Entre betún, cepillos y cajas de lustrar, los lustradores de zapatos de San Pedro Sula celebraron este 5 de agosto el Día del Lustrador, orgullosos de preservar un oficio tradicional que ha acompañado la historia comercial de la ciudad y que continúa siendo el principal sustento de decenas de familias.
Cada mañana, los trabajadores instalan sus tradicionales cajas de lustrar en la cuarta avenida, entre la primera y segunda calles del barrio El Centro, frente al antiguo Gran Hotel Sula, donde durante años han atendido a generaciones de sampedranos.
Aunque el flujo de clientes ya no es el mismo de décadas atrás, los lustradores continúan ofreciendo un servicio basado en la atención personalizada, la confianza y el cuidado del calzado.
La mayoría de quienes integran el gremio son adultos mayores que, además de obtener su sustento diario, conservan una tradición que forma parte del patrimonio cotidiano de la capital industrial.
José Andino, de 70 años, asegura que el trabajo le ha permitido mantenerse activo y sentirse útil. Desde 2002 ocupa uno de los puestos del centro de la ciudad.
"Siempre y cuando uno tenga salud y la voluntad de trabajar, uno trabaja. Tengo 70 años y estoy acostumbrado a trabajar. Me siento mal si me quedo en la casa; ya a la una de la tarde estoy aquí en mi trabajo", expresó a LA PRENSA.
Otro de los lustradores es Florencio Leiva de 66 años, quien comenzó a trabajar cuando apenas tenía seis. Para él, la experiencia de los adultos mayores sigue siendo un aporte importante para la sociedad.
"La tercera edad debe ser un baluarte para muchas cosas. Tal vez ya no tengamos la misma fuerza, pero la inteligencia, el conocimiento y la experiencia nadie nos los puede quitar", afirmó.
Los lustradores reconocen que ejercer este trabajo implica largas jornadas que superan las diez horas diarias, muchas veces bajo altas temperaturas. A ello se suma la disminución constante de clientes y la ausencia de jóvenes interesados en aprender el oficio.
También lamentan que, pese a los años de servicio que han brindado a la ciudad, no han recibido apoyo de instituciones públicas o privadas para mejorar sus puestos de trabajo o fortalecer la actividad.
Aun así, aseguran que seguirán instalándose cada día en el centro de San Pedro Sula mientras la salud se los permita.
En el marco de la celebración de su día, hicieron un llamado a los sampedranos para respaldar este oficio tradicional, que continúa siendo la principal fuente de ingresos para decenas de adultos mayores y una de las estampas más representativas del centro histórico de la ciudad.