Baches de distintos tamaños deterioran calles y avenidas de sectores céntricos de San Pedro Sula, obligando a conductores de vehículos particulares y del transporte público a realizar maniobras para esquivarlos y evitar daños en llantas, rines y sistemas de suspensión.
El mal estado de las vías se ha convertido en una dificultad cotidiana para quienes circulan por estas zonas. Conductores, peatones y comerciantes han llamado en distintas ocasiones a las autoridades para que se atienda el deterioro de las calles.
Durante un recorrido realizado por LA PRENSA se constató la presencia de numerosos agujeros y tramos deteriorados que dificultan la circulación, especialmente cuando los conductores deben reducir la velocidad o cambiar de trayectoria para evitar caer en los baches.
Jorge Meras, uno de los ciudadanos consultados, señaló que el problema no es reciente y que las condiciones de las vías han empeorado con el paso de los años.
“Este es un problema que viene de años, nada nuevo ni reciente, pero cada día se ve peor. Los motoristas tienen que esquivar o ver cómo hacen para cuidar sus vehículos; hasta los mismos choferes de buses rapiditos tienen que maniobrar”, manifestó.
El deterioro de las calles se suma a otros problemas que afectan a quienes permanecen o transitan por estos sectores.
Cuando llueve, el agua se acumula en los baches y genera condiciones que dificultan identificar la profundidad de los agujeros. Además, vecinos y comerciantes señalan la presencia de malos olores provenientes del agua estancada.
El problema también se presenta cuando establecimientos cercanos realizan labores de limpieza y el agua termina corriendo hacia las calles, donde permanece acumulada debido a las condiciones de la superficie.
Ante la falta de reparación, algunos pobladores han recurrido a soluciones improvisadas. Durante el recorrido se observó que ciertos baches han sido rellenados con basura y desperdicios de construcción.
La intención, según los usuarios, es disminuir la profundidad de los hoyos y evitar que los vehículos sufran daños al pasar por ellos.
Las dificultades también alcanzan a quienes se movilizan a pie. En algunos puntos, las aceras se encuentran ocupadas por vendedores informales, lo que obliga a los peatones a caminar por la calle.
De esta manera, conductores y peatones terminan compartiendo un espacio reducido, aumentando las dificultades para circular. Los ciudadanos esperan que las autoridades municipales atiendan las calles que presentan mayor deterioro y que se busquen soluciones tanto para los baches como para los problemas de drenaje y ocupación de las aceras.