El alza constante en los precios de los combustibles en Honduras mantiene en alerta al sector transporte, que enfrenta una creciente presión sobre sus costos operativos. Esta situación impacta directamente en la rentabilidad de los transportistas, lo que repercute en el bolsillo de los pasajeros.
En este contexto, entró en vigencia hoy lunes un aumento de cinco lempiras en la tarifa de los taxis colectivos, una medida aprobada por el Instituto Hondureño del Transporte Terrestre (IHTT).
La decisión surge como respuesta directa a los recientes ajustes en la estructura de precios de los carburantes, publicados por la Secretaría de Energía. Estos cambios comenzaron a aplicarse desde el lunes 27 de abril, generando preocupación tanto en transportistas como en usuarios.
En San Pedro Sula, la gasolina superior registró un leve incremento de 15 centavos, alcanzando un valor de L133.47 por galón. Aunque el aumento parece mínimo, su impacto acumulado es significativo para quienes dependen del combustible a diario.
Por su parte, la gasolina regular experimentó un alza más pronunciada de 1.46 lempiras, situándose en L122.40 por galón. Este tipo de combustible es uno de los más utilizados por los taxis colectivos, lo que agrava la situación del sector.
El diésel, otro insumo clave para el transporte, también aumentó 98 centavos, alcanzando un precio de L136.35 por galón. Este incremento incide directamente en los costos de operación de unidades más grandes y en otros rubros del transporte público.
En contraste, algunos derivados registraron rebajas. El kerosene bajó 2.40 lempiras, ubicándose en L136.86, mientras que el GLP vehicular disminuyó 13 centavos, fijándose en L46.13. Sin embargo, estas reducciones no compensan el impacto general de los aumentos.
El GLP doméstico continúa siendo subsidiado por el Estado, lo que brinda cierto alivio a los hogares hondureños. No obstante, este beneficio no alcanza a cubrir las necesidades del sector transporte.
Ante este panorama, el gremio de taxistas decidió aplicar el incremento de cinco lempiras en la tarifa de los taxis colectivos, argumentando que los costos de operación se han vuelto insostenibles.
En San Pedro Sula se estima que hay más de 5,200 taxis registrados ante el IHTT. Los conductores afirman que un ajuste tarifario es necesario para mantener la operatividad del servicio. Actualmente, las tarifas oscilan entre 25 y 40 lempiras, dependiendo del sector y la distancia de las rutas.
Elio Muñoz, dirigente del sector, explicó que las tarifas de los taxis de barrido no están estrictamente reguladas por ley, ya que funcionan bajo un sistema de oferta y demanda. Aun así, reconoció que el impacto económico afecta a todo el gremio.
Muñoz también señaló que el transporte en la ciudad enfrenta problemas estructurales, como la falta de control en el número de unidades y rutas, lo que complica aún más la situación.
“Aquí se perdió el orden, han surgido nuevos puntos y ni siquiera hay un dato claro de cuántos taxis operan actualmente”, expresó el dirigente, evidenciando la falta de regulación efectiva.
El último control riguroso, según indicó, se realizó hace varias administraciones municipales, dejando un vacío que ha permitido el crecimiento desordenado del sector.
Entre las soluciones planteadas, el gremio propone la conversión de unidades a gas licuado, lo que permitiría reducir costos operativos y disminuir la dependencia de combustibles más caros.
Además del combustible, los taxistas enfrentan el aumento en el precio de repuestos, la mano de obra y otros insumos necesarios para el mantenimiento de las unidades.
A esto se suma el problema de la extorsión, que continúa afectando gravemente al sector transporte en el país, generando gastos adicionales y riesgos para los conductores.
Los usuarios, por su parte, también resienten el impacto del incremento en las tarifas. Para muchos, este aumento representa una carga adicional en su economía diaria.
“Antes gastaba menos en movilizarme al trabajo, pero ahora tengo que ajustar mi presupuesto porque todo está más caro”, comentó María López, usuaria frecuente de taxis colectivos.
Otro pasajero, Joel Martínez, expresó su preocupación, “entendemos que todo sube, pero el salario no. Cada aumento nos golpea más, y al final somos los usuarios los que terminamos pagando”.
El incremento en el pasaje de taxis colectivos refleja una problemática más amplia que afecta a toda la economía nacional, donde el alza en los combustibles genera un efecto en cadena.
Mientras tanto, tanto autoridades como transportistas enfrentan el reto de encontrar soluciones sostenibles que equilibren los costos operativos con la capacidad de pago de la población.