San Pedro
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Ante la posibilidad de que ocurran nuevos sismos en la región, la Secretaría de Estado en los Despachos de Gestión de Riesgos y Contingencias Nacionales (Copeco) intensifica las acciones de prevención y preparación en centros educativos, empresas y edificios públicos de San Pedro Sula.
Las autoridades desarrollan capacitaciones, simulacros y evaluaciones técnicas con el propósito de fortalecer los conocimientos de la población sobre cómo actuar antes, durante y después de un sismo.
Alex Estévez, subcomisionado de Copeco para la zona noroccidental, explicó que la institución ha recibido una mayor demanda de asesoría por parte de diferentes sectores de la ciudad.
“Es vital recalcar que no existe tecnología en el mundo capaz de predecir la fecha o hora de un sismo. Lo único que nos queda es capacitarnos y tomar las mejores acciones preventivas”, señaló.
La estrategia busca que empleados, estudiantes y personal de instituciones conozcan las rutas de evacuación, identifiquen zonas seguras y sepan cómo responder durante una emergencia.
Entre los inmuebles que serán incluidos en las acciones preventivas se encuentra la sede del Poder Judicial en San Pedro Sula, una estructura que sufrió daños durante el terremoto de 2009.
En este edificio se contempla capacitar al personal y revisar aspectos relacionados con la infraestructura, las rutas de evacuación y los puntos de encuentro establecidos para una eventual emergencia.
Las autoridades consideran que este tipo de evaluaciones permite identificar condiciones que podrían representar riesgos y mejorar los protocolos de respuesta.
Alberto López, meteorólogo de Copeco, indicó que las jornadas actuales tienen como uno de sus principales enfoques la preparación de la población ante sismos.
Aunque Honduras presenta una actividad sísmica menor que países vecinos como El Salvador y Guatemala, los especialistas advierten que la ubicación geográfica del país no lo excluye de experimentar sismos capaces de generar daños.
El crecimiento urbano de San Pedro Sula también representa un desafío para la gestión del riesgo, especialmente por el aumento de edificaciones de varios niveles.
El ingeniero Roberto Zablah señaló que la expansión vertical debe estar acompañada de controles y estudios técnicos que garanticen la seguridad de las estructuras.
Actualmente se construyen 13 torres en la ciudad y otras 20 se encuentran proyectadas, de acuerdo con los datos proporcionados por el especialista.
Zablah destacó la importancia de realizar estudios de capacidad soportante del suelo y pruebas relacionadas con las cimentaciones antes y durante el desarrollo de este tipo de proyectos.
La calidad del suelo y el diseño de las cimentaciones son elementos fundamentales para determinar la capacidad de una estructura de responder ante movimientos sísmicos.
Para Copeco, la preparación de la población continúa siendo una de las principales herramientas para reducir los riesgos asociados a un sismo.
Las autoridades recomiendan que instituciones educativas, empresas y edificios públicos mantengan identificadas sus rutas de evacuación, establezcan puntos de encuentro y desarrollen simulacros periódicos.
El objetivo es que, ante un sismo, las personas no dependan únicamente de la reacción espontánea, sino que conozcan previamente los procedimientos que deben seguir.
En una ciudad que continúa expandiéndose y donde aumenta la construcción de edificios de mayor altura, la prevención y la supervisión de las condiciones estructurales adquieren mayor relevancia para reducir posibles daños y proteger a la población.