La primera asamblea municipal del partido Libertad y Refundación, Libre, en San Pedro Sula terminó exhibiendo mucho más que las diferencias naturales de cualquier organización política.
La militancia tomó la palabra para expresar frustraciones acumuladas, reclamos por decisiones internas y críticas al manejo del partido.
Sin embargo, un minuto y medio bastó para convertir la reunión en tendencia nacional, cuando una militante encaró a la diputada Scherly Arriaga y le lanzó una frase que resumió el malestar de una parte de la base: "Usted es la más odiada".
La escena no solo abrió una confrontación pública entre Arriaga y la diputada Linda Donaire, sino que dejó al descubierto una discusión mucho más profunda: el desgaste del liderazgo de Libre en San Pedro Sula y el departamento de Cortés.
Mientras la dirigencia insiste en que no existe ninguna crisis, dirigentes, exaspirantes a cargos de elección popular y autoridades municipales partidarias reconocen que el partido arrastra resentimientos, exclusiones y errores que todavía no han sido corregidos.
Ramón Barrios, coordinador municipal de Libre en San Pedro Sula, sostiene que la asamblea fue un ejercicio democrático y lamenta que únicamente se viralizará el momento de mayor confrontación.
Recuerda que fue la primera reunión municipal en trece años, con representación de todas las corrientes internas, donde decenas de militantes hicieron uso de la palabra y se aprobaron resoluciones políticas sobre diversos temas nacionales.
Para Barrios, los reclamos forman parte de un proceso normal de revisión después de una derrota electoral. y no como una fractura interna.
Sin embargo, las opiniones de otros referentes del partido muestran una lectura distinta y consideran que refleja un resentimiento muy marcado de las bases.
Anunció que se publicará en los próximos dias las decisiones tomadas en la asamblea que reunió a más de 300 personas y una de las acciones inmediatas es una manifestación para el próximo sábado en el Monumento a la Madre para protestar por varios temas entre ellos la privatización de la Enee.
El exaspirante a la alcaldía sampedrana, Rodolfo Pastor, considera que la asamblea dejó un mensaje inequívoco: la militancia responsabiliza a la conducción política por los resultados obtenidos en la última elección.
"Quedó claro que existe un resentimiento muy marcado por parte de la militancia y de la base", afirma.
Sostiene que aún no observa voluntad real para rectificar el rumbo y que el liderazgo departamental continúa concentrado en un reducido grupo que limita la participación democrática.
Para Pastor, cualquier intento de reconstrucción pasa inevitablemente por una renovación de la dirigencia tanto municipal como departamental en Libre.
"Hay liderazgos que tienen que hacerse a un lado para que otros asuman nuevas responsabilidades. Si el partido no permite esos relevos, estamos condenados a repetir los mismos errores y volver a la derrota", destaca.
Meritocracia falsa
El regidor y excandidato a alcalde Rodolfo Padilla coincide en que el principal problema no es generacional, sino cultural. Considere que Libre ha construido una estructura de exclusión donde incluso sectores del mismo partido terminan marginándose entre sí.
"No existen procesos de incorporación de nuevas fuerzas; al contrario, existe una exclusión permanente".
Padilla define esa dinámica con una frase que comienza a repetirse dentro de algunos sectores del partido. "Existe una meritocracia falsa pues lo que se repite es "Yo estuve en las urnas y vos no", "Yo luche en la izquierda universitaria y vos no." y así se van excluyendo asegura.
Advierte que mientras no exista apertura para nuevas personas y para reconocer capacidades distintas sin ese tipo de "meritocracia", será difícil recuperar la confianza de sectores que hoy permanecen alejados del partido.
Padilla Sunseri dice que esta exclusión tiene que romperse, líderes hay, hay gente buena y capaz pero, para lograr el éxito se necesita cambiar la mentalidad de exclusión con la que están jugando.
El conflicto que evidenció la fractura partidaria
La confrontación entre Scherly Arriaga y un militante fue apenas el inicio. Posteriormente, la diputada acusó públicamente a su compañera de bancada Linda Donaire y a su esposo Víctor Ordóñez de utilizar a la militante para atacarla políticamente.
Arriaga anunció que acudiría a distintas instancias para denunciar lo que calificó como violencia política en su contra. La respuesta de Donaire no tardó. Negó cualquier participación en el incidente, rechazó las acusaciones y aseguró haber recibido amenazas contra ella y su familia.
Mientras que en un audio la activista que increpó a Arriaga dijo através de un audio que no es monigote de nadie y se desligó de Donaire.
Lo ocurrido terminó trasladando una diferencia interna desde una asamblea partidaria hasta las redes sociales, profundizando la percepción de división.
Para la exdiputada Silvia Ayala, las críticas no deben interpretarse como una ruptura. Considere que precisamente la esencia de Libre ha sido permitir que la militancia cuestione a sus dirigentes cuando consideran que han incumplido compromisos.
Recuerda que durante la asamblea hubo numerosas intervenciones, autocríticas y análisis sobre los errores que llevaron al resultado electoral adverso, aunque el debate público se concentró únicamente en el momento viral.
Ayala rechaza que existe una crisis y sostiene que Libre no funciona bajo esquemas verticales donde la dirigencia impone silencio a las bases.
Explicó que durante la asamblea se planteó que no se ha sentido la presencia de Libre en la Corporación Municipal con una crítica constructiva o con posicionamiento en momentos claves donde se han discutido temas de ciudad.
Una crisis mas allá de las redes
La realidad en San Pedro Sula es una sola por un lado, la dirigencia insiste en que solo atraviesa un proceso normal de evaluación posterior a una derrota. renovación y una militancia profundamente inconforme.
Paradójicamente, ambas posiciones coinciden en un punto: durante la asamblea se reconoce que hubo errores.
Mientras unos consideran suficientes abrir espacios para escuchar reclamos, otros creen que la única salida pasa por cambiar los liderazgos que han dirigido el partido durante los últimos años.
Hoy la interrogante ya no parece ser si existieron errores, porque incluso los dirigentes lo reconocen. La verdadera discusión es si quienes condujeron al partido durante la última derrota están dispuestos a ceder espacios, abrir la participación y renovar la conducción política.
Por ahora, la dirigencia sostiene que no hay crisis. Sin embargo, los reclamos expresados por la militancia, las denuncias de exclusión, el llamado a sustituirs y las confrontaciones públicas entre figuras del mismo partido reflejanntes que, en San Pedro Sula y Cortés, la discusión ya no gira únicamente alrededor de una derrota electoral.
También esta en el tapete el futuro liderazgo de Libre y la forma en que pretenden llegar unidos a los próximos procesos políticos.