La crisis en la recolección de basura en San Pedro Sula ha dejado de reflejarse únicamente en calles y colonias.
Ahora también alcanza los principales ríos y canales de la ciudad, donde se acumulan diariamente toneladas de desechos sólidos, aumentando el riesgo de inundaciones durante la temporada de lluvias y profundizando una problemática ambiental y sanitaria.
En distintos sectores de la ciudad, los vecinos denuncian que la basura permanece durante días e incluso semanas sin ser recolectada. Como consecuencia, parte de esos residuos termina en quebradas, canales pluviales y ríos, arrastrados por el viento, los animales o las lluvias.
El agua ya casi no se observa en algunos tramos de los ríos Chamelecón, Piedras, Bermejo y Blanco. Bolsas plásticas, botellas, llantas, muebles en desuso y otros desperdicios cubren los cauces, una escena que hace algunos años era aislada y que hoy se ha convertido en parte del paisaje urbano.
Según datos de la Dirección Supervisora de Servicios Especializados (Dsse), dependencia municipal encargada de supervisar los contratos de los servicios públicos concesionados, en San Pedro Sula se generan aproximadamente 1,100 toneladas de desechos sólidos al día. Estos residuos deben ser recolectados en calles, barrios, colonias y establecimientos comerciales para ser trasladados al relleno sanitario municipal.
Pero, los vecinos de distintos sectores aseguran que la frecuencia de recolección ha disminuido y que los desechos permanecen acumulados por varios días.
Esfuerzos aislados
Aunque la municipalidad realiza operativos de limpieza en conjunto con la empresa recolectora y ha anunciado sanciones para quienes arrojan basura en lugares no autorizados, los ciudadanos consideran que el problema persiste.
"Mire, es lamentable ver esos ríos llenos de basura; nunca se había visto tanto descuido. De nada sirve pagar tantos impuestos . La ciudad está sucia y lo primero es reconocer que existe un problema de parte de las autoridades", lamenta Mauricio Tinoco, residente de San Pedro Sula.
De su lado, la ambientalista Lilian Espinoza, advierte que cada bolsa de basura que termina en un río representa un obstáculo para el flujo natural del agua durante el invierno.
"Cada llanta o electrodoméstico abandonado aumenta el riesgo de que los drenajes colapsen y las inundaciones afecten nuevamente viviendas, comercios y carreteras. Lo que inicia como un problema de recolección termina convirtiéndose en una amenaza para toda la ciudad", señala.
Osmín Bautista, ingeniero hidráulico, explica que los ríos funcionan como vías naturales para evacuar el agua de lluvia. Cuando estos cauces son obstruidos por basura, disminuye su capacidad hidráulica y aumenta considerablemente el riesgo de desbordamientos, especialmente durante tormentas intensas.
A las afectaciones ambientales se suman los riesgos para la salud pública. Wilmer Madrid, médico, explica que la acumulación de basura favorece la proliferación de mosquitos, roedores y otros vectores de enfermedades. Además, los residuos orgánicos generan malos olores y contaminan el agua que continúa su recorrido hacia otros ecosistemas.
Para muchos ciudadanos, el problema ya deja de ser únicamente responsabilidad de quienes arrojan basura. Consideramos que también existe una falla en el sistema de recolección que requiere una respuesta inmediata.
"Acá tenemos responsabilidad todos, pero también recuerdo que durante la administración de Óscar Kilgore hubo una crisis de basura porque no les pagaban y llevaron los camiones llenos de desechos frente a la municipalidad. Parece que solo cuando el problema llega hasta las autoridades se toman decisiones", comenta Karen Méndez, maestra.
Un panorama preocupante
Las imágenes de cauces cubiertos por plástico, botellas y otros residuos evidencian el deterioro ambiental de una ciudad históricamente vulnerable a las inundaciones.
Especialistas coinciden en que recuperar los ríos exigirán fortalecer la recolección de basura en barrios y colonias, mejorar la fiscalización, promover la educación ambiental y asumir responsabilidades compartidas entre autoridades y ciudadanía.
La situación se agudiza cuando llueve y preocupa que pasen los días sin una solución pues la cantidad de basura que llega a los ríos incrementa y eleva el riesgo de nuevas inundaciones.
Las autoridades hacen un llamado a los sampedranos para contribuir a no arrojar basura en los ríos y canales.
La crisis de la recolección de desechos ya no es únicamente un problema de limpieza urbana: también representa un desafío ambiental, sanitario y de gestión pública para San Pedro Sula y las autoridades están obligadas a trabajar en ello.