte.
“Para mí la docencia y la práctica artística no pueden separarse. Yo siento que tienen que estar a la par. Mi experiencia como músico activo me permite llevar al aula una visión más real y humana de la música. No solamente desde la teoría, sino también desde la experiencia escénica, la interpretación, la escucha y, por supuesto, el trabajo colectivo", agrega Santos, quien a lo largo de los años ha seguido a referencias como Johann Sebastian Bach, Charlie Parker, John Coltrane, Wayne Shorter, Bill Evans, Chick Corea, Peter Bersin, Joe Paz, Jamie Owsley, entre otras figuras.
"Y como docente de la Universidad Nacional Autónoma de Honduras, aquí en Campus Cortés, siempre he procurado que los estudiantes comprendan que la música es un proceso vivo y, por supuesto, en constante evolución. Muchas veces comparto experiencias relacionadas con arreglos, composiciones, improvisación o trabajo de ensamble para que puedan entender cómo funciona realmente el mundo musical fuera del aula”, explica Santos, quien asegura que el legado que le gustaría dejar es “la idea de que el arte y la educación puede construir comunidad y sensibilidad en una sociedad”.
También agrega que:
"Me gustaría contribuir al fortalecimiento de una cultura musical más amplia y diversa en Honduras. Como docente, yo pienso, bueno, deseo que mis estudiantes comprendan que la música puede ser una herramienta de transformación humana, disciplina y pensamiento crítico. Y como músico, me gustaría ayudar a consolidar una escena artística seria, abierta y colaborativa, donde las nuevas generaciones tengan más espacios, más intercambios y más posibilidades de desarrollo de las que quizás nosotros tuvimos en su tiempo".
Jazz Guitar Trío y su identidad
Jazz Guitar Trío nació como parte de un proceso de investigación y estudio de maestría de Santos Valladares. Asimismo, el artista tenía la intención de desarrollar en San Pedro Sula un formato de trío musical poco común en la ciudad.
"La guitarra es la voz principal y lo interesante es que la guitarra hace el papel melódico y armónico, y se complementa con el contrabajo y con la batería. Y es un proyecto que busca unir tradición y modernidad dentro del jazz, puesto que en este género, bueno, en esta agrupación, no utilizamos generalmente saxofón. Sin embargo, siempre que se necesita, invitamos a un saxofonista. Nuestra identidad combina elementos del jazz clásico, contemporáneo, pero también influencias latinoamericanas, académicas y culturales", explica Valladares sobre identidad musical del grupo.
"Más allá de los conciertos, pues, buscamos crear un espacio de intercambio artístico colaborativo entre músicos y promoción de música original hondureña, que es donde estamos creando nuestra propia música original", enfatiza.
Jazz Guitar Trío se presentará este jueves 30 de abril en La Casa de la Cultura a partir de las 5: 00 pm. Este mismo día, pero a las 9: 00 pm el grupo tocará en el bar y restaurante Lúpulus.
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