Caminar por el centro de San Pedro Sula se ha convertido en una prueba de paciencia y, en algunos puntos, también de riesgo. Vehículos particulares, taxis y unidades del transporte público estacionados en aceras, esquinas, doble fila y zonas restringidas complican el tránsito y obligan a los peatones a bajar a la calle para poder avanzar.
En un recorrido realizado por Diario LA PRENSA se constató que el problema se repite en diferentes arterias del distrito comercial, entre ellas la tercera avenida, cuarta calle, quinta calle, sexta calle y sectores de la segunda avenida.
El estacionamiento indebido reduce el espacio disponible para circular y genera congestionamientos, especialmente en las horas de mayor movimiento. A esto se suma el riesgo para los peatones, quienes en varios puntos encuentran las aceras bloqueadas y deben caminar entre vehículos.
La situación afecta de manera particular a personas adultas mayores, niños y personas con discapacidad, quienes enfrentan mayores dificultades cuando los espacios destinados para el paso peatonal o las rampas se encuentran ocupados.
El problema no se limita a las aceras. Vehículos estacionados cerca de las esquinas dificultan la visibilidad de quienes circulan por las calles y aumentan el riesgo de colisiones.
En otros puntos, las unidades estacionadas en doble fila reducen los carriles disponibles y obligan a los conductores a realizar maniobras para continuar su recorrido.
La Ley de Tránsito establece restricciones para estacionar en lugares donde se dificulte la circulación o se ponga en riesgo la seguridad de las personas y otros vehículos. El artículo 99, numeral 8, contempla como falta menos grave estacionar sin causa justificada en lugares no permitidos, entre ellos aceras y otros espacios donde se obstaculice el tránsito. La multa vigente para esta infracción es de 400 lempiras.
Además, el Reglamento de Tránsito y Transporte del Municipio de San Pedro Sula establece que los vehículos no deben estacionarse a menos de cinco metros de una esquina o intersección y prohíbe hacerlo de manera que se obstruya la visibilidad, las aceras, rampas para personas con discapacidad, hidrantes y otros espacios restringidos.
El control del estacionamiento indebido involucra tanto a las autoridades nacionales de tránsito como a la administración municipal, aunque sus competencias y sanciones son distintas.
La Dirección Nacional de Vialidad y Transporte es la encargada de hacer cumplir la Ley de Tránsito. El subcomisionado Jairo Ramos explicó que los agentes sancionan a los conductores que incurren en este tipo de faltas.
Según Ramos, los agentes toman fotografías de los vehículos al momento de aplicar la sanción para dejar evidencia de la infracción y respaldar el procedimiento. El funcionario señaló que se han llegado a aplicar más de 100 multas diarias por este tipo de faltas, con sanciones de alrededor de 400 lempiras.
Por su parte, la Policía Municipal realiza operativos de ordenamiento en las calles de San Pedro Sula y tiene entre sus mecanismos la colocación de inmovilizadores, conocidos popularmente como “chachas”, además del retiro de vehículos en los casos que correspondan.
Pedro Martínez , jefe de la Policía Municipal, explicó que también se procede a inmovilizar vehículos estacionados en lugares prohibidos, como aceras, bocacalles, zonas cercanas a hidrantes y espacios destinados para el paso de personas con discapacidad.
“Se aplica el inmovilizador a los vehículos que parquean en lugares como aceras, bocacalles de avenidas, donde están los hidrantes y en el paso de personas con discapacidad”, indicó.
Martínez agregó que alrededor de 12 motocicletas asignadas a la Policía Municipal realizan recorridos constantes por el centro de la ciudad como parte de las labores de vigilancia y ordenamiento. Pese a los operativos y las sanciones, el estacionamiento indebido continúa siendo una escena cotidiana en el centro sampedrano.
Las filas de vehículos estacionados donde no corresponden terminan afectando a todos: el conductor pierde espacio para circular, el transporte público encuentra mayores dificultades para movilizarse y el peatón expuesto al tener que caminar por la calzada.
La problemática también plantea la necesidad de buscar soluciones que vayan más allá de las multas, como mejorar la señalización, ampliar las alternativas de estacionamiento y mantener controles permanentes en las zonas de mayor congestión.
Mientras estas no se consolidan, calles, aceras y esquinas del centro de San Pedro Sula continuarán siendo utilizadas como estacionamiento, pese a las medidas establecidas en la normativa vial.