San Pedro Sula, Honduras. Cada 15 de septiembre, las calles de Honduras se llenan de música, color, ritmo y elegancia con los tradicionales desfiles patrios. Entre los grupos que acaparan las miradas están las palillonas, cuya presentación requiere meses de preparación y también una considerable inversión económica.
Detrás de cada coreografía y de los vistosos trajes existe un esfuerzo que, en muchos casos, deben asumir las propias integrantes y sus familias. A esto se suman las actividades que realizan los cuadros para recaudar fondos y cubrir parte de los gastos.
Yaritza Herrera, quien ha sido capitana del cuadro de palillonas del instituto José Trinidad Reyes (JTR), explicó a LA PRENSA que existe una tradición de renovar cada año los trajes, botas y accesorios utilizados durante los desfiles.
La vestimenta de las palillonas es uno de los elementos que más destaca durante los actos patrios de 15 de septiembre. Los trajes del JTR son diseñados por las propias integrantes y confeccionados por la modista hondureña Melissa Rivera.
Las botas también son elaboradas en Honduras, en este caso por el artesano Raúl Cáceres, quien trabaja en la Plaza Lempira de San Pedro Sula.
Herrera destacó que el cuadro procura que buena parte de los artículos utilizados en su presentación sean elaborados por manos hondureñas, como una manera de apoyar y dar a conocer el talento de modistas, zapateros y otros artesanos nacionales.
Uno de los artículos indispensables para las palillonas es el bastón o batuta profesional que utilizan durante las coreografías.
Herrera explicó que actualmente en San Pedro Sula ya no se distribuye el modelo profesional que necesitan, por lo que deben trasladarse hasta El Salvador para adquirirlo.
Según detalló, el bastón que se comercializa localmente es demasiado liviano y pequeño para los movimientos que realizan durante las presentaciones.
Cada palillona debe destinar alrededor de 600 lempiras para este accesorio. El traje, incluyendo las botas, representa uno de los mayores gastos. De acuerdo con Herrera, el costo ronda entre 5,000 y 6,000 lempiras por integrante.
A esto se suman otros elementos necesarios para completar la presentación. El peinado y maquillaje representan unos 1,600 lempiras; el bastón profesional cuesta alrededor de 600 lempiras; mientras que las medias tienen un valor aproximado de 300 lempiras. Se agregan unos 400 lempiras por la corona y los aretes, además de aproximadamente 600 lempiras para el arreglo de las manos.
Solo estos gastos suman entre 8,500 y 9,500 lempiras por palillona, sin incluir otros gastos personales o actividades adicionales relacionadas con la preparación para los desfiles.
En el caso del JTR, los gastos no se cubren necesariamente de una sola vez. Herrera explicó que las integrantes realizan actividades desde mayo para recaudar fondos y distribuir el impacto económico de la preparación.
“Siendo un instituto público, siempre buscamos la manera de apoyarnos, ya sea haciendo actividades, para no asumirlo todo de un solo pago”, explicó.
Este año, además, las integrantes tuvieron un gasto extraordinario debido a las actividades por el centenario del instituto, para las cuales utilizaron un traje especial elaborado como parte del programa de celebración.
La vestimenta adicional representó una inversión de aproximadamente 3,500 lempiras por integrante.
Para las palillonas, la preparación no termina con aprender las coreografías. Cada detalle, desde el traje y las botas hasta el maquillaje, los accesorios y el bastón, forma parte de una tradición que se renueva cada año y que busca mantener el espectáculo y la elegancia que caracterizan su participación en las fiestas patrias.