Tegucigalpa. Honduras tiene 7,623,490 personas en edad de trabajar, pero poco más de la mitad participa activamente en el mercado laboral. La más reciente Encuesta Permanente de Hogares de Propósitos Múltiples (EPHPM) muestra que 4,085,577 personas integran la fuerza de trabajo del país, equivalente a una tasa de participación de 53.6%.
Los datos corresponden a la LXXXIV edición de la encuesta, levantada por el Instituto Nacional de Estadística (INE) en 2026, y permiten dibujar una fotografía amplia de la población hondureña, de su relación con el trabajo y de las condiciones económicas de los hogares.
La encuesta con datos actuales del panorama hondureño comprendió del 10 de junio al 20 de julio y del 27 de julio al 2 de agosto de 2026, y se realizó a un costo de 14 millones de lempiras.
Dentro de la fuerza laboral, 3,795,263 personas están ocupadas, mientras que 290,314 se encuentran desocupadas. La tasa de desocupación se ubicó así en 7.1%, frente al 4.9% reportado en 2025.
La encuesta también evidencia que una parte importante de la población en edad de trabajar permanece fuera del mercado laboral. Para 2026, este grupo ascendió a 3,537,913 personas. El esquema utilizado por el INE establece que 5% de esta población corresponde a fuerza de trabajo potencial y 95% a población inactiva.
La estructura del empleo muestra además un peso importante del sector privado. De acuerdo con la encuesta, 53.3% de las personas ocupadas trabaja en el sector privado, mientras 29.1% lo hace por cuenta propia. El sector público representa 6.7% de los ocupados; el trabajo doméstico, 3.5%; el trabajo familiar, 3.4%, y los contratistas dependientes, 4%.
La población ocupada es, en su mayoría, relativamente joven. El 45.2% tiene entre 15 y 35 años, mientras otro 43% se encuentra entre los 36 y 59 años. Las personas de 60 años o más representan 11.8% de quienes tienen una ocupación.
También existen diferencias por sexo dentro del mercado de trabajo. De los 3.79 millones de ocupados contabilizados por la encuesta, 63.8% corresponde a hombres y 36.2% a mujeres.
En cuanto al nivel educativo de la población con empleo, más de la mitad, 56.7%, posee educación básica. Otro 21.2% cuenta con educación media, 13.4% tiene estudios superiores y 7.5% aparece registrado sin nivel educativo.
Ingresos muestran aumento
Uno de los principales cambios que recoge la encuesta está relacionado con los ingresos provenientes del trabajo.
El ingreso promedio mensual de las personas ocupadas pasó de L9,682 en 2025 a L10,356 en 2026, lo que representa, según el propio INE, un aumento de 6.9%.
Sin embargo, el promedio varía dependiendo de la zona donde reside la persona. En el área urbana, el ingreso por trabajo alcanza L12,167 mensuales, mientras que en el área rural se ubica en L7,609.
45.2%
de las personas
ocupadas tiene entre 15 y 35 años. Otro 43% corresponde al grupo de 36 a 59 años y 11.8% tiene 60 años o más.
La categoría ocupacional también marca diferencias. Los empleados públicos tienen el mayor ingreso promedio entre los grupos que detalla el informe, con L17,576 mensuales. Les siguen los empleados del sector privado, con L10,570, y quienes trabajan por cuenta propia, con L9,776.
En el caso del servicio doméstico, el promedio mensual registrado por la encuesta es de L5,628.
La actividad económica también permite observar dónde se concentra buena parte de la mano de obra hondureña. El comercio representa 23.1% de las personas ocupadas, seguido por agricultura, ganadería, silvicultura y pesca, con 19.9%.
La industria manufacturera concentra 11.6% y la construcción 10.6%. En conjunto, estos cuatro sectores representan 65.1% del empleo nacional, según los resultados presentados por el INE.
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Economía de los hogares
La encuesta no se limita al salario que obtiene una persona por su ocupación. También mide el ingreso disponible dentro de los hogares y toma en cuenta otras fuentes como pensiones, jubilaciones, alquileres, remesas, ayudas familiares, bonos e ingresos en especie.
Bajo esa medición, el ingreso per cápita del hogar fue de L4,884 mensuales por persona en 2026, prácticamente estable respecto a los L4,864 reportados el año anterior.
La diferencia territorial vuelve a ser marcada. En el área urbana, el ingreso per cápita alcanzó L6,035 mensuales, mientras que en los hogares rurales se situó en L3,164 por persona.
Un año antes, esos valores habían sido de L6,077 en las ciudades y L3,172 en las zonas rurales, por lo que los resultados de 2026 muestran niveles muy similares a los observados en 2025.
53.3%
del empleo
corresponde al sector privado, la categoría ocupacional con mayor participación en el país.
El INE utiliza estos ingresos para determinar cuántos hogares tienen recursos suficientes para cubrir una canasta básica definida por la metodología de línea de pobreza.
En el área urbana, el costo per cápita utilizado como línea de pobreza fue de L5,515.2 mensuales, mientras en el área rural fue de L2,812.5. La encuesta señala que esta línea se actualiza en términos nominales utilizando el Índice de Precios al Consumidor.
La canasta alimentaria empleada para esta medición considera un requerimiento promedio de 2,200 kilocalorías diarias por persona y está estructurada con una lista de 30 productos alimenticios con ponderaciones distintas para el área urbana y rural.
Seis de cada 10 hogares bajo la línea de pobreza
Con esa metodología, el INE estima que 61.1% de los hogares hondureños está en condición de pobreza en 2026, mientras 38.9% se clasifica como no pobre.
Dentro del total nacional, 21.3% de los hogares se encuentra en pobreza relativa y 39.7% en pobreza extrema.
El porcentaje global registra un aumento frente a 2025, cuando la pobreza alcanzaba al 60.1% de los hogares. La pobreza extrema también pasó de 38.3% a 39.7% en ese mismo período.
Al revisar los resultados por territorio, las diferencias son menores en el porcentaje general de pobreza entre las áreas urbana y rural, aunque cambia considerablemente su composición.
En las ciudades, 60.4% de los hogares está en pobreza: 27.7% en pobreza relativa y 32.7% en extrema. En el área rural, el porcentaje total alcanza 62%, pero la pobreza extrema representa 50.2% de todos los hogares.
San Pedro Sula presenta los mejores resultados entre los dominios específicos incluidos en el cuadro de la encuesta: 53.7% de los hogares aparece clasificado como no pobre, mientras 46.3% está bajo la línea de pobreza.
En el Distrito Central ocurre lo contrario: 47.4% se clasifica como no pobre y 52.6% como pobre. En el resto de las zonas urbanas del país la pobreza alcanza 65.4%.
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Brecha entre los ingresos
La encuesta también permite observar cómo se distribuyen los recursos entre los distintos estratos económicos del país.
Para ello divide los hogares en cinco grupos o quintiles según su nivel de ingreso. En 2026, el ingreso per cápita del 20% de los hogares con menores ingresos fue de L599.8 mensuales por persona, mientras que en el quintil de mayores ingresos llegó a L13,120.
La diferencia significa que el ingreso per cápita del quintil más alto es 21.8 veces mayor que el correspondiente al quintil de menores ingresos, según destaca el propio informe.
Otro indicador utilizado para observar esa distribución es el coeficiente de Gini. Este pasó de 0.50 en 2025 a 0.51 en 2026. El informe señala además que aproximadamente 95% de la población acumula cerca de 77.4% del ingreso, mientras el 5% restante concentra más de 20%.
Más de dos millones con problemas de empleo
La fotografía laboral incluye además a personas que, aun teniendo trabajo, enfrentan problemas relacionados con su ocupación.
El INE contabiliza 2,077,483 personas con problemas de empleo, cifra que comprende a desocupados, subocupados y personas que forman parte de la llamada fuerza de trabajo potencial.
Dentro de ese grupo hay 1,611,040 personas subocupadas. De ellas, 317,654 corresponden a subocupación por insuficiencia de tiempo, mientras 1,293,387 presentan subocupación por insuficiencia de ingresos.
A esa realidad se agregan 176,128 personas clasificadas como fuerza de trabajo potencial. De ellas, 128,672 son personas disponibles que no están buscando empleo y que el informe identifica como desalentadas, mientras otras 47,456 buscan trabajo, pero no están disponibles para incorporarse de inmediato.
Los resultados provienen de una muestra de 19,808 viviendas seleccionadas tanto en el área urbana como rural, con alrededor de 48,000 personas entrevistadas. El trabajo de campo se desarrolló durante 47 días entre junio, julio y agosto de 2026.
La encuesta permite realizar estimaciones a nivel nacional, urbano y rural, así como para el Distrito Central, San Pedro Sula, el resto urbano y los departamentos del país.
Anabel Gallardo, presidenta del Consejo Hondureño de la Empresa Privada (Cohep) dijo durante su visita a San Pedro Sula que los índice de empleo y desempleo revelados recientemente por el INE, son datos que no son nuevos, sino que se han mantenido en los últimos 15 años.
"Yo creo que a esto los gobiernos deberían ponerle atención porque es algo que no ha mejorado. Mi consejo es trabajar juntos, todos -gobierno, empresa privada, universidades, organizaciones internacionales que dan apoyo-, para ver cómo mejoramos", dijo. A su vez autocuestionó cómo es posible mejorar un índice de pobreza, y respondió que generando inversión.
"Que una familia tenga acceso a poder producir algo en el lugar donde vive, que podamos tener seguridad jurídica congruente, que podamos tener seguridad ciudadana, porque ese tema hace que muchos teman invertir y quedarse en el país", finalizó Gallardo.
Wilmer Banegas, subgerente de estadísticas socioeconómicas del INE, explicó que el país ha registrado una caída de empleos debido a problemas en el agro y negocios como los restaurantes que han tenido que dejar de operar en el país.
En este sentido, Henry Rodríguez, quien presenció la presentación de la nueva data de parte del INE, dijo que los números solo reflejan desesperanza e indican que "no vamos por el rumbo correcto". "Esta información debe servir al Gobierno para reflexionar y analizar por qué vamos hacia atrás, y retormar a un mejor futuro posible".