¿Hasta cuándo alcanzará el agua subterránea de San Pedro Sula?

San Pedro Sula produce 80 millones de metros cúbicos de agua al año, pero el desperdicio y sectores no medidos amenazan el recurso hídrico. ¿Cuál es el papel de los acuíferos y cuáles sus principales amenazas?

  • Actualizado: 11 de agosto de 2026 a las 06:00 -
¿Hasta cuándo alcanzará el agua subterránea de San Pedro Sula?
San Pedro Sula, Honduras

Los ríos y fuentes que nacen en la cordillera de El Merendón registran cada verano una disminución de sus caudales.

Aunque el suministro de agua potable continúa garantizado, la mayor parte del abastecimiento de San Pedro Sula depende actualmente de los acuíferos, un recurso que enfrenta crecientes amenazas por la expansión urbana y la falta de protección de las zonas de recarga.

El fuerte verano ha provocado una disminución en los caudales de los principales ríos. Algunas quebradas prácticamente desaparecen y las piedras del cauce quedan expuestas por la falta de agua. Es una imagen que preocupa.

Mientras las fuentes superficiales pierden fuerza, existe otra reserva que mantiene funcionando a la ciudad y que permanece oculta bajo el suelo: los acuíferos.

Según datos de la concesionaria Aguas de San Pedro, el 65% del agua que consume más de un millón de habitantes de la capital industrial proviene del subsuelo. Es un recurso silencioso, invisible para la mayoría de la población, pero indispensable para abastecer viviendas, hospitales, escuelas, industrias y comercios.

Además, según la concesionaria, un sampedrano sigue consumiendo entre 270 y 350 litros de agua al día, pero en sectores no medidos y debido al desperdicio el consumo puede llegar de 400 a 500 litros diarios.

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Actualmente se registra una producción de 80 millones de metros cúbicos de agua al año en San Pedro Sula, según las mediciones de la concesionaria. La producción de agua potable es el proceso de captación y tratamiento del agua natural, pero al final no toda es medida y un buen porcentaje es desperdiciado.

Esa producción es equivalente a 80,000 millones de litros. Para dimensionarlo, esa cantidad llenaría aproximadamente 32,000 piscinas olímpicas. Es el volumen que sostiene anualmente el abastecimiento de viviendas, comercios, industrias, hospitales y otros usuarios de la ciudad.

Hace varias décadas, el agua superficial cubría gran parte de la demanda de la ciudad. Sin embargo, el crecimiento urbano, el aumento de la población, la expansión industrial y los efectos del cambio climático han reducido el margen.

Cada verano, los caudales disminuyen considerablemente. Las lluvias llegan más tarde, las temperaturas aumentan y los períodos secos son más prolongados. Aunque el sistema de abastecimiento sigue operando de manera eficiente, depende cada vez más del agua almacenada bajo tierra.

El 65% del agua que consume San Pedro Sula proviene de acuíferos, mientras los ríos de El Merendón reducen sus caudales y crecen las amenazas por invasiones, desperdicio y falta de protección.

El desperdicio el mayor enemigo

Paradójicamente, mientras los ciudadanos observan con preocupación los ríos secos, pocas personas conocen que el verdadero soporte del sistema hídrico de San Pedro Sula está en los acuíferos.

La interrogante ya no es si existe suficiente agua para atender la demanda actual, sino si las reservas podrán abastecer a la ciudad dentro de veinte o treinta años si no se protege el recurso desde ahora.

El gerente de la concesionaria Aguas de San Pedro, Maurizio Chiovelli, responde que si y aunque el verano ha sido duro en el país y en San Pedro Sula, no se ha tenido problema con el abastecimiento del líquido vital.

"Estamos bien seguimos consumiendo un promedio de 65% de agua subterránea y 35% de agua superficial. La producción anual es de 80 millones de metros cúbicos", explica el gerente.

Ratifica que los sectores donde más agua se consume son aquellos donde no hay medición. “En la Rivera Hernández, Cofradía, Chamelecón, La Pradera y El Carmen no se ha logrado colocar medidores y el desperdicio es grande así como el corredor al Ocotillo y el sinnúmero de invasiones que han surgido”, explica.

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Chiovelli detalla que se han presentado mapas de riesgo de sitios donde no se puede medir y hay otros donde ni siquiera se pueden entregar recibos por varias razones, una de ellas la inseguridad.

“Nadie dice nada ni hace nada siendo este un factor que amenaza el recurso hídrico en la ciudad pues donde hay medidores la gente no desperdicia y responde a las campañas porque son grandes las pérdidas en sectores donde no hay medidores ”, detalló Chiovelli.

Explicó que, en este momento, las fallas en el sistema pueden ser ocasionadas por problemas en algún sistema o por apagones, aunque ya algunos pozos tienen generadores. Por el momento, el suministro está garantizado pese al fuerte verano.

Las invasiones y la falta de medición son las grandes amenazas. Se desperdicia una cantidad enorme de agua y, a juicio del ejecutivo, hay decisiones urgentes que tomar, como salvaguardar El Merendón, respetando la delimitación, y proteger los acuíferos.

Actualmente hay 125 usuarios con medidores y hace tres décadas eran 85 mil cuando comenzó la concesión de agua.

De esa producción de agua, un buen porcentaje va a zonas donde no hay medidores y el desperdicio es permanente sin que nadie haga algo por mejorar la situación.

El Merendón es clave

En San Pedro Sula la seguridad hídrica no depende únicamente de perforar nuevos pozos. El expresidente del Colegio de Ingenieros Civiles, Rubén Lozano, sostiene que la prioridad debe centrarse en proteger las zonas de recarga, conservar los bosques de El Merendón, recuperar microcuencas, reducir las pérdidas en las redes de distribución y promover un uso responsable del agua.

“Debemos estar conscientes del valor del recurso, políticas públicas orientadas a proteger las áreas de recarga y decisiones urbanísticas que reconozcan que el desarrollo solo será sostenible si garantiza agua para las próximas generaciones”, dijo.

Es fundamental que las autoridades y organizaciones emprendan campañas para evitar el desperdicio y esto pasa por generar conciencia en la población.

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Aunque las fuentes superficiales registran una disminución considerable de sus caudales durante la estación seca, la concesionaria mantiene la distribución normal del servicio y, hasta ahora, no ha sido necesario activar los pozos de emergencia diseñados para enfrentar situaciones críticas.

Mientras el consumo aumenta, los ríos Bermejo, Piedras, Santa Ana y otras fuentes que nacen en El Merendón reducen su caudal de forma natural por la falta de lluvias. Esa combinación convierte al verano en la época de mayor presión para el sistema de abastecimiento.

Uso responsable del agua

Los ambientalistas y la concesionaria coinciden en que el uso responsable del agua sigue siendo una de las principales herramientas para preservar el recurso.

Entre las recomendaciones destacan reparar fugas dentro de las viviendas, evitar lavar vehículos o aceras con manguera, reutilizar el agua cuando sea posible, instalar dispositivos ahorradores y realizar un consumo racional durante los meses de verano.

Cada litro desperdiciado representa una presión adicional sobre un sistema que deberá abastecer a una población cada vez mayor.

La ambientalista Lilian Rosmery Espinoza señala que la garantía de que San Pedro Sula tenga agua en 10, 15 o 20 años depende muchísimo de proteger la cordillera del Merendón, porque no solo permite que haya nacientes de agua, sino que esa zona es de recarga de los acuíferos.

“Se debe respetar el plan de manejo forestal para una zona productora de agua, parar la tala, manejar las plagas y controlar los incendios forestales”, explica.

Por ahora, San Pedro Sula mantiene garantizado el suministro y no ha sido necesario recurrir a los pozos de emergencia. Pero la verdadera discusión no debería limitarse a superar la estación seca de este año.

El desafío consiste en asegurar que dentro de dos décadas la ciudad siga contando con agua suficiente para abastecer a más habitantes, más urbanizaciones, más edificios y una economía en constante crecimiento.

Porque el agua que hoy parece abundante puede convertirse mañana en el principal límite para el desarrollo de la capital industrial si no se protege desde ahora el recurso.

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Lisseth García
Lisseth García
doris.garcia@laprensa.hn

Reportera especializada en Administración Municipal, gestión, planes de desarrollo y proyectos de comunidad. Con 25 años de experiencia periodística en investigación, política, inmigración, Derechos Humanos, entrevistas a personalidades, desarrollo de temas de interés local y nacional.

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