La sequía ya provoca pérdidas totales de cultivos, escasez prolongada de agua y dificultades para acceder a alimentos en municipios del corredor seco, donde autoridades locales advierten que la situación comienza a agravarse.
Uno de los escenarios más críticos se registra en Alubarén y Curarén, Francisco Morazán, donde las alcaldías reportan la pérdida del 100% de las cosechas de maíz y frijol, agotamiento de fuentes de agua y un aumento de las necesidades entre las familias.
En Alubarén, el vicealcalde Edwin Reyes confirmó que unas 1,800 familias están afectadas. “El 100% de las cosechas se perdió. Los cultivos apenas nacieron, crecieron un poco y hasta ahí llegaron”, explicó.
La falta de agua profundiza la emergencia. En algunas comunidades el servicio tarda hasta 15 días en llegar, mientras en otras el abastecimiento ocurre cada tres días o en intervalos de ocho a 15 días. Reyes pidió al Gobierno acelerar la asistencia y verificar directamente las condiciones de las poblaciones afectadas.
En Curarén, el alcalde Franklin Cruz Videa también reportó la pérdida total de los cultivos de granos básicos y estimó que entre el 70% y 80% de los habitantes de las zonas más golpeadas enfrenta inseguridad alimentaria.
El jefe edilicio advirtió que algunas familias ya no logran completar los tres tiempos de comida y que la falta de agua obliga a pobladores a buscarla durante la madrugada. “La situación se está agravando seriamente”, señaló.
Los efectos de la sequía también alcanzan a la ganadería debido a la reducción de agua y alimento, con reportes de muerte de reses en las áreas más golpeadas.
Copeco mantiene 75 municipios bajo alerta amarilla y otros 49 en alerta verde, mientras continúa evaluando los efectos de las condiciones secas y de la canícula en distintas regiones del país.