La intención publicada por el Instituto de Conservación Forestal (ICF) relativa a redefinir los límites y recategorizar la zona de reserva del pulmón vegetal, que actualmente comprende 39,976.71 hectáreas, fuente vital de abastecimiento de agua para San Pedro Sula y comunidades aledañas, la recarga hídrica del acuífero del valle de Sula, además de desempeñar un factor climático importante, traspasando el control administrativo a ese ente en vez de la Corporación Municipal local, ha puesto en alerta a las organizaciones ambientalistas y la comunidad en general, comprendiendo las repercusiones negativas que tal iniciativa implica para la salud y calidad de vida de más de un millón de compatriotas.
Si bien el decreto legislativo 46-90 protege las áreas generadoras del vital líquido bajo responsabilidad y competencia de la municipalidad sampedrana, también lo es que el acuerdo 092-2025 plantea derogar el decreto 46-90, trasladando al ICF la administración del área protegida.
El peligro inminente radica en la destrucción del curso alto del agua y su contaminación. Recuérdese lo recientemente ocurrido en Ceibita, donde un camión cisterna cargado de cianuro, veneno letal, se volcó, derramando el contenido.
De llegarse a construir una carretera que atraviese el manto acuífero por el centro, las repercusiones ambientales serán altamente negativas. El agua de los mantos acuíferos de San Pedro Sula caen y se escurren en el área protegida de El Merendón. Su superficie natural es porosa, constituida por arenillas. Las raíces de los árboles permiten su absorción para luego soltarla, escurriéndose bajo el suelo, formando ríos subterráneos.
Durante años se ha expuesto la superficie en que se forman tales ríos subterráneos al pie de la montaña para la edificación de residencias y edificios de apartamentos, con ello desestabilizando el filtrado, contaminando el agua en sus fuentes.
La corrupción en el otorgamiento de tales permisos de construcción ha sido y es manifiesta.
La Coalición Ambiental, conformada por geólogos, gremios profesionales, ambientalistas, ingenieros forestales, biólogos y grupos de voluntarios, presentaron ante el Instituto de Conservación Forestal (ICF) la primera oposición formal contra la redefinición y recategorización de la montaña de El Merendón como parque nacional.
Las exposiciones y declaraciones de la ingeniera y ambientalista Diana Betancourt y Leonardo Pineda, representante de Guardianes de El Merendón, constituyen voces de alerta oportuna que no pueden ser ignoradas, todo lo contrario.
Actualmente restan aproximadamente dos semanas para presentar escritos de oposición y ya fue ingresado el primero, el cual será analizado en los próximos días.
Las organizaciones opuestas a tal pretensión aspiran a impugnar el acuerdo 092-2025, plantear una nueva normativa centrada en recuperar las hectáreas pérdidas (1,575, tras excluir el área núcleo del Parque Nacional Cusuco), proteger la subcuenca de Manchaguala e impedir actividades económicas de carácter lucrativo que pongan en riesgo la reserva.