San Pedro
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La producción de agua en los pozos que abastecen San Pedro Sula se habría reducido hasta en 75% desde que fueron perforados en 1987, advierten ambientalistas.
Un proyecto de ley busca declarar la zona, en el noreste de la capital industrial, como Área de Usos Múltiples y crear el Parque Metropolitano de Sula. Sin embargo, especialistas advierten que proteger solo el campo de pozos no será suficiente: el verdadero reto es conservar todo el sistema de recarga hídrica de San Pedro Sula.
El agua que sale de una llave en San Pedro Sula parece un recurso cotidiano, casi garantizado. Pero debajo de las calles, colonias, carreteras y grandes construcciones de la ciudad se libra una batalla silenciosa: la lucha por conservar el agua que permitirá abastecer a las próximas generaciones.
La ciudad está sobre un enorme sistema de aguas subterráneas: un acuífero. Parte de esa reserva se encuentra en el noreste, en la zona conocida como acuífero de Sunseri, con una extensión de más de 700 manzanas de tierra. Allí existe un campo de pozos que fueron perforados en 1987.
También existen otros campos de pozos en Chamelecón y Chotepe, pues los sampedranos consumen el 65% de agua subterránea, según datos de la concesionaria Aguas de San Pedro.
La ingeniera civil y ambientalista Diana Betancourt, quien ha realizado estudios sobre el sistema hídrico de San Pedro Sula, explica que cuando los pozos de Sunseri fueron perforados tenían un rendimiento aproximado de 100 litros por segundo cada uno.
Ahora, de acuerdo con los análisis a los que ha tenido acceso, la producción habría descendido a unos 25 litros por segundo por pozo. “Se han bajado el 75% de la producción de agua”, advierte Betancourt.
El dato retrata un problema que va mucho más allá de cuatro pozos. Para la especialista, es una señal de lo que está ocurriendo con todo el sistema de recarga del acuífero que sostiene una buena parte de San Pedro Sula.
San Pedro Sula no está simplemente cerca de una fuente de agua subterránea. La ciudad está asentada sobre un gran acuífero, explica Betancur, pues el campo de pozos de Sunseri es solo una parte de ese sistema.
“En cualquier lado que usted haga una perforación va a encontrar agua, en algunas zonas con menos rendimiento y en otras zonas con más rendimiento”, señala la ambientalista, quien recuerda que un estudio hidrogeológico elaborado por Lotti Associati en 2002 promovió que la ciudad se encuentra sobre un acuífero.
A su juicio, el problema es que el crecimiento urbano está modificando las condiciones que permiten que ese recurso se renueve.
"Cada techo, carretera, estacionamiento, urbanización o superficie pavimentada que sustituye el suelo natural reduce la cantidad de agua de lluvia que puede infiltrarse hacia el subsuelo. La ciudad gana infraestructura, pero el acuífero pierde superficies por donde puede recargarse y a ello se suma la presión sobre las zonas naturales de la montaña de El Merendón, consideradas fundamentales para la recarga del sistema hídrico", dice.
Para la ambientalista, el esfuerzo debe enfocarse en proteger El Merendón porque de ahí se recarga el gran acuífero de la ciudad.
En medio de este escenario, la diputada de Cortés, Gloria Yasmin Meza Erazo, presentó ante el Congreso Nacional un proyecto de decreto denominado “Ley para la Declaratoria del Área de Usos Múltiples Sunseri y Ejecución del Parque Metropolitano de Sula”.
La propuesta pretende elevar la protección del acuífero de Sunseri al rango de ley y declarar de prioridad nacional, utilidad pública e interés social la protección del área.
El proyecto plantea que el polígono de la zona de influencia de los pozos de Sunseri sea declarado Área de Usos Múltiples “Sunseri”, bajo la legislación hondureña de áreas protegidas.
La zona tendría como límites la margen derecha del río Blanco al norte; la margen izquierda del río Bermejo y la calle hacia la aldea El Carmen al sur; la colonia Paseo Las Fuentes al este; y, al oeste, los ríos Bermejo y Santa Ana, el bordo Bográn, Sitra-Alus, colonia Bográn y residencial Miravalle.
La propuesta no plantea simplemente cerrar el área. Su apuesta es combinar conservación, recuperación ambiental y espacios públicos.
El proyecto de ley propone dividir el área en dos grandes zonas. La primera sería una Zona Núcleo de Protección Absoluta, correspondiente a los radios de exclusión de los pozos, conos de depresión y áreas identificadas como de protección de aguas pluviales. En ese sector no se permitiría el acceso masivo ni la construcción de infraestructura, con el objetivo de preservar la capacidad natural de infiltración.
La segunda sería una Zona de Amortiguamiento y Uso Público, destinada al esparcimiento familiar, educación ambiental, arborización, senderismo y deporte controlado.
Así, el Parque Metropolitano de Sula tendría una doble función: convertirse en un espacio para los sampedranos y, al mismo tiempo, ayudar a preservar una zona estratégica para el agua.
La propuesta establece, además, que las obras que eventualmente se realicen deberán utilizar materiales permeables. Aceras, senderos, ciclovías y estacionamientos no podrían construirse con concreto tradicional, asfalto u otros materiales que sellen el terreno e impidan la infiltración.
También se prohíbe el uso de materiales que puedan contaminar el agua subterránea y se establecen restricciones para cualquier infraestructura privada en el subsuelo.
El proyecto también pretende poner freno al desarrollo habitacional, comercial e industrial dentro del área delimitada. La propuesta establece, además, la prohibición de emisión de licencias ambientales y permisos de construcción para este tipo de desarrollos dentro del polígono protegido.
El proyecto recuerda que San Pedro Sula ya cuenta con instrumentos técnicos que advierten sobre este riesgo. Uno de ellos es el Plan de Desarrollo Municipal, que contempla la creación del Parque Metropolitano de Sula como mecanismo de amortiguamiento ambiental.
Además, la municipalidad cuenta con un Reglamento para la Protección de la Zona de Pozos de Sunseri, elaborado con participación de equipos técnicos municipales y posteriormente revisado y validado por el consorcio IBI Group-Foa-Saybe y Asociados.
También el Plan Municipal de Desarrollo Sostenible identifica la pérdida de áreas con capacidad de infiltración y advierte sobre el riesgo provocado por la presión inmobiliaria e industrial.
Es decir, el problema no es que San Pedro Sula desconozca lo que debe proteger. El desafío es convertir esos instrumentos técnicos en acciones capaces de resistir el crecimiento de la ciudad.
Ante la iniciativa de la diputada, Diana Betancourt recuerda que en 1995, cuando la División Municipal de Aguas (Dima) tenía a su cargo el manejo del agua de San Pedro Sula, se propuso a la Corporación Municipal comprar los terrenos donde se encuentran los pozos de Sunseri.
"Se realizó una cotización pero, no hubo recursos para concretar la compra. La idea era crear un parque metropolitano que permitiera proteger la zona y, sobre todo, el campo de pozos", dijo.
Para Betancourt, crear el parque es una medida positiva, pero insuficiente si se observa el problema desde una perspectiva hidrogeológica. Ese campo de pozos es solo un pedacito de todo el acuífero con el cual se abastece la ciudad, advierte.
La ambientalista considera que uno de los principales riesgos para el futuro del agua está en el crecimiento urbano hacia el norte de San Pedro Sula. Betancourt recuerda que también existe el campo de pozos de Chamelecón, con seis pozos perforados en 1987 como parte del plan maestro de agua potable de la ciudad.
A ello se suman pozos individuales utilizados por la concesionaria Aguas de San Pedro en diferentes sectores de la ciudad. Una de las novedades de la iniciativa presentada en el Congreso es que no se limita a declarar protegida la zona. También propone crear un esquema de financiación.
El proyecto, de aprobarse, facultaría al Poder Ejecutivo, a través de la Secretaría de Finanzas, para establecer una partida presupuestaria especial y plurianual destinada a la adquisición o expropiación de los terrenos privados que permanezcan dentro del área.
También plantea que Condepor pueda canalizar recursos para las áreas deportivas y recreativas autorizadas en el plan de manejo.
Además, abre la posibilidad de gestionar fondos verdes y préstamos concesionales ante organismos como el BCIE, BID y Banco Mundial, vinculados con adaptación al cambio climático, resiliencia hídrica e infraestructura verde.
La propuesta contempla incluso la creación de una comisión coordinadora integrada por la Municipalidad de San Pedro Sula, ICF, Serna, Condepor, el Colegio de Profesionales Forestales de Honduras, el Colegio de Arquitectos de Honduras y la Cámara de Comercio e Industrias de Cortés
Para Betancourt, el proyecto representa una oportunidad, pero debería tener una visión todavía más amplia.
La ambientalista considera que, ante las limitaciones económicas de la municipalidad, el Gobierno central debería participar directamente en la adquisición de los terrenos destinados al parque y posteriormente asignarlos al municipio.
“No tiene sentido que se haga toda una legislación y que como ciudadanos estemos pagando por pedacitos la expropiación de esos terrenos”, plantea. Su propuesta es que el Estado contribuya a comprar el área y la transfiera a la municipalidad como patrimonio natural de la ciudad.
Pero, sobre todo, insiste en que la protección no puede terminar en los límites de Sunseri. Porque proteger cuatro pozos no equivale a proteger el agua de San Pedro Sula.
El campo de pozos es apenas una ventana hacia un sistema mucho más grande, cuya salud depende de la montaña, de los ríos, de los suelos y de las áreas donde la lluvia puede infiltrarse.
José Antonio Rivera, regidor y miembro de la Comisión de Tierras de la Municipalidad de San Pedro Sula, explica que la zona de Sunseri ya cuenta con una reglamentación especial para el desarrollo.
“No es que no se pueda” construir, señala, pero existen terrenos privados de más de 108 manzanas donde no se permite el desarrollo, mientras que en otras áreas las construcciones deben sujetarse a una reglamentación especial contemplada en el Plan Maestro de Desarrollo Municipal.