Cientos de mujeres jóvenes salen de sus casas con la esperanza de encontrar un empleo en las grandes ciudades, pero, al final del día regresan frutradas por no encontrar ningún tipo de oferta.
Marisela Benitez, de 22 años, comenzó a buscar un trabajo en enero y hoy, tres meses después, aún no ha encontrado una oportunidad laboral en San Pedro Sula.
"En Navidad estuve trabajando en una tienda, pero después quedé sin trabajo que era temporal. Desde enero he metido papeles en restaureantes y tiendas del centro y ni me llaman", dijo cuando continuaba la busqueda de un trabajo en el centro de San Pedro Sula.
En Honduras, de acuerdo con cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), "la fuerza de trabajo femenina asciende a 1,730,052 mujeres, de las cuales 1,612,526 se encuentran ocupadas en alguna actividad económica y 117,526 están desocupadas, es decir, buscaron activamente empleo sin lograr insertarse".
El INE estabece que "la tasa de participación femenina es de 43.1%, considerablemente inferior a la de los hombres (76.4%), lo que evidencia una brecha de más de 33 puntos porcentuales en la inserción al mercado laboral".
Esta situación no solo solo es un problema de Honduras, sino de gran parte de los países, de acuerdo con el informe Tendencias Sociales y del Empleo, publicado a inicios de año por el la Organización Internacional del Trabajo (OIT).
Según ese informe, “la probabilidad de que las mujeres formaran parte de la población activa fue 24.2 puntos porcentuales, más baja que la de los hombres, y la proporción de mujeres jóvenes que ni trabajan ni estudian ni reciben formación (ninis) fue 14,4 puntos porcentuales, más elevada que la de los hombres jóvenes".
“La tasa femenina de desempleo mundial es solo ligeramente superior a la masculina, de lo que se deduce que los principales obstáculos que enfrentan las mujeres guardan más relación con el acceso al mercado laboral que con la posibilidad de encontrar un empleo”, plantea la Organización Internacional del Trabajo.